Mundial
Mundial 2026: España-Francia

España – Francia: cabeza, corazón y cojones

Luis de la Fuente apostará por el control del balón para desactivar el poderío físico y las letales transiciones de una Francia liderada por Mbappé

La selección española afronta una semifinal marcada por el talento de una generación sin miedo y el sueño de regresar a una final del Mundial dieciséis años después

Las semifinales son territorio España: 10-2

No hay vuelta atrás. Noventa minutos, quizá ciento veinte, para volver a colocar a España donde siempre soñó estar. La selección española se juega este martes ante Francia (21:00 hora peninsular española) un billete para la final del Mundial en un partido que va mucho más allá del fútbol. Es el duelo entre dos gigantes del panorama internacional, entre dos maneras opuestas de entender este deporte y entre dos generaciones que quieren escribir su nombre para siempre en la historia. Dallas será el escenario donde el equipo de Luis de la Fuente intentará acercarse a una segunda estrella dieciséis años después de la conquistada en Sudáfrica.

España llega convencida de que ha encontrado el camino. El empate frente a Cabo Verde quedó muy atrás. Desde entonces, el equipo ha crecido partido a partido hasta convertirse en un bloque sólido, reconocible y preparado para competir contra cualquiera. Lo demostró eliminando a Portugal y volvió a hacerlo ante Bélgica, cuando apareció el carácter de una Selección que nunca dejó de creer hasta que Mikel Merino desató la locura con un gol en los últimos minutos. Esa capacidad para levantarse en los momentos de máxima dificultad es una de las grandes fortalezas de un grupo que ha construido Luis de la Fuente desde la confianza, el trabajo y la unión.

Lo que funciona…

El seleccionador volvería a apostar por la base que ha llevado a España hasta las semifinales. Unai Simón defendería la portería, con Pedro Porro, Cubarsí, Laporte y Cucurella formando la defensa. Rodri volvería a ser el faro del equipo junto a un Fabián Ruiz que apunta a repetir en el once, mientras que Dani Olmo asumiría la responsabilidad de conectar el centro del campo con el ataque. Arriba, Lamine Yamal volvería a ser indiscutible y la gran novedad podría estar en el regreso de Nico Williams al once por Álex Baena para añadir vértigo, profundidad y desborde frente a una defensa francesa que sufrirá cada vez que tenga que correr hacia su propia portería. Y, obviamente, Mikel Oyarzabal, el hombre de la Cuarta.

Porque el plan de España será muy claro: esconderle la pelota a Francia. Nadie conoce mejor las virtudes del conjunto de Didier Deschamps. Los franceses se sienten cómodos esperando, defendiendo juntos y castigando cualquier pérdida con transiciones devastadoras lideradas por Mbappé, Dembélé y Olise. Cuanto menos tiempo tengan el balón, menos opciones tendrán de explotar su mayor fortaleza. Ahí aparecerá la importancia de Rodri, de la circulación rápida y de la paciencia para mover a un rival que se defiende extraordinariamente bien.

Una Francia descomunal

Enfrente estará una selección acostumbrada a estas citas. Francia ha construido una cultura competitiva extraordinaria durante la última década y cuenta con futbolistas que saben manejar la presión de las grandes noches. Maignan, Saliba, Konaté, Tchouaméni, Rabiot, Dembélé o Mbappé forman un equipo diseñado para castigar el más mínimo error. Deschamps no necesita dominar los partidos para ganarlos. Le basta con encontrar un espacio, acelerar y golpear. España deberá jugar con personalidad, pero también con inteligencia para evitar un intercambio de golpes que favorecería claramente a los galos.

Sin embargo, este equipo ha demostrado una y otra vez que nunca deja de creer. Lo hizo cuando muchos dudaban tras el debut. Lo hizo recuperando a Nico Williams para el momento decisivo del campeonato. Lo hizo convirtiendo el vestuario en una auténtica familia, donde titulares y suplentes empujan exactamente en la misma dirección. Ese ambiente, esa confianza y ese sentimiento de pertenencia explican por qué España vuelve a estar a un paso de una final mundialista.

Territorio España

La historia también acompaña. España ha convertido las semifinales en uno de sus grandes territorios. Así ocurrió en 2010, cuando un cabezazo eterno de Carles Puyol derribó a Alemania antes de conquistar el mundo. Así sucedió también en la Eurocopa de 2024, cuando la selección de Luis de la Fuente remontó precisamente a Francia para abrir el camino hacia el título continental. Los precedentes alimentan la ilusión, aunque nadie dentro del vestuario se aferra a ellos. Todos saben que el fútbol no entiende de recuerdos.

Ahora solo queda jugar. Correr un metro más que el rival. Ganar cada duelo. Ayudarse en cada esfuerzo. Sufrir cuando toque y disfrutar cuando aparezca el balón. España está a un partido de volver a una final del Mundial. Noventa minutos para seguir soñando. Noventa minutos para demostrar que esta generación también merece un lugar junto a la de los héroes de Sudáfrica. Y noventa minutos para volver a emocionar a todo un país que, una vez más, volverá a detenerse para empujar a los suyos.

España – Francia: posibles onces