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Saltan las alarmas entre los zoólogos: investigadores de Cádiz confirman con el ADN la presencia de un nuevo animal híbrido en España

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En el mundo animal los cruces entre especies distintas existen y pueden darse entre un lobo y un perro, un jabalí y un cerdo doméstico, o un gato salvaje y uno doméstico. Son raros y cuando ocurren suelen pasar desapercibidos porque a simple vista parecen puros, aunque por dentro su ADN cuente otra historia.

En este caso se trata de un animal que combina el turón europeo salvaje y el hurón doméstico, algo que los investigadores han confirmado mediante análisis genéticos y que amenaza la supervivencia a largo plazo de una especie protegida en la península ibérica.

El nuevo animal híbrido que los investigadores de Cádiz han confirmado en España

El turón europeo (Mustela putorius) es un pequeño carnívoro salvaje de hábitos nocturnos, ampliamente distribuido en Europa pero con poblaciones en declive en España, donde tiene la consideración de especie casi amenazada. El hurón doméstico (Mustela putorius furo) es su pariente domesticado, criado desde hace siglos y utilizado de forma habitual en la caza de conejos.

Cuando un hurón escapa o es liberado al campo durante una jornada de caza, puede cruzarse con un turón silvestre. Las crías resultantes tienen características genéticas de ambos, pero el problema no es la existencia puntual de esos individuos, sino lo que ocurre después.

Tamara Burgos, investigadora del Instituto Universitario de Investigación Marina de la Universidad de Cádiz y primera autora del estudio, explica que «El principal riesgo no es solo la existencia puntual de híbridos, sino que la hibridación sea mantenida en el tiempo y erosione progresivamente la identidad genética de las poblaciones silvestres y su capacidad de adaptación.» El trabajo, publicado en la revista Mammalian Biology, es el primero que documenta este proceso a escala nacional en la península ibérica.

Los resultados son más alarmantes de lo esperado. El 35% de los turones analizados y el 15,6% de los hurones mostraron algún grado de mezcla genética. Los investigadores detectaron además un híbrido de primera generación, descendiente de una madre turón y un padre hurón, localizado en las instalaciones de un huronero en Albacete.

Ese hallazgo apunta a la captura ilegal de turones silvestres para cruzarlos con hurones domésticos, probablemente con el objetivo de obtener animales más agresivos para la caza.

El método que usaron los investigadores para detectar el híbrido entre turón y hurón

El equipo reunió 342 muestras de tejido a lo largo de 18 años, entre 2004 y 2022. Los 246 ejemplares de turón procedían principalmente de animales atropellados en carreteras, recogidos por una red de más de 80 voluntarios, agentes medioambientales y personal de centros de recuperación de fauna.

Los 96 hurones fueron muestreados directamente por los investigadores con autorización de sus propietarios durante dos campañas de campo en 2019 y 2022.

El análisis visual resultó insuficiente. 14 individuos, el 4% del total, fueron clasificados de forma errónea basándose sólo en su apariencia: diez ejemplares identificados como turones eran genéticamente hurones, y cuatro identificados como hurones eran en realidad turones puros. Para resolver esa ambigüedad, los científicos analizaron 12 marcadores genéticos microsatélites que funcionan como una huella dactilar del ADN de cada animal.

Los datos se procesaron con software de genética de poblaciones que calcula el porcentaje de mezcla genética de cada individuo, lo que permitió detectar híbridos invisibles a simple vista y confirmar que la hibridación es un proceso activo en la actualidad.

Los investigadores recomiendan reforzar los controles sobre la tenencia y liberación de hurones e incorporar análisis genéticos en los programas de seguimiento del turón. La nueva Ley de Bienestar Animal de 2023 obliga a identificar los hurones con microchip, pero los científicos advierten de que la trazabilidad real sigue siendo limitada en la práctica.