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Los científicos no dan crédito: descubren que una planta de 400 millones de años produce agua como la de un meteorito

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Investigadores de la Universidad de Nuevo México han identificado que el Equisetum, una planta con más de 400 millones de años de historia, genera agua con una firma química idéntica a la de los meteoritos.

Gracias a este descubrimiento, ahora es posible medir las condiciones ambientales de la Tierra antigua con un detalle inédito.

Sorpresa científica: una planta prehistórica esconde agua con firma de meteorito

La investigación, liderada por el profesor Zachary Sharp y publicada en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), revela que la planta conocida comúnmente como «cola de caballo» posee una capacidad química sin precedentes.

Este vegetal, que data del periodo Devónico, ha sobrevivido durante eras geológicas manteniendo un mecanismo biológico que desafía las clasificaciones actuales del agua terrestre.

El equipo de científicos detectó que esta especie concentra isótopos pesados de oxígeno en niveles nunca vistos hasta ahora en organismos vivos de nuestro planeta.

De hecho, los valores registrados en la parte superior de sus tallos son tan extremos que, de encontrarse en una muestra aislada y sin contexto, cualquier experto afirmaría que su origen se encuentra en el espacio exterior.

Cómo logra la «cola de caballo» concentrar isótopos de oxígeno pesados

El secreto de este fenómeno reside en la anatomía única del Equisetum. A diferencia de la inmensa mayoría de las plantas, donde la evaporación ocurre principalmente en las hojas, la cola de caballo realiza este proceso dentro de su tallo hueco. Cuando el agua asciende desde la raíz hacia la punta, experimenta una transformación química radical.

A medida que el líquido sube, las moléculas de agua con oxígeno más ligero se escapan primero a través de las paredes del tallo hacia el aire seco. Este mecanismo físico genera un efecto de destilación natural extrema. Como resultado, cada segmento superior del tallo recibe agua cada vez más enriquecida con isótopos pesados.

Al llegar al extremo superior, la concentración de oxígeno pesado supera por cinco veces los límites conocidos en la Tierra, mimetizando la composición química que los astrónomos observan en los meteoritos.

El impacto del Equisetum en la reconstrucción del clima prehistórico

Este descubrimiento tiene implicaciones profundas para la paleontología climática. El Equisetum produce fitolitos, que son pequeños cuerpos de sílice o moldes internos que sobreviven en el registro fósil durante millones de años tras la muerte de la planta.

Estos fitolitos conservan intacta la firma del oxígeno del agua que circuló por el vegetal en tiempos prehistóricos. Hasta la fecha, los científicos utilizaban estos microfósiles para estimar la humedad de eras pasadas, como la época de los dinosaurios.

No obstante, el equipo de Sharp detectó que los modelos previos contenían errores significativos en las constantes físicas de evaporación al no considerar este mecanismo particular de la cola de caballo.

Gracias a los nuevos datos, los expertos pueden ahora ajustar sus mediciones y reconstruir las condiciones climáticas de la Tierra antigua con una precisión muy superior.

La identificación de este registro vegetal permite avanzar en el conocimiento de cómo funcionaban los sistemas climáticos mucho antes de la aparición del ser humano.