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Los tránsfugas afines a Antelo torpedean los pactos del PP y Vox en Murcia en plena negociación presupuestaria

El PP se apoya en los tránsfugas de Vox para mantener el poder en Cartagena y Torre Pacheco

La decisión del PP hace tambalear el apoyo de los de Abascal a los presupuestos autonómicos

Pasó en Torre Pacheco y ha vuelto a ocurrir este miércoles en Cartagena. Los tránsfugas afines a José Ángel Antelo ponen en jaque a los alcaldes del PP para intentar debilitar a Vox y, de paso, dinamitar los acuerdos de gobierno firmados entre ambos partidos en la Región de Murcia. La disyuntiva que plantean los ex concejales de Vox se resume en una sola frase: «O conmigo en el poder o sin mí en la oposición».

Los concejales próximos a Antelo siguen un patrón idéntico. Aunque ya no militan en Vox (bien porque se han ido o bien porque la formación los ha expulsado), utilizan sus 6 actas en las diferentes instituciones para ofrecer su apoyo al PP y conceder que los populares sigan en el poder.

Así sucedió en Torre Pacheco en marzo, el mayor caladero de votos de Vox y que protagonizó multitud de titulares el pasado verano convertido en un polvorín de la inmigración ilegal. En este municipio, los afines a Antelo se hicieron con el grupo, pactaron con el PP a espaldas de Bambú y entraron en el Ejecutivo local con la promesa de aprobar los presupuestos. Una maniobra orquestada solo dos meses después de que Vox rompiera definitivamente con Antelo y terminara echando a los concejales insurrectos.

El escándalo más reciente de vendetta de los ex de Vox contra la formación se ha vivido en las últimas horas en Cartagena, donde Beatriz Sánchez del Álamo, una de los dos ediles rebeldes, ha forzado, desde dentro del Ejecutivo (como consejera de Turismo), una moción de censura con PSOE, Movimiento Ciudadano y Sí Cartagena para extorsionar a la alcaldesa popular. Sánchez del Álamo exigía la destitución de los concejales fieles de Vox de sus cargos, a cambio de que tanto ella como Diego José Salinas no dieran finalmente sus apoyos a la izquierda.

Así se entiende la maniobra de la alcaldesa Noelia Arroyo, que este miércoles destituyó a los dos concejales de Vox que formaban parte de su Gobierno —el vicealcalde y portavoz Gonzalo López Pretel y Diego Lorente— para desactivar dicha moción de censura. Se trata de un movimiento con el que Arroyo ha sacrificado a los únicos ediles que mantenían lealtad al pacto firmado en 2023 y que jamás habrían apoyado una moción contra ella.

En definitiva, un rompecabezas que está tensando al máximo las relaciones entre PP y Vox en toda la región. Los de Abascal critican la «tibieza» de los populares a la hora de afrontar las amenazas de los tránsfugas y advierten de que lo ocurrido en Cartagena puede tener consecuencias directas en el resto de municipios y en la propia Asamblea Regional.

El PP y los tránsfugas de Vox: un polvorín

Desde Vox recuerdan que el presidente Fernando López Miras y los alcaldes del PP dependen de sus votos en varios ayuntamientos. Además, son conscientes de su fuerza electoral. Según los sondeos, Murcia es una de las regiones donde Vox puede lograr un sorpasso al PSOE en las próximas elecciones, lo que aumentaría aún más su capacidad de negociación con los populares.

«Son concejales que están fuera de la formación y que saben que no repetirán en las listas del próximo año. Están tratando de negociar su salida en otras formaciones», señalan fuentes de Vox a OKDIARIO. En el caso concreto de Cartagena, todo apunta además a una venganza personal contra el actual portavoz municipal, Gonzalo López Pretel, tras ser elegido líder local en detrimento del ahora concejal no adscrito, Diego José Salinas, quien encabezó la lista en 2023.

Este nuevo episodio de transfuguismo no solo pone en riesgo la estabilidad de los gobiernos locales, sino que amenaza con envenenar definitivamente la relación autonómica entre PP y Vox en una región clave para las futuras elecciones. «Prefiere ser rehén de alguien sin criterio ni palabra antes que respetar los acuerdos firmados. Eso no es liderazgo, es sumisión», señalan.

«Si el PP quiere apoyarse en tránsfugas para mantener el poder, no nos vamos a olvidar», advierte Vox. «Lo que está sucediendo en Cartagena es un escándalo ético y democrático», denuncian desde la formación, acusando directamente a la alcaldesa de «comprar tránsfugas». «Lo que ha hecho la regidora no es política, es pura compra de voluntades. Vender el Ayuntamiento de Cartagena a una tránsfuga sin honor a cambio de seguir en el sillón. Es la historia del PP; cuando les aprietan, se arrodillan», añaden.