Historia
Arqueología

Los egiptólogos no se lo creían: descubren un objeto insólito en el pecho de una momia infantil de hace 2.000 años

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Tras analizar una pieza arqueológica custodiada en España y Polonia, los científicos descubrieron algo nuevo sobre los rituales funerarios del antiguo Egipto. Un equipo de especialistas de la Universidad de Wrocław ha sometido a un examen radiológico profundo a los restos de un niño que vivió hace unos 2.000 años.

Sin embargo, lo que parecía ser una simple momia de una colección privada ha revelado un secreto oculto bajo sus vendajes que ha dejado boquiabiertos a los expertos. Liderado por la profesora Agata Kubala, el estudio ha empleado tecnología no invasiva para no dañar la frágil estructura del pequeño.

Durante estas pruebas, los investigadores detectaron la presencia de un objeto insólito situado estratégicamente sobre la cavidad torácica del pequeño de unos ocho años.

¿Qué es el objeto insólito hallado en la momia infantil?

Según los análisis realizados por la Universidad de Wrocław, los escaneos mediante tomografía computarizada muestran un bulto que los científicos identifican posiblemente como un papiro o un amuleto protector.

Los expertos sospechan que este documento podría contener el nombre del niño o inscripciones religiosas destinadas a guiarlo y protegerlo en su tránsito hacia el más allá. No obstante, la delicada situación del cartonaje impide por ahora extraer la pieza para leer su contenido.

Por otro lado, la investigación ha determinado que el cuerpo pertenece a un infante varón que falleció hace 2.000 años, aproximadamente en el periodo ptolemaico. Los egiptólogos que estudian el caso han confirmado que el proceso de momificación incluyó la extracción del cerebro por la nariz y de los órganos internos, una práctica estándar en aquel tiempo.

Detalle de la momia infantil. Foto: Universidad de Wrocław, Marzena Ożarek-Szilke

Sin embargo, lo que hace especial a esta momia infantil es ese elemento desconocido sobre el torso, el cual permanece inaccesible debido a que el envoltorio exterior es extremadamente quebradizo y cualquier manipulación física supondría la pérdida de información histórica valiosa.

El origen de la momia infantil y su llegada a Europa

Para entender cómo terminaron estos restos en el Museo de la Archidiócesis de Breslavia, hay que remontarse a 1914. El cardenal Adolf Bertram trajo consigo la colección desde Hildesheim, donándola posteriormente a la institución actual.

Durante décadas, la pieza permaneció en las vitrinas del museo sin que nadie se percatara del objeto insólito que ocultaba bajo el pecho. La falta de documentación original, destruida durante la Segunda Guerra Mundial, obligó a los arqueólogos actuales a realizar un trabajo detectivesco basado en el estilo artístico del cartonaje para ubicar su procedencia.

Basados en las comparaciones iconográficas de los dibujos y motivos presentes en la superficie, el equipo de la Universidad de Wrocław sitúa el origen del niño en el sur del Alto Egipto.

Concretamente, las pistas apuntan a necrópolis en las regiones de Asuán o Kom Ombo. Los patrones de flores de loto y la representación de deidades híbridas, como una figura que recuerda a Nehebkau, refuerzan la teoría de que el pequeño perteneció a una familia de estatus social medio en esa zona geográfica específica.

¿Cómo será el futuro de la investigación de los egiptólogos?

El uso de la radiología digital ha permitido a los egiptólogos reconstruir el perfil biológico del menor sin realizar incisiones. Los datos publicados en la revista Digital Applications in Archaeology and Cultural Heritage confirman que, a pesar de los 2.000 años transcurridos, los tejidos blandos y la dentadura estaban lo suficientemente conservados para asegurar que el niño tenía unos ocho años al morir.

A pesar de esto, la causa exacta del fallecimiento sigue siendo una incógnita, ya que no existen traumatismos evidentes en el esqueleto.

Lo que sigue ahora para los científicos es el desarrollo de técnicas de visualización aún más avanzadas. El objetivo principal es lograr «leer» el contenido del objeto sin romper el cartonaje. La profesora Agata Kubala, del Departamento de Historia del Arte del Renacimiento y la Reforma de la Universidad de Wrocław, señala que todavía queda mucho trabajo por delante, pues la interpretación de la iconografía del envoltorio es compleja.

«Este no es el final de la investigación», dijo Kubala. «Seguimos trabajando en la momia», afirmó. «Puede ser un papiro que contiene, por ejemplo, el nombre del niño», especuló la especialista.

«También estamos trabajando en una lectura detallada de la propia iconografía del cartonaje, lo cual resulta una tarea complicada en el caso de las momias del periodo ptolemaico. Esto nos permitirá precisar su datación dentro de esta época y, posiblemente, confirmar la región de Asuán que propusimos como su lugar de origen», añadió la investigadora de la Universidad de Wrocław.