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Suena raro, pero la ciencia lo avala: la ganadería española puede hacerse de oro con las heces de sus animales

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El conflicto en Oriente Medio ha provocado un giro inesperado en el sector primario español. Ante el encarecimiento desmedido de los fertilizantes químicos, los ganaderos han descubierto una mina de oro en los desechos de sus animales.

Antes era un residuo costoso de gestionar, pero actualmente se posiciona como el recurso fundamental para garantizar la soberanía alimentaria europea y reducir la dependencia de las importaciones. ¿Quieres saber cuál es?

El sector ganadero nacional transforma las heces de los animales en un activo estratégico rentable

La guerra en Irán ha alterado drásticamente los costes de producción en el campo. El precio de la urea se ha disparado un 75%, pasando de 430 a 750 dólares por tonelada en apenas unas semanas.

Esta situación resulta inasumible para la agricultura familiar, que ya soporta un sobrecoste anual superior a los 1.000 millones de euros en insumos.

En esta situación, las heces de cerdos, vacas y gallinas han dejado de ser un problema logístico para convertirse en un producto con alta demanda. Los nutrientes orgánicos (nitrógeno, fósforo y potasio) presentes en el estiércol permiten sustituir con éxito a los fertilizantes sintéticos.

La industria ya no mira hacia el exterior, sino hacia sus propias granjas para mantener la viabilidad de los cultivos de maíz, trigo y hortalizas, los más afectados por la crisis de precios.

Cómo influye el bloqueo del Estrecho de Ormuz en el precio de los fertilizantes

La inestabilidad geopolítica afecta directamente al bolsillo del agricultor español porque, según informa Revista Campo, el Golfo Pérsico produce casi la mitad de la urea mundial. El bloqueo del Estrecho de Ormuz interrumpe el flujo de un tercio del comercio global de fertilizantes, obligando a España, que importa el 60% de lo que consume, a buscar alternativas urgentes.

Esta crisis ha otorgado un valor de mercado inédito a los purines. Según informes del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), el valor agronómico del purín porcino alcanza actualmente los 5-7 euros por metro cúbico.

Si restamos los 2,5 euros que cuesta su gestión, el margen de beneficio es evidente. Por ejemplo, una explotación media de 4.000 cerdos puede generar una ganancia neta anual de 31.500 euros simplemente mediante la venta de estos nutrientes.

El purín y el estiércol: la solución de las granjas españolas ante la falta de urea

La organización agraria COAG aclara que el purín y el estiércol tienen funciones complementarias.

El purín, de acción rápida e inmediata, actúa como el sustituto directo de la urea química. Por su parte, el estiércol de vacuno u ovino representa una «inversión en el suelo del mañana», mejorando la estructura y biodiversidad de la tierra a largo plazo.

Regiones como Cataluña, que concentra el 25% del censo porcino nacional con ocho millones de cabezas, ya lideran este cambio de paradigma. Junto a Aragón, Murcia y Castilla y León, estas zonas están consolidando mercados locales donde el transporte de nutrientes entre comarcas es ya una realidad cotidiana.

Para que este modelo de economía circular alcance su máximo potencial, el sector reclama cambios normativos urgentes. COAG solicita a las administraciones que el estiércol se catalogue legalmente como «recurso» y no como «residuo», simplificando así su comercialización.

Además, proponen la creación de una plataforma nacional de intercambio y la revisión de los límites de nitrógeno orgánico (actualmente en 170 kilogramos por hectárea) para ajustarlos a las necesidades reales de cada cultivo.