Las semifinales blindan a De la Fuente
En la Federación nunca quisieron dar por garantizada su continuidad hasta ver el rendimiento de España en el Mundial
Ha vuelto a responder con resultados, una gestión impecable del vestuario y una pizarra que coloca a la selección entre las cuatro mejores
Merino, héroe nacional
Luis de la Fuente tenía contrato. Lo sigue teniendo hasta 2028. Pero eso, en el fútbol de selecciones, nunca garantiza nada. Mucho menos cuando llega un Mundial. Los grandes torneos son los que marcan el destino de cualquier seleccionador y el riojano lo sabía perfectamente. Un mal campeonato habría abierto inevitablemente el debate sobre su continuidad, por mucho que su vínculo con la Federación Española de Fútbol estuviera firmado y blindado. De hecho, por pura prudencia, nadie dentro de la RFEF quiso confirmar públicamente que seguiría al frente del proyecto hasta que terminara el torneo horas antes de jugar los cuartos de final contra Bélgica. Ahora ya no hay dudas. De la Fuente ha vuelto a responder donde siempre lo hace: en el césped.
La clasificación para las semifinales del Mundial cambia por completo el escenario. España vuelve a situarse entre las cuatro mejores selecciones del planeta, algo que únicamente había conseguido una vez en toda su historia, camino del título conquistado en Sudáfrica. El objetivo sigue siendo levantar el Mundial, pero el seleccionador ya ha cumplido con el mínimo que se le exigía. Lo ha hecho, además, manteniendo la personalidad de un equipo que compite como pocos, gestionando el vestuario con maestría y acertando una y otra vez desde el banquillo.
El seleccionador ha vuelto a demostrar que pocas veces se equivoca cuando toma decisiones importantes. Apostó por Fabián Ruiz de inicio frente a Bélgica, recuperó el control del partido con la entrada de Pedri y volvió a reservar a Mikel Merino para el momento decisivo. El resultado fue el mismo de siempre: España ganó y el plan volvió a salir perfecto. Esa capacidad para leer los partidos se ha convertido en una de las grandes fortalezas de un técnico que nunca ha tenido miedo a asumir riesgos.
Una familia llamada España
Pero el mayor triunfo de De la Fuente no está únicamente en la pizarra. Está en el vestuario. Ha conseguido que 26 futbolistas acepten sus roles, que titulares y suplentes se sientan igual de importantes y que la selección viva en un clima de absoluta armonía. Es una familia. Lo dicen quienes la viven desde dentro. Un grupo sin egos, donde los cambios deciden partidos porque todos se sienten protagonistas. Esa gestión, unida a los títulos conquistados en la Liga de Naciones, la Eurocopa y ahora a unas semifinales mundialistas, convierten al riojano en uno de los seleccionadores más importantes que ha tenido España.
Por eso, aunque el contrato ya estaba firmado, su verdadero examen era este Mundial. Y lo ha superado con nota. En la Federación ya nadie mira de reojo al banquillo. Ahora sólo miran hacia Dallas y hacia una final que puede convertir a Luis de la Fuente en el entrenador que complete la etapa más brillante de la historia del fútbol español.
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