Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.
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La DANA Adam ha descargado lluvias torrenciales sobre la Comunidad Valenciana, Baleares y Cataluña con un balance de cinco fallecidos y miles de afectados. Mientras, la ciencia busca la forma de anticipar mejor estas tormentas mediterráneas. Parte de la respuesta flota en el mar: una red de boyas a la deriva que mide la presión atmosférica allí donde apenas hay datos.
La primera gran DANA del otoño, bautizada como Adam, ha dejado «cantidades extraordinarias» de lluvia, según Aemet. Pego (Alicante) acumuló unos 632 litros por metro cuadrado en 36 horas y Oliva superó los 640 en dos días. Mientras tanto, el aeropuerto de Ibiza registró 173,8 litros en 24 horas, su máximo desde 1944.
Aviso rojo en Valencia y Alicante
La Aemet activó el pasado lunes de madrugada el aviso rojo por lluvias torrenciales en el sur de Valencia y el norte de Alicante. Hubo avisos naranjas en Almería, Murcia, Mallorca, Ibiza y Formentera y un aviso especial por precipitaciones fuertes y persistentes.
En Oliva se desbordaron el río Girona, el Bullent y varios barrancos, y los vecinos llegaron a ver más de metro y medio de agua en las calles. La Generalitat ordenó confinarse en casa y subir a los pisos altos, mientras unas 200 personas avisaban de que estaban atrapadas.
En Baleares, los servicios de emergencia atendieron casi un centenar de incidencias. El aeropuerto de Ibiza llegó a cerrar unas dos horas, con 27 vuelos cancelados y 16 desvíos, y el Govern suspendió las clases de este lunes en Mallorca, Ibiza y Formentera.
🛰 Secuencia de imágenes del Meteosat con las tormentas que afectaron a la Península y Baleares entre el mediodía del domingo 18 y la tarde del lunes 19.
⛈️ Los desarrollos más importantes se observan en el área mediterránea, donse dejaron cantidades extraordinarias de lluvia. https://t.co/Gy4vmdPPyD
La Guardia Civil contabiliza unos 2.100 evacuados, la gran mayoría en Oliva, y más de un centenar de municipios llegaron a estar confinados. La UME ha desplegado helicópteros y embarcaciones en la Safor y la Marina Alta y ha trasladado efectivos de su tercer batallón a las islas.
Según la Aemet, las tormentas continuarán hasta el miércoles. Este lunes, el foco más adverso se desplaza hacia el este de Cataluña, donde se esperan más de 100 litros por metro cuadrado en menos de 12 horas. Después, el tiempo dará paso a un ambiente otoñal más estable.
Vehículos rodeados de agua en la Comunidad Valenciana tras el paso de la DANA Adam. (Foto: Europa Press).
Anticipar dónde descargarán estos núcleos de tormenta sigue siendo uno de los grandes retos de la meteorología en el Mediterráneo. En ese reto pone el foco un nuevo estudio sobre la tormenta Harry, otra gran borrasca que azotó la cuenca hace apenas nueve meses.
El precedente de Harry
La Aemet le puso nombre el 16 de enero de 2026, como la octava borrasca de gran impacto de la temporada. Se formó en el sureste de Túnez y se profundizó al entrar en el Mediterráneo central. Aunque su centro se mantuvo lejos de la península, dejó su peor cara en España los días 19 y 20.
Hubo aviso rojo por lluvias persistentes en el Ampurdán (Gerona), con más de 150 litros por metro cuadrado en L’Estartit. También hubo un fuerte temporal marítimo: la boya de Mahón registró olas en torno a 10 metros. En Gerona, una persona murió arrastrada por una riera desbordada.
Fuera de nuestras fronteras, el balance fue mucho más grave. Entre el 18 y el 21 de enero, las lluvias superaron los 300 milímetros en 23 estaciones y alcanzaron un máximo de 482,5 en el este de Sicilia. Allí, el deslizamiento de Niscemi obligó a evacuar a unas 1.500 personas.
Los resultados proceden del Experimento de Eventos Extremos del Mediterráneo (M3E). Es una iniciativa internacional coordinada por el Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental de Italia (OGS) y el Centro Euromediterráneo sobre el Cambio Climático (CMCC). Su objetivo es combinar observaciones dirigidas en el mar con modelos numéricos.
Las boyas del M3E miden la presión atmosférica y la temperatura de la superficie del mar y transmiten sus observaciones prácticamente en tiempo real. Así, esos datos pueden incorporarse a los modelos numéricos que usan los servicios meteorológicos para elaborar sus predicciones.
Tormenta Harry a su paso por Barcelona en enero de 2026. (Foto: Europa Press).
Un vacío de datos en el mar
Las previsiones del Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio (ECMWF) anticiparon con unos siete días de antelación las fuertes lluvias en el sur de Italia. Sin embargo, pronosticar las precipitaciones en el norte de África, donde la borrasca empezó a gestarse, resultó mucho más complicado.
Parte del problema fueron los pequeños sistemas de baja presión que evolucionan con rapidez y que los modelos no siempre captan bien. «Estos sistemas ponen de manifiesto la importancia de recopilar observaciones directamente en el mar» explica Emanuela Clementi, científica sénior del CMCC y coautora del estudio.
«Históricamente, el mar Jónico y el Mediterráneo central han tenido una cobertura limitada de mediciones atmosféricas in situ, a pesar de ser zonas donde pueden desarrollarse tormentas intensas y ciclones persistentes», añade la investigadora. «Con M3E estamos cubriendo una laguna en las observaciones precisamente donde se forman estas tormentas», subraya.
Diferencias cerca de Baleares
El estudio demuestra que los datos de presión de las boyas tuvieron un impacto positivo en los pronósticos. En concreto, una boya situada en el mar Jónico ayudó a representar mejor la circulación atmosférica a medida que la tormenta Harry atravesaba la región.
Un experimento adicional comparó las predicciones con y sin las observaciones de las boyas a la deriva. El resultado mostró diferencias significativas en la presión prevista a nivel del mar cerca de las Islas Baleares, junto a pequeños sistemas de baja presión asociados a la tormenta.
Es un hallazgo relevante para España, ya que Baleares y el litoral valenciano vuelven a estar en primera línea con la DANA Adam. La propia investigación señala esas bajas a pequeña escala como prioridad de futuras campañas, para reducir la incertidumbre y entender mejor sus impactos locales.
Más boyas desde este otoño
A partir de estos primeros resultados, la red de observación crecerá desde este otoño de 2026. El CMCC desplegará siete boyas a la deriva en el mar Tirreno, y se sumarán otras en el mar Jónico, para reforzar la vigilancia en las zonas clave para predecir fenómenos extremos.
El proyecto cuenta con la colaboración de instituciones europeas y estadounidenses y el aval del Programa Mundial de Investigación Meteorológica (WWRP). Además de mejorar la predicción, las boyas permiten estudiar cómo interactúan el océano y la atmósfera durante las tormentas extremas.
«El Mediterráneo es un mar relativamente pequeño, pero puede generar tormentas muy potentes, y los países que lo rodean pagan un alto precio. La tormenta Harry nos dio la primera prueba de que estos datos ayudan a las predicciones. Una mejor predicción atmosférica también significa una mejor predicción del estado del mar», concluye Clementi.