Nestlé y Danone

La industria del plástico responde a Greenpeace: los envases de comida para bebés son seguros

Los ecologistas publivcaron un informe sobre los microplásticos hallados en la comida para bebés envasada de Nestlé y Danone

ANAIP afirma que los envases plásticos son los materiales más regulados del mercado alimentari

La EFSA señala que estudios sobre microplásticos en alimentos han sobreestimado las cantidades halladas

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los microplásticos hallados en la comida para bebés envasada en bolsas de plástico por Nestlé y Danone tienen ahora una réplica formal. La Asociación Española de Industriales de Plásticos, ANAIP, ha emitido un comunicado en el que reafirma la seguridad de los envases plásticos destinados a la alimentación infantil y cuestiona las conclusiones del informe publicado por Greenpeace Internacional la semana pasada.

En ese informe, elaborado por el instituto noruego SINTEF Ocean, se detectaron microplásticos en todos los productos de comida infantil analizados: los purés de Gerber (Nestlé) y de Happy Baby Organics (Danone). Las cifras eran llamativas: hasta 11.000 partículas por bolsa de Danone y más de 5.000 por cada bolsa de Gerber. Greenpeace exigía la retirada progresiva de estos envases y una reducción del 75% en la producción mundial de plástico virgen para 2040.

La réplica del sector plástico

La respuesta de ANAIP llega pocas horas después y está firmada por su directora general, Isabel Goyena. La asociación, que representa a más de 3.000 empresas españolas y cerca de 880.000 empleados, recuerda que los envases plásticos son los materiales más regulados del mercado alimentario, con controles que van más allá de lo exigido a otros materiales de envasado.

El comunicado subraya que en la fabricación de envases plásticos para contacto con alimentos únicamente se utilizan las sustancias autorizadas por la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Además, todos los envases deben superar ensayos de migración realizados a diferentes temperaturas que simulan el uso real del producto antes de llegar al mercado.

La EFSA cuestiona los datos

Uno de los argumentos centrales de ANAIP apunta directamente a la metodología de los estudios sobre microplásticos, incluido el que sustenta el informe de Greenpeace. Según la asociación, la propia EFSA ha publicado recientemente que gran parte de las investigaciones realizadas sobre microplásticos en alimentos han sobreestimado de forma significativa las cantidades detectadas.

Este cuestionamiento metodológico no aparecía en el comunicado de Greenpeace y supone el flanco más técnico de la controversia. La organización ecologista defendía la espectroscopia micro-Raman como tecnología de vanguardia; el sector plástico se apoya en la posición oficial de la agencia científica de la UE para ponerla en duda.

Envases de las marcas analizadas. (Foto: Greenpeace).

Disruptores endocrinos en el foco

Goyena va más lejos en su valoración sobre los disruptores endocrinos, uno de los hallazgos más graves del informe de Greenpeace: «En Europa, en las dos últimas décadas no se fabrican productos que incluyan este tipo de sustancias y menos en concentraciones que se puedan considerar peligrosas».

La directora general de ANAIP señala que esta categoría de compuestos está sometida a una vigilancia especialmente estricta en la normativa europea, más que en cualquier otro mercado del mundo.

El informe de SINTEF Ocean había identificado 2,4-di-tert-butylphenol (2,4-DTBP), un subproducto de la degradación de los antioxidantes del plástico, tanto en el envase como en la propia comida de las bolsitas de Danone. ANAIP no refuta este hallazgo concreto en su comunicado, pero lo enmarca dentro de un sistema regulatorio que, a su juicio, garantiza que las concentraciones detectadas no alcanzan umbrales de riesgo.

El paraguas regulatorio europeo

El sector plástico español cita tres pilares normativos como garantía de seguridad: el Reglamento (CE) 1935/2004 sobre materiales en contacto con alimentos; el Reglamento 10/2011 específico para plásticos en contacto alimentario; y el Reglamento 2022/1616 sobre plásticos reciclados, que actualizó el marco previo.

A estos se suma el Reglamento REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas), que controla todas las sustancias químicas empleadas en la fabricación de materiales, incluidos los envases de comida para bebés.

ANAIP recuerda también la labor de la AESAN, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, y de las comunidades autónomas en la supervisión del cumplimiento de esta normativa en el mercado español. La asociación concluye que ningún envase llega a los comercios sin haber superado esos controles de seguridad.

Dos posiciones enfrentadas

Lo que queda claro tras el intercambio es que el debate no se reduce a los datos, sino a cómo interpretarlos. Greenpeace sostiene que la legislación vigente está diseñada para sustancias conocidas individualmente y no contempla el «efecto cóctel» de decenas de compuestos interactuando al mismo tiempo en un envase moderno. ANAIP responde que esa misma legislación es la más exigente del mundo para materiales en contacto con alimentos y que está en permanente revisión y actualización.

El punto de fricción concreto son los microplásticos en la comida infantil: Greenpeace los documenta y los cuantifica; la EFSA, según ANAIP, cuestiona esa cuantificación. Ninguna de las dos partes niega la existencia de los microplásticos; la disputa es si las cantidades detectadas representan un riesgo real para la salud de los bebés.

Hacia el tarro de cristal

Mientras el debate científico y regulatorio continúa, Greenpeace mantiene su recomendación de optar por los potitos en tarro de vidrio o la preparación casera de purés, y de evitar calentar las bolsas de plástico en el microondas o al baño maría. ANAIP no aborda estas recomendaciones prácticas en su comunicado y se limita a defender la seguridad del marco normativo europeo.

ANAIP ha sido la única organización que ha respondido al informe de Greenpeace y a la publicación de la noticia desde OKGREEN. Tanto Danone como Nestlé fueron contactados por la redacción para conocer su posicionamiento sin haber obtenido respuesta.