Lince Veneno

Polémica en las redes por el lince callejero: «Lo adoro, pero si toca a mi gato, me hago una alfombra»

El lince se ha convertido en un fenómeno viral que atrae visitantes a la zona

Los científicos consideran que los ataques del lince a varios gatos forman parte de su comportamiento natural

El caso pone el foco en el problema de la proliferación de gatos callejeros

En los últimos días se ha hecho viral la historia de Veneno, el lince ibérico que se ha convertido en un habitante más de Cabañas de Yepes, una pequeña localidad toledana de poco más de 300 habitantes. Los vecinos ya se han acostumbrado a la presencia del felino salvaje, con el que no es difícil encontrarse por el casco urbano del municipio.

Según el propio alcalde del pueblo, Jorge Ignacio Ors, se trata de un joven macho que lleva cerca de dos años merodeando por los alrededores. Veneno ha encontrado además a Tara, una lince hembra con la que ha formado pareja, y ambos parecen haber elegido la zona como su territorio.

«Es un sitio perfecto para ellos; tenemos muchos conejos, mucha agua, matorral alto, cuevas para esconderse…», considera el regidor, para quien las reducidas dimensiones del casco urbano tienen mucho que ver con el constante deambular del animal por las calles, por las que probablemente se pasea «sin darse cuenta siquiera de que ya no está en el campo».

Fenómeno viral

Las aventuras de Veneno se han hecho tan virales que han provocado un aluvión de visitantes interesados en hacerse fotos con el animal, hasta el punto de que el consistorio ha tenido que pedir mesura y prudencia a la gente que acude para ver al lince.

Críticas de protectoras

También han llegado críticas de algunas protectoras, según ha detallado Ors, porque el lince ha matado a algunos gatos, ya que es un animal muy territorial «y mata a cualquier otro depredador que piense que es su competencia», aunque también se le ha visto «interactuar a modo de juegos con alguno».

El caso de Veneno ha llevado a los investigadores a recordar que la depredación de gatos domésticos por parte de linces es un comportamiento natural y propio de un superdepredador que puede percibir a los pequeños carnívoros, incluidos otros felinos, como competidores directos.

Investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) han analizado esta cuestión en un artículo publicado en el medio digital de divulgación científica The Conversation, subrayando que el de Cabañas de Yepes no es el primer caso de linces que atacan a gatos. Además, debido a la notable recuperación de la especie, es plausible que se sigan viendo situaciones similares en el futuro.

Lince liberado en la finca La Matallana en Lora del Río, Sevilla. (Foto: Francisco J. Olmo/Europa Press).

Polémica en redes

A pesar de las explicaciones de los científicos, la muerte de varios gatos a manos de Veneno ha desatado un intenso debate en redes sociales entre quienes defienden el comportamiento del lince y quienes reclaman una mayor protección para los gatos.

«Adoro al lince, pero si toca a mi gato, ya sabes: me hago una alfombra. Sintiéndolo muchísimo», comenta un usuario en una de las muchas publicaciones en redes sobre el asunto. «El que quiera gatos, que los tenga en su casa; no tienen que estar en la calle, ni por ellos ni por el ecosistema urbano. Más linces y menos gatos», responde otro.

«No deberían existir los gatos callejeros. Eso es culpa de la negligencia del ser humano, por no esterilizar y abandonar», argumenta un tercero.

Gatos callejeros

Esta última opinión concuerda por lo manifestado por los científicos de Doñana, quienes en el artículo citado se muestran totalmente en contra de la presencia de gatos callejeros y de gatos domésticos con acceso al exterior.

Muchos de estos gatos son, además, completamente abandonados por sus dueños. Según la Fundación Affinity, en 2024, último año con datos disponibles, más de 118.000 gatos fueron recogidos por protectoras, así como cerca de 174.000 perros. Entre ambas especies, suman más de 292.000 mascotas abandonadas en centros españoles de recogida en ese año.

Estas cifras corresponden al estudio Él nunca lo haría 2025, donde también se detalla que casi la mitad (49%) de los felinos recogidos son cachorros, lo que pone de manifiesto el papel crítico de las camadas no deseadas en el abandono. Por ello, los expertos recomiendan la esterilización como la herramienta más eficaz para reducirlo.

Lince liberado en la finca La Matallana en Lora del Río, Sevilla. (Foto: Francisco J. Olmo/Europa Press).

Peligroso depredador

Otra razón de peso contra la proliferación de gatos en las calles, tanto abandonados como domésticos, es que estos felinos, tan adorables e inofensivos en apariencia, son en realidad peligrosos y consumados depredadores capaces de causar auténticos estragos en los ecosistemas.

De hecho, los gatos son los responsables de la extinción del 14% de las especies de pequeños vertebrados. «En Australia han extinguido más de 30 especies de mamíferos, y de las especies que están en peligro crítico de extinción, es decir, que están a punto de desaparecer, son la principal amenaza para una de cada diez», según explicó en televisión el biólogo y divulgador científico Ricardo Moure.

Enfermedades

Tampoco debemos olvidarnos de que los gatos callejeros pueden favorecer la transmisión de enfermedades a otros animales, y a los propios seres humanos, como la toxoplasmosis, la rabia, la enfermedad por arañazo de gato, causada por la bacteria Bartonella henselae, o infecciones intestinales como la giardiasis.

En definitiva, más que el comportamiento del lince, lo que debería preocuparnos es la excesiva presencia de gatos en el entorno urbano, un problema causado por el ser humano que tiene graves consecuencias tanto para los animales afectados como para la biodiversidad y las propias personas.