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España y Portugal firman un hito histórico en la lucha por la supervivencia del tigre: el último ejemplar de circo abandona la jaula 16 años después

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Sona, un imponente tigre de 16 años, ha vivido prácticamente toda su vida en cautividad. Desde que era apenas un cachorro de tres meses, su mundo se redujo a un remolque de transporte de unos nueve metros cuadrados y a la pista de circo, donde participaba en espectáculos de magia y exhibiciones. Ahora, con su traslado desde el Circo Arena hasta la provincia de Alicante, se da por concluida la etapa de los grandes felinos en los espectáculos itinerantes de Portugal. Sin embargo, según los primeros exámenes veterinarios realizados por el equipo de AAP (Animal Advocacy and Protection), Sona presenta atrofia muscular en las extremidades traseras y lesiones importantes en las almohadillas, que nunca habían estado en contacto con tierra o césped.

El diagnóstico tras su llegada a Villena refleja de forma clara las prácticas habituales en los espectáculos con animales. A Sona le retiraron las garras, una intervención que consiste en la amputación de la primera falange de los dedos y que le provoca dolor crónico y dificultades al caminar. También presenta la pérdida de un colmillo a causa de una infección que no se trató a tiempo, además de cataratas que reducen su capacidad visual, algo habitual debido a su edad avanzada y al estrés al que ha estado sometido desde que era un cachorro. «Es un superviviente. A pesar de las marcas físicas de tantos años de explotación, su capacidad de adaptación en las primeras horas en el santuario ha sido sorprendente», señalan fuentes de AAP Primadomus.

Sona, el tigre de 16 años rescatado del circo

«Sona fue la mascota de la familia del dueño del circo desde que tenía sólo tres meses. Más tarde, participó en un número de desaparición dentro del propio circo. Vivía en un pequeño remolque, con poco más que una bañera como lugar para dormir. Su vida estaba completamente alejada de las necesidades básicas de un animal salvaje. Fue sometido a condiciones degradantes, con escasa atención a su bienestar físico o mental», detalla AAP.

El centro de rescate recibió los primeros informes sobre la situación de Sona se recibieron en 2018 de la mano de varios visitantes del circo. En aquel momento, las autoridades no pudieron intervenir, ya que en Portugal aún eran legales los espectáculos con animales. Sin embargo, la situación cambió en 2025, cuando se aprobó una normativa que prohibía este tipo de prácticas. A partir de ese momento, el circo tuvo la obligación de colaborar en la entrega del animal, con la posibilidad de que éste fuera confiscado en caso de incumplimiento. Tras un periodo de negociaciones en las que participaron la organización Pangea Trust, las autoridades portuguesas y la Fundación AAP, el propietario finalmente aceptó la cesión.

Sin embargo, los años que pasó en el circo afectaron significativamente la salud de Sona. A su llegada al centro de rescate,  le faltaba uno de sus colmillos delanteros y su lengua colgaba visiblemente hacia un lado. A la espera de un examen completo, parece tener cataratas y presenta una musculatura muy débil en las caderas y las patas, probablemente debido a una vida de movilidad restringida. Esto también le ha provocado lesiones en las almohadillas de las patas.

Lo más preocupante es que a Sona le han extirpado por completo las garras de las patas delanteras. Esta práctica, común en los grandes felinos que se utilizan en la industria del entretenimiento, consiste en amputar la primera falange para evitar que las garras vuelvan a crecer y así conseguir que las interacciones con el público sean más seguras. Es un procedimiento extremadamente doloroso que deja secuelas de por vida.

La historia de Sona no es un caso aislado. Por eso, más allá de los avances logrados en cada país, la AAP sigue abogando por la prohibición en toda la UE del uso de animales salvajes en circos. Nuestro objetivo es garantizar que ningún animal tenga que sufrir jamás el padecimiento que Sona ha experimentado a lo largo de su vida».

El centro de AAP en Villena alberga a 94 primates y grandes felinos procedentes del mundo del espectáculo, el mascotismo y el tráfico ilegal. Asimismo, la fundación cuenta con otro recinto en Almere (Países Bajos), donde se alojan alrededor de 330 animales más, también rescatados de situaciones similares.