«Por favor, ¡acompáñeme!», le espetó el vigilante mientras Cifuentes negaba el hurto
Cristina Cifuentes se dio cuenta de que algo marchaba mal cuando, al llegar a la línea de cajas del supermercado, un vigilante uniformado se le acercó y le dijo con voz firme: “Por favor, ¡acompáñeme!”.
La entonces vicepresidenta de la Asamblea de Madrid intentó disimular su sorpresa. Guardando la compostura, siguió los pasos del vigilante hasta la llamada sala de intervenciones. Se trata de un cuarto de unos 24 metros cuadrados, iluminado por varios fluorescentes, al que se accede a través de dos puertas dobles abatibles. En el extremo opuesto se encuentra una de las puertas de emergencia que comunican con el exterior, a través de la plaza situada junto a la Avenida Pablo Neruda. Y junto a este cuarto, una de las puertas de carga por las que se introducen las mercancías en el establecimiento.
Eran exactamente las 11.37 de la mañana. El guardia de seguridad esperó a que Cifuentes accediera a la sala de intervenciones y, una vez dentro, le dijo siguiendo el protocolo habitual: “Por favor, necesito que me muestre lo que lleva en el bolso”.
Mostrándose cada vez más incómoda, Cristina Cifuentes depositó sus cosas (una bolsa de plástico azul y un bolso) sobre una mesa situada en un lateral, justo bajo la cámara con la que estaba siendo grabada, sin que ella lo supiera. Siguiendo las instrucciones del vigilante, abrió su bolso de mano y le mostró uno de los botes de crema.
Sólo al final admitió los hechos
El agente no se dio por satisfecho y le pidió, siempre con la máxima cortesía, que depositara su bolso en una silla para poder examinarlo. “¿Está segura de que no lleva nada mas? Por favor, necesito pedirle que me muestre todo lo que lleva en el bolso”. Sólo entonces, la presidenta sacó de su interior un segundo bote de crema, idéntico al anterior, y se lo entregó al vigilante. Éste no se dio por vencido y vació por completo el bolso, por si ocultaba algún artículo robado más, como muestra el vídeo que hoy publica en exclusiva OKDIARIO.
El guardia examinó los frascos, mientras escuchaba las excusas de la presidenta madrileña, y avisó a un empleado del supermercado utilizando su teléfono móvil. Quienes conocieron de primera mano estos hechos, han explicado a OKDIARIO que en un principio Cristina Cifuentes lo negó todo.
Tras verse sorprendida, negó que hubiera robado los botes de crema: aseguró que los había comprado en otro establecimiento, aunque no portaba ningún ticket para acreditarlo. Y se mostró cada vez más nerviosa: “Por favor, tengo mucha prisa, tengo que irme porque me está esperando mi hijo”, aseguró.
Todo habría quedado reducido a un incidente ridículo si la actual presidenta madrileña hubiera reconocido los hechos, según los protocolos aplicados en este tipo de incidentes. Pero se empeñó en mantener esta versión y se negó a pagar los productos, lo que obligó al guardia de seguridad a llamar a la Comisaría.
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