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Los expertos dicen que si tu perro come hierba no es porque esté enfermo: es instinto natural de supervivencia

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Muchos propietarios ven a diario cómo su perro se detiene en la mitad de un paseo para mordisquear césped con entusiasmo.

Durante décadas, la creencia popular ha dictado que este comportamiento indica obligatoriamente que el animal sufre malestar estomacal. No obstante, la ciencia actual desmiente este mito y apunta hacia un comportamiento evolutivo y natural.

Comer césped no siempre indica que tu mascota sufra problemas digestivos

La idea de que los canes ingieren plantas para purgarse es la explicación más extendida, pero los datos no la respaldan como una norma general. Según un estudio de la Universidad de California en Davis (UC Davis), publicado en 2008, el 79% de los propietarios confirma que sus mascotas como plantas de forma habitual.

Sin embargo, los investigadores descubrieron que solo un 9% de los perros mostraban signos de enfermedad antes de pastar. Además, apenas un 22% de los animales vomitaba después de ingerir la vegetación.

La doctora Melissa Bain, profesora de comportamiento animal en la citada institución, señala que para muchos perros el césped funciona más como un «tentempié» que como un síntoma de dolencia.

Incluso si el animal vomita, esto puede ser simplemente una consecuencia colateral de la textura irritante de las briznas sobre la pared digestiva y no el objetivo inicial del perro. Por tanto, si tu perro está sano y se comporta con normalidad, este hábito no debe ser motivo de alarma.

¿Por qué los perros buscan hierba si son animales carnívoros?

La respuesta reside en la genética y en la historia evolutiva de la especie. Los lobos, ancestros directores del perro, también integran plantas en su dieta. Expertos de Tiendanimal explican que este comportamiento es una herencia evolutiva que permite a los animales añadir fibra y nutrientes específicos a su alimentación diaria.

La fibra resulta fundamental para favorecer una digestión correcta, independientemente de si el perro consume pienso o comida cruda. Otra teoría científica sugiere que el consumo de material vegetal ayudaba a los ancestros silvestres a eliminar parásitos intestinales.

Al ingerir tallos largos y fibrosos, estos se enrollan alrededor del intestino, facilitando su expulsión a través de las heces. Por otro lado, la preferencia individual juega un papel clave. Muchos perros simplemente disfrutan del sabor y la frescura de la hierba tierna y húmeda.

Como indica Carlo Siracusa, profesor de la Universidad de Pensilvania, la mayoría recurren a esta práctica sencillamente porque les agrada el sabor.

Riesgos y advertencias: cuándo consultar con un veterinario

Aunque comer hierba sea una conducta instintiva, los propietarios deben mantener cierta vigilancia para evitar complicaciones. El mayor peligro no reside en la planta en sí, sino en los productos químicos. Debes evitar que tu mascota acceda a zonas que hayan recibido tratamientos con pesticidas o fertilizantes químicos que resulten tóxicos.

Asimismo, conviene conocer qué plantas del entorno pueden ser nocivas para la salud canina. El momento de acudir al especialista llega cuando la conducta cambia de patrón.

Si el perro busca hierba de forma compulsiva, muestra signos evidentes de dolor antes de comerla o vomita de manera sistemática cada vez que lo hace, podría sufrir una dificultad digestiva subyacente o una gastritis.

El aburrimiento o la ansiedad también pueden desencadenar este hábito de forma excesiva. En estos casos específicos, la intervención de un profesional es necesaria para descartar obstrucciones intestinales o problemas de comportamiento más profundos.