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La basura toma las calles de la Fuenlabrada socialista: 10 de los 13 camiones de recogida están averiados

Los camiones tienen una antigüedad media de 20 años y nunca están todos disponibles

De las 10 rutas de recogida de residuos que hay en Fuenlabrada no se completan todas ningún día

Fuenlabrada está llena de basura. Las calles, los contenedores, las aceras: los residuos se acumulan por toda la ciudad mientras el Ayuntamiento es incapaz de dar respuesta. De los 13 camiones de recogida disponibles, 10 están averiados y el servicio lleva semanas funcionando con apenas 3 vehículos para atender a más de 190.000 vecinos los últimos 2 años.

Fuenlabrada cuenta con diez rutas de recogida que, en condiciones normales, se cubrían tres veces al día. Con sólo tres camiones operativos, muchas de esas rutas directamente no se pueden cubrir al completo, provocando una acumulación de residuos visible en numerosos puntos de la ciudad.

La situación se agrava en los días en los que ningún camión está disponible —algo que ya ha ocurrido— y los trabajadores se ven obligados a salir con furgonetas u otros vehículos de sustitución. El problema: los contenedores soterrados de residuos orgánicos, de los que se hace cargo el propio Ayuntamiento, sólo pueden vaciarse con la maquinaria específica de los camiones, por lo que permanecen llenos e inutilizables.

Los camiones tienen una antigüedad media de 20 años. A eso se suma que el Gobierno de Fuenlabrada no destina recursos humanos y económicos suficientes al taller mecánico municipal, por lo que los vehículos averiados se quedan parados sin fecha de reparación. Entre los inutilizados figuran también cuatro camiones que el consistorio tiene alquilados a una subcontrata de URBASER y que llevan semanas sin poder utilizarse por el mismo motivo: averías sin resolver.

Las subcontratas, sin cumplir

Fuenlabrada está dividida en dos zonas a efectos de limpieza. Una la gestiona directamente el Ayuntamiento y la otra está en manos de las empresas privadas URBASER y Valoriza. Sin embargo, estas subcontratas no están cumpliendo con su obligación de recoger los residuos acumulados en los alrededores de los contenedores de su zona. El resultado es que son los propios trabajadores municipales quienes acaban asumiendo ese trabajo extra, cargando con las deficiencias ajenas mientras su propio servicio está al límite.

Trabajadores sin uniforme

Las condiciones laborales de la plantilla, formada por 240 trabajadores, rozan lo inaceptable. Llevan seis meses sin recibir uniformes, por lo que muchos salen a trabajar con ropa vieja o con guantes que han tenido que comprarse de su propio bolsillo. Las bajas y jubilaciones no se cubren, lo que reduce aún más una plantilla ya de por sí insuficiente para la carga de trabajo real.

A esto se suma que completar una ruta requiere normalmente una jornada entera de trabajo, pero la acumulación de basura en los alrededores de los contenedores impide cerrarlas en tiempo y forma, obligando a los operarios a prolongar su jornada con horas extra o dejar zonas del municipio sin recoger. Y todo ello bajo el calor del verano madrileño, en camiones sin garantías. Según denuncian fuentes de la plantilla, un mando intermedio llegó a amenazar a un trabajador con sancionarle si no conducía su camión sin aire acondicionado con temperaturas de 40 grados.

El Ayuntamiento, sordo a las quejas

Los trabajadores han trasladado en numerosas ocasiones su situación a los responsables municipales. La respuesta ha sido el silencio. El Ayuntamiento sí ha tomado una medida de cara al verano: contratar a parados de larga duración para reforzar el servicio. El problema es que estos nuevos empleados deben realizar un curso de formación previo, por lo que no estarán disponibles hasta octubre. Es decir, durante los meses de mayor calor y mayor generación de residuos, Fuenlabrada seguirá sin el refuerzo prometido.

Mientras tanto, los vecinos de una ciudad que lleva décadas bajo gobierno socialista conviven con contenedores desbordados de basura, aceras sucias y un servicio de recogida que funciona, en el mejor de los días, al 23% de su capacidad.