Internacional
China

China desafía a EEUU con el J-36, un ‘crucero de combate’ de 23 metros de largo y con una bahía de armas de 7,6 metros

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El misterioso avión de combate chino de sexta generación Chengdu J-36 ha llamado la atención de analistas militares por su diseño poco convencional. Se trata de una aeronave de gran tamaño (aproximadamente 23 metros de longitud) que incorpora tres motores, prescinde de cola y cuenta con una amplia bahía interna de armas de unos 7,6 metros, capaz de albergar misiles de muy largo alcance. Los expertos lo describen como un «crucero aéreo», un concepto pensado para misiones de largo alcance contra objetivos estratégicos como aviones cisterna, sistemas AWACS o plataformas de alto valor, lo que ampliaría el radio de acción militar chino en el Pacífico, incluso hasta zonas como Guam.

El J-36 destaca por su configuración de tres motores, algo inusual en cazas modernos. Normalmente estos aviones utilizan uno o dos motores, pero en este caso se busca mayor empuje y capacidad eléctrica para sistemas avanzados. Entre sus ventajas se encuentra la posibilidad de alcanzar velocidades de supercrucero superiores a Mach 2 sin postquemadores, lo que permitiría mayor eficiencia en combate de largo alcance y soporte para tecnologías futuras como guerra electrónica o armas de energía dirigida. Sin embargo, esta configuración también implica mayor complejidad mecánica.

J-36, el nuevo ‘crucero de combate’ de China

El conjunto del J-36 incorpora un fuselaje limpio con sensores integrados al ras de la estructura, además de conductos en «S» que ocultan los motores de las ondas del radar enemigo. Una de las características más destacadas es su toma de aire dorsal, situada en la parte superior del fuselaje. Esta configuración protege parcialmente los motores de la detección infrarroja desde el suelo y ha sido explorada anteriormente en prototipos como el F-107 Ultra Sabre o el Boeing Bird of Prey, liberando el espacio interno para integrar armamento y sensores y mejorando la reducción de firma radar e infrarroja desde el hemisferio inferior.

Por otro lado, incorpora tres motores, una decisión poco habitual pero con un propósito claro. En escenarios de conflicto en el Indo-Pacífico, este diseño permite mayor alcance operativo, una capacidad de vuelo supersónico sostenido y suministro energético para sistemas avanzados como radares AESA, guerra electrónica y enlaces de datos. Se especula que podría emplear motores como el WS-15 o variantes del WS-10, adaptadas a mayores exigencias de potencia.

El diseño sugiere una cabina biplaza, donde un segundo operador gestionaría sistemas de combate, drones y guerra electrónica. El objetivo es integrar el avión en una red militar más amplia junto a satélites, buques y fuerzas terrestres. Tras su primer vuelo en 2024, ya se han observado varios prototipos con cambios en tomas de aire y sistemas de propulsión. China apunta a una posible entrada en servicio hacia 2030 o 2031.

Según The Aviotinist, el cambio más relevante se observa en las toberas de los motores. El primer prototipo incorporaba una solución similar a la del YF-23 estadounidense: un sistema de canalización que oculta los escapes para reducir al máximo la firma infrarroja, optimizado para el sigilo. En cambio, el segundo prototipo adopta unas toberas más cercanas a las del F-22, orientadas al control de empuje vectorial bidimensional (2D-TVC). Esta tecnología permite desviar el flujo de los motores, mejorando la maniobrabilidad en combate cercano.

La segunda modificación importante se encuentra en las tomas de aire laterales. El diseño inicial utilizaba entradas tipo «caret», mientras que el nuevo prototipo parece inclinarse por tomas de aire supersónicas sin desviador (DSI) o una configuración híbrida. Las DSI representan una solución más moderna, ligera y eficiente, además de mejorar la firma radar al eliminar componentes mecánicos complejos como las rampas internas tradicionales.

El tercer cambio relevante se aprecia en el tren de aterrizaje principal. El primer prototipo presentaba un sistema de ruedas en tándem, una detrás de otra, similar al del Su-34 ruso. En el nuevo modelo, en cambio, las ruedas se disponen en paralelo. Aunque pueda parecer una modificación menor, tiene implicaciones importantes: permite liberar espacio interno adicional en las bodegas de armamento. Ese espacio extra podría destinarse a misiles de mayor tamaño o a una mayor carga útil, incluyendo posibles armas hipersónicas.

Durante años, el Chengdu J-20 ha sido considerado el principal referente de la aviación militar china. Sin embargo, el J-36 apunta a convertirse en su posible sucesor y en un nuevo símbolo del poder aéreo del país.A diferencia del programa estadounidense de sexta generación (NGAD), del que apenas se han difundido detalles públicos más allá de imágenes conceptuales, China realiza pruebas visibles de sus prototipos en vuelo. Asimismo, el país asiático no estaría buscando únicamente un caza furtivo de sexta generación, sino una plataforma de gran tamaño para llevar a cabo distintas misiones.