Sánchez diseña un Gobierno de ‘cortafuegos’ para bloquear a Iglesias la toma de decisiones
Todo tendrá que pasar por Pedro Sánchez. La presidencia del Gobierno y el ministerio que lleva el mismo nombre ejercerán, en el futuro Gabinete socialcomunista, de nexo común entre todas las vicepresidencias y las carteras que formarán parte del ejecutivo capitaneado por el líder del PSOE. La diseminación de las competencias entre distintos ministerios dificulta la toma de decisiones efectivas, aseguran expertos en gestión gubernamental, y otorgan al presidente más poder al tener que gestionar políticas interdepartamentales. De paso, el presidente rebaja las posibilidades de Podemos de tomar decisiones autónomas.
Las políticas económicas, sociales e internacionales tendrán mucho peso en el próximo Gobierno de Pedro Sánchez. Las tres áreas, que a partir del martes dibujarán la nueva línea estratégica de la administración pública estatal, comparten varios objetivos hasta el punto que las competencias las tienen repartidas entre los diferentes ministerios. De esta forma se mezcla la diplomacia económica con toda la política exterior, la Agenda 2030 encargada de los retos de futuro con las cuestiones sociales, la Seguridad Social con la migración o la gestión de las infraestructuras con el crecimiento de las ciudades.
Fuentes cercanas a Pedro Sánchez apuntan que la idea del presidente del Gobierno es que todos los ministerios trabajen de forma más transversal. En este sentido, el nuevo organigrama propiciará que los distintos ministros compartan proyectos y políticas, aunque imposibilitará que tomen decisiones de forma individual y que prácticamente todo deba pasar por el Consejo de Ministros, con el beneplácito antes de la presidencia del Gobierno.
Entre los ministerios que dejarán de formar parte de uno solo y que dificultarán esa acción efectiva están Sanidad e Igualdad, Ciencia, Innovación y Universidades o Trabajo y Seguridad Social, cuyo ministro José Luís Escrivá dista mucho de los posicionamientos de los comunistas. Todos ellos estarán divididos y en manos unos del PSOE y los otros de Podemos.
Calviño y Laya frente a Iglesias
También se separa la gestión de la Agenda 2030, basada en gran parte en la gestión medioambiental, de la Transición Ecológica. La 2030 estará en manos del vicepresidente Pablo Iglesias y no en las de la Teresa Ribera, que gestionará la agenda verde y contra la despoblación. Aún el perfil internacional de la gestión de la Agenda 2030, responsable de cumplir con las actuaciones encargadas por la ONU a nivel sostenible y económico, el papel de representación internacional de Iglesias se verá neutralizado por la presencia de dos mujeres con mucho perfil en las instituciones europeas y mundiales, como la vicepresidenta económica Nadia Calviño y la nueva ministra de Exteriores con funciones de economía internacional Arancha González Laya. Ambas contrarrestarán atribuciones que tendrá Iglesias en el ámbito internacional.
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