Gasolina

Se insta a los conductores españoles con coches de gasolina o diésel a llenar el depósito antes que de llegue octubre

El final de las rebajas fiscales temporales sobre los carburantes amenaza con encarecer el repostaje desde el 1 de octubre

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

El precio de los carburantes vuelve a estar en el punto de mira de los conductores españoles. La llegada del 1 de octubre puede marcar un nuevo cambio en el coste de llenar el depósito de los vehículos de gasolina y diésel, después de varios meses en los que el Gobierno ha aplicado medidas fiscales extraordinarias para contener el impacto de la crisis energética. Por ello, distintas voces del sector están recomendando adelantar el repostaje si se necesita combustible.

Una fecha marcada en el calendario

El motivo se encuentra en las medidas aprobadas durante el verano. El Real Decreto-ley 18/2026 estableció reducciones temporales en el Impuesto sobre Hidrocarburos para los carburantes más utilizados, con diferentes niveles de rebaja durante julio, agosto y septiembre. Estas medidas tienen vigencia hasta el 30 de septiembre, por lo que octubre supone el regreso al esquema fiscal posterior a estas reducciones.

En septiembre, además, la situación ha sido especialmente particular para los conductores. La evolución de los precios activó las condiciones que permitieron mantener una reducción fiscal superior para el gasóleo. De esta manera, el diésel ha contado durante este mes con una rebaja de hasta 20 céntimos por litro respecto al régimen ordinario, mientras que la gasolina ha disfrutado de una reducción menor.

El petróleo también presiona al surtidor

A la cuestión fiscal se suma otro problema, que es el encarecimiento del petróleo y la tensión existente en los mercados energéticos. Los precios de los carburantes ya han experimentado importantes variaciones durante septiembre y el coste final que paga el consumidor depende también de la cotización internacional del petróleo, los márgenes de distribución y otros factores.

Por eso, el cambio del 1 de octubre no implica automáticamente que todas las gasolineras vayan a aumentar el precio exactamente en la misma cantidad. Sin embargo, la desaparición de una rebaja fiscal sí elimina uno de los elementos que durante septiembre estaba conteniendo parte del coste. El precio que finalmente aparezca en cada estación dependerá de la evolución del mercado.

En definitiva, el 1 de octubre será una fecha relevante para los conductores españoles porque termina el periodo extraordinario de rebajas fiscales establecido para los carburantes. Con la gasolina y el diésel ya sometidos a la presión del mercado internacional, el coste de llenar el depósito podría volver a aumentar, aunque la cuantía final dependerá de cómo evolucionen el petróleo y los precios de cada gasolinera.