Naturaleza
Pelontología

Los paleontógos se frotan los ojos: una cueva en Nueva Zelanda lleva 1.000.000 años cerrada y en su interior hallan fósiles de aves y ranas

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Un equipo de paleontólogos de la Universidad Flinders y el Museo de Canterbury ha encontrado fósiles de doce especies de aves y cuatro de ranas en Moa Eggshell Cave, una cueva cercana a Waitomo, en la Isla Norte de Nueva Zelanda, que permaneció sellada durante cerca de un millón de años.

El hallazgo es la primera fauna terrestre de vertebrados de esa antigüedad documentada en una cueva neozelandesa. Los investigadores han datado los restos gracias a dos capas de ceniza volcánica que envuelven los sedimentos de la cueva: una del volcán Ngaroma, de hace 1,55 millones de años, y otra de la supererupción de Kidnappers, de hace un millón de años.

Esta última cubrió gran parte de la Isla Norte con metros de ceniza y sirve como marcador temporal preciso para los fósiles hallados entre ambas capas.

Qué fósiles han encontrado en esta cueva de Nueva Zelanda

Entre los hallazgos más llamativos de esta cueva de Nueva Zelanda figura Strigops insulaborealis, una nueva especie de loro emparentada con el kakapo, el ave nocturna y no voladora que hoy está en peligro crítico de extinción. El análisis de sus huesos apunta a que este antepasado tenía las patas más débiles que el kakapo actual, lo que sugiere que trepaba con menos destreza, aunque los investigadores no descartan que todavía pudiera volar.

El equipo también ha descrito Porphyrio claytongreenei, un ave emparentada con el takahē actual que permite reconstruir la evolución de esta especie emblemática. A ello se suma la primera cita en Nueva Zelanda de un fósil de la tribu de las palomas fabinas, un grupo estrechamente emparentado con las palomas alas de bronce de Australia y hasta ahora desconocido en el registro fósil del país.

Los huesos de rana pertenecen todos al género Leiopelma, presente hoy en Nueva Zelanda, y muestran una morfología casi idéntica a la de sus parientes actuales. Los investigadores atribuyen esta estabilidad a que las ranas leiopelmátidas son un linaje muy antiguo que ha cambiado poco a lo largo de millones de años, a diferencia de lo ocurrido con las aves.

Por qué es importante este hallazgo en la cueva de Nueva Zelanda

El estudio calcula que entre el 33% y el 50% de las especies de aves de Nueva Zelanda desaparecieron o fueron reemplazadas por otras en el último millón de años, mucho antes de que los primeros humanos llegaran al archipiélago hace unos 750 años.

Paul Scofield, del Museo de Canterbury, atribuye este recambio a los cambios climáticos de los periodos glaciares e interglaciares y a las grandes erupciones volcánicas del centro de la Isla Norte.

Antes de este hallazgo, los científicos solo contaban con un registro completo de la fauna de la zona de St Bathans, en el sur del país, de entre 20 y 16 millones de años de antigüedad, y con los restos posteriores al arribo de los primeros humanos. El periodo intermedio, de unos 15 millones de años, apenas contaba con datos fósiles.

Trevor Worthy, de la Universidad Flinders, subraya que estos fósiles representan una fauna de aves nunca antes descrita en Nueva Zelanda, distinta de la que los primeros pobladores humanos encontraron un millón de años después. Los investigadores planean seguir excavando la cueva para ampliar la lista de especies y precisar la edad, la dieta y otros rasgos de los animales ya identificados.