Estos son los campos de lavanda más cerca de Madrid: son pocos conocidos y no se tarda ni una hora en llegar
En plena Alcarria de Madrid se encuentra el lugar con los mejores campos de lavanda
Qué ver en Madrid en dos días: la ruta definitiva que tienes que conocer
Las seis rutas a pie en Madrid para descubrir los lugares más icónicos de la ciudad caminando
En verano, Madrid no sólo ofrece planes de piscina o escapadas a la sierra. También hay rincones que cambian por completo en esta época del año y que pasan bastante desapercibidos pero que merecen una visita aprovechando que estamos de vacaciones. Y uno de ellos aparece cuando suben las temperaturas: campos de lavanda que, durante unas semanas, se cubren de un color morado intenso y transforman el paisaje.
Pero no hace falta irse lejos ni cruzar de comunidad para ver algo así. A menos de una hora de la capital hay un sitio que sorprende precisamente por eso, porque no te lo esperas. Es un plan sencillo, sin demasiada organización, que encaja bien para una tarde o una escapada rápida y que, además, sigue siendo bastante desconocido. El contraste es lo que más llama la atención: tonos dorados de cereal y, de repente, franjas de lavanda que rompen el paisaje. No es la imagen típica que uno asocia a Madrid, y quizá por eso gusta tanto cuando se descubre.
Estos son los campos de lavanda más cerca de Madrid
El sitio está en Pezuela de las Torres, un pueblo pequeño de la Alcarria madrileña, pegado prácticamente a Guadalajara. Durante la mayor parte del año pasa desapercibido, pero en verano cambia por completo. Las lomas que lo rodean se llenan de hileras de lavandín y el entorno se vuelve mucho más llamativo hasta el punto de recordarte a esas estampas de lavanda que solemos ver en películas.
Este cultivo no lleva tanto tiempo como podría parecer. Fue una apuesta relativamente reciente de los agricultores de la zona, que buscaban alternativas al cereal. Y lo que empezó como una prueba ha terminado siendo uno de los mayores atractivos del pueblo. Además, no se trata exactamente de lavanda como la más conocida, sino de lavandín, una variedad más resistente y productiva. Eso hace que el color sea muy intenso y que los campos tengan ese aspecto tan uniforme que tanto se ve en fotos, sobre todo cuando la floración está en su punto tal y como ocurre precisamente en julio.
Una publicación compartida de Turismo Madrid (@turismocmadrid)
Una alternativa a Brihuega sin tanta gente
Cuando se habla de lavanda cerca de Madrid, casi todo el mundo piensa en Brihuega. Es lo más conocido y lo que suele aparecer en redes. Pero no es la única opción ya que Pezuela de las Torres es también un buen plan si tenemos además en cuenta que está más cerca y, sobre todo, es mucho más tranquila.
Aquí no vas a encontrarte grandes masas ni eventos que lo llenen todo. De hecho, esa es parte de la gracia. Puedes pasear, parar, hacer fotos o simplemente estar sin prisas, sin la sensación de ir con gente alrededor constantemente. Es un plan más sencillo que además tiene otro punto a favor claro y es que no hace falta organizar nada complicado. Está dentro de la Comunidad de Madrid, así que en menos de una hora pasas del ruido de la ciudad a un paisaje completamente distinto, sin tener que planificar demasiado.
El lavandín, el cambio que lo ha transformado todo
Lo que hoy se ve no lleva tanto tiempo ahí como podría parecer. Hace unos años, los agricultores de la zona empezaron a buscar alternativas al cultivo tradicional y apostaron por el lavandín. Y les salió bien ya que no sólo ha cambiado la imagen del pueblo, también su economía. De hecho, Pezuela cuenta con algo bastante poco habitual: una destilería donde se transforma esta planta en aceites esenciales que luego se utilizan en cosmética o farmacia. Eso ha obligado a adaptarse, con nuevas formas de trabajar, maquinaria distinta y otra manera de enfocar el campo. Pero también ha traído visitantes y, poco a poco, un pequeño movimiento alrededor de la lavanda que antes no existía.
Tanto es así que ya tienen su propio festival. Nada que ver con los grandes eventos que se conocen en otros sitios: aquí es más pequeño, más cercano, con visitas, algo de música y ese ambiente de pueblo que no se ha perdido.
Cuándo merece la pena ir y cómo llegar
Si hay un momento para verlo, es en verano. Sobre todo entre finales de junio y julio, que es cuando el lavandín está en plena floración y el color morado se vuelve mucho más intenso, aunque en agosto también merece la pena, con el atardecer como el mejor momento. La luz cambia, baja el sol y todo el paisaje se transforma. Es cuando más gente se anima a ir, también para hacer fotos, porque el contraste con los campos de cereal es bastante llamativo.
Llegar es sencillo. Desde Madrid, lo más rápido es coger la A-2 dirección Zaragoza y desviarse después hacia la M-204 hasta Pezuela de las Torres, o también se puede ir en autobús desde Avenida de América, lo que lo convierte en un plan bastante accesible incluso sin coche.
Lo último en España
-
Abascal anuncia que Vox tiene «voluntad de algún entendimiento» con el PP para frenar a la izquierda en el Senado
-
Última hora de las huelgas, elecciones generales del 29-N y actualidad política hoy | El PP dice que el beso de Sánchez con Begoña es «más falso que Judas»
-
Vox tras la exclusiva de OKDIARIO: «Sánchez regala una casa a Iván Redondo a la que los jóvenes no pueden acceder»
-
El BOE lo hace oficial: este es el puente de 5 días que tendrá Andalucía en 2027 y el calendario laboral lo confirma
-
Noche caótica en Alicante: los bomberos rescatan a decenas de personas atrapadas en tejados y coches por la DANA
Últimas noticias
-
Abascal anuncia que Vox tiene «voluntad de algún entendimiento» con el PP para frenar a la izquierda en el Senado
-
Rosario Sánchez hace la previa socialista de un Debate de Política General en el que no puede participar
-
La siderurgia española reclama más ayudas públicas: exige 43 millones más ante el encarecimiento energético
-
El PP defiende que Prohens afronta el último Debate de Política General «con los deberes hechos»
-
Vuelve la Fiesta del Cine: desde este lunes hasta el jueves las entradas sólo costarán 3,5 euros en 330 salas