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Cunde la alegría en la biología española: descubren en aguas de Valencia una pradera de posidonia «en excelente estado de conservación»

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

No todas las noticias sobre el estado de los mares españoles son malas, y en agosto la comunidad científica tiene motivos reales para celebrar. Frente a las costas de la Comunidad Valenciana ha aparecido algo que muchos biólogos marinos llevaban tiempo esperando encontrar: una prueba de que, al menos en ese tramo del Mediterráneo, el fondo marino sigue en muy buena forma.

El hallazgo tiene nombre propio y una ubicación muy concreta. Un equipo de buceadores ha localizado en aguas de Valencia una pradera de posidonia que, según los primeros análisis, se encuentra en un estado de conservación excelente, algo que no siempre puede decirse de esta planta marina tan castigada en otras zonas del Mediterráneo.

¿Dónde y cómo se ha descubierto esta pradera de posidonia?

Una pradera de posidonia es un ecosistema submarino formado por extensas formaciones de Posidonia oceanica, una planta con flores (fanerógama marina) endémica del mar Mediterráneo. Aunque se asemeja al césped o a un bosque terrestre, vive bajo el agua y es vital para la salud ecológica del litoral.

El descubrimiento de esta pradera se produjo frente a la playa del Brosquil, en Cullera, a aproximadamente un kilómetro de la costa y a una profundidad de entre seis y nueve metros.

La localización corrió a cargo de ARCAM (Asociación para la Recuperación y Conservación de la Arqueología en el Mar), en colaboración con el Ayuntamiento de Cullera, durante una jornada de prospección submarina que incluyó cuatro inmersiones consecutivas.

Desde luego, los buceadores no se limitaron a confirmar la presencia de la planta: también fueron georreferenciando numerosos puntos de la formación a medida que avanzaban.

Ese trabajo de campo permitió observar algo que ha generado bastante expectación entre los responsables del hallazgo: los distintos bancos de posidonia detectados presentan continuidad espacial entre sí, lo que sugiere que la pradera real podría ser considerablemente más extensa de lo que se ha podido confirmar hasta ahora.

Determinar su tamaño exacto exigirá nuevas jornadas de seguimiento en los próximos meses.

¿Por qué esta planta marina es tan importante para el Mediterráneo?

Que una pradera de posidonia en tan buen estado aparezca tan cerca de la costa no es un dato menor. Esta planta, endémica del Mediterráneo, funciona como un bioindicador natural. Solo prospera en aguas limpias, bien oxigenadas y con escasa contaminación, así que su presencia confirma la buena calidad ambiental del litoral valenciano en ese punto concreto.

Más allá de servir como termómetro de la salud del mar, la posidonia cumple funciones que van mucho más allá de lo decorativo. Sus raíces fijan el sedimento marino y frenan la erosión costera, actuando como una barrera natural frente a los temporales.

Sus hojas producen oxígeno en cantidades notables, hasta veinte litros por cada metro cuadrado de pradera al día, y sus praderas retienen carbono con una eficacia muy superior a la de cualquier bosque terrestre, lo que las convierte en aliadas silenciosas contra el cambio climático.

Además, sirven de hogar, refugio y zona de cría para cientos de especies marinas, desde peces hasta invertebrados que dependen de este hábitat para reproducirse.

Una buena noticia en medio del declive general de la posidonia

El contexto hace que la noticia sea todavía más relevante. ¿Por qué? Pues se calcula que el Mediterráneo ha perdido en las últimas décadas alrededor de un tercio de sus praderas de posidonia, presionadas por el fondeo indiscriminado de embarcaciones, la contaminación costera y el aumento de la temperatura del agua.

Encontrar una pradera extensa y en excelente estado, en lugar de otra más deteriorada, es exactamente el tipo de hallazgo que sirve para justificar nuevas medidas de protección antes de que sea demasiado tarde.

Los responsables del hallazgo ya han anunciado que el siguiente paso será completar el mapeo de todos los puntos georreferenciados para delimitar con precisión la extensión total de la pradera.

A partir de esos datos, se podrán diseñar estrategias concretas de conservación, entre ellas limitar el anclaje de barcos en la zona, una de las principales amenazas directas para este tipo de ecosistemas submarinos en toda la costa mediterránea.

Mientras se completa ese trabajo de campo, el hallazgo ya sirve como recordatorio de que la salud de las praderas de posidonia depende de la suma de pequeñas decisiones: dónde se permite fondear a los barcos, cuánta contaminación llega desde tierra y con qué rapidez sube la temperatura del agua en verano.

Cada pradera que se mantiene intacta, como la de Cullera, es entonces una prueba de que todavía es posible revertir parte del deterioro acumulado en otras zonas del litoral español.