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Arqueología

Los arqueólogos lloran de emoción: la teledetección remota saca a la luz túmulos funerarios ocultos desde hace 5000 años

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En la arqueología hay descubrimientos que destacan por los objetos que sacan a la luz, mientras que otros lo hacen por la información que aportan. En este caso no se trata de piezas llamativas, sino de un paisaje enterrado durante milenios. El equipo ha identificado túmulos funerarios de hasta 5.000 años de antigüedad que habían desaparecido a simple vista.

Esto ha sido posible porque los arqueólogos han localizado miles de estructuras prehistóricas bajo campos de cultivo en Bohemia, en la actual República Checa, gracias a técnicas de teledetección remota.

El hallazgo resulta clave porque amplía el mapa conocido de estos monumentos y permite reconstruir cómo estas comunidades organizaron sus asentamientos y sus espacios funerarios, con una separación clara entre ambos.

Los arqueólogos descubren túmulos funerarios ocultos gracias a la teledetección

El estudio Hidden Landscape of Prehistoric Burial Monuments: The Use of Remote Sensing in the Detection of Neolithic Long Barrows in Bohemia (Czech Republic) reúne a investigadores del Instituto de Arqueología de la Universidad de Wroclaw junto a varias universidades checas. El equipo combinó fotografía aérea, magnetometría y escaneo láser para analizar el terreno con precisión de centímetros.

Los investigadores detectaron cerca de 2.900 rasgos arqueológicos distribuidos en varias zonas. Entre ellos aparecen túmulos alargados, es decir, estructuras monumentales de tierra con forma trapezoidal que las comunidades neolíticas utilizaban como espacios de enterramiento y referencia ritual, además de estructuras circulares y otros restos asociados a enterramientos.

El estudio explica que las imágenes aéreas permiten reconocer la forma general de los túmulos, mientras que la magnetometría revela su estructura interna y posibles fosas funerarias. El escaneo láser, por su parte, detecta ligeras elevaciones del terreno que pasan desapercibidas.

El equipo logró reconstruir dos túmulos concretos cerca del monte Říp. Uno de ellos mide más de 80 metros de longitud y conserva restos de su relieve original, aunque muy erosionado. El otro presenta una forma más difusa, pero mantiene su trazado gracias a las diferencias en el suelo.

Qué es y cómo funciona la teledetección remota en el estudio de túmulos funerarios

El estudio explica que la teledetección remota combina varias técnicas para analizar el terreno sin excavar. Los investigadores utilizan sensores instalados en aviones o drones para captar información que no se percibe desde el suelo. Las fotografías aéreas detectan cambios en el crecimiento de los cultivos.

Cuando hay restos enterrados, las plantas crecen de forma diferente según la humedad o la composición del suelo. Esas variaciones dibujan formas que delatan estructuras ocultas.

La magnetometría mide alteraciones en el campo magnético del terreno. Los suelos removidos, las zanjas o las fosas generan pequeñas diferencias que permiten localizar estructuras enterradas y definir su forma. El escaneo láser aéreo, conocido como LIDAR, registra mínimas variaciones de altura. Aunque un túmulo haya sido nivelado durante siglos de cultivo, todavía deja una ligera elevación que esta tecnología puede detectar.

El equipo combinó todos estos datos para reconstruir el paisaje neolítico. Esa integración permite ir más allá de la simple localización de yacimientos. Los investigadores pueden identificar cómo se distribuían los asentamientos y dónde situaban los espacios funerarios.