España
MUNDIAL 2026

Otegi en la cárcel, Abascal en el PP y nadie conocía a Sánchez y Ayuso: así era la España del gol de Iniesta

Este domingo, la selección vuelve a jugar la final de un Mundial, pero el país que la ve por televisión ya no es el mismo que en 2010

Han pasado 16 años desde aquella noche en Johannesburgo en la que el gol de Iniesta dio a España su primera estrella. Este domingo, la selección vuelve a jugar la final de un Mundial, pero el país que la ve por televisión ya no es el mismo. En 2010, ETA todavía mataba, Otegi estaba en la cárcel, Zapatero gobernaba lejos todavía de negocios extranjeros, Ayuso era una diputada desconocida en la Asamblea de Madrid y Sánchez ni siquiera estaba en primera línea política. Dieciséis años después, el mapa político, social y generacional del país es irreconocible. Repasamos, en 10 puntos, qué ha cambiado entre aquella final y esta.

Zapatero, de presidente a imputado

Probablemente, el personaje español más importante del año 2010 era José Luis Rodríguez Zapatero, quien presidía el Gobierno en plena crisis económica. En 2011 renunció a la reelección, allanando el camino a Rajoy. Hoy, en 2026, ha hecho historia: el 19 de mayo se convirtió en el primer ex presidente del Gobierno español imputado, acusado por la Audiencia Nacional por organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en el caso Plus Ultra.

Pedro Sánchez, de diputado a presidente debilitado

Hace 16 años, Pedro Sánchez era un diputado madrileño en el Congreso por el PSOE sin apenas peso interno, alejado del liderazgo del partido y desconocido para el gran público. Su ascenso llegó años más tarde, primero como secretario general del PSOE y después como presidente del Gobierno desde 2018, tras la moción de censura a Rajoy. Dieciséis años después, Sánchez se encuentra en su segunda legislatura en la Moncloa, pero atraviesa uno de sus momentos más débiles: las encuestas reflejan un rechazo mayoritario a su gestión, agravado por las tramas de corrupción que afectan a su entorno más cercano.

Ábalos, de gran desconocido a condenado

En la misma fecha que España celebraba en las calles junto a la selección, José Luis Ábalos era un diputado valenciano del PSOE prácticamente desconocido, con apenas unos meses en el Congreso tras haber sido concejal en el Ayuntamiento de Valencia durante los años 90. Nadie podía imaginar entonces la trayectoria que le esperaba: llegó a ser secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes con Sánchez, uno de los hombres más poderosos del partido. Esa historia ha terminado en tragedia judicial: el Tribunal Supremo lo condenó en junio de este año a 24 años y tres meses de prisión por el caso Mascarillas, trama centrada en la adjudicación irregular de material sanitario durante la pandemia.

Ayuso, de diputada anónima a presidenta autonómica

Isabel Díaz Ayuso era una diputada joven y prácticamente anónima en la Asamblea de Madrid durante el 2010. Sin proyección nacional ni mediática y  muy lejos de convertirse en un referente político, su salto llegaría en 2019, cuando fue elegida presidenta de la Comunidad de Madrid, cargo que revalidó con mayoría absoluta en 2021 y 2023 y aspira a ratificar en las elecciones autonómicas del año que viene. Hoy, en 2026, Ayuso es una de las figuras más influyentes de la derecha española.

ETA, de banda terrorista a Bildu como brazo político

La banda terrorista ETA seguía siendo una amenaza activa en España y Francia a principios del 2010. El 16 de marzo de ese año, un comando etarra asesinó al gendarme francés Jean-Serge Nérin, que trataba de impedir el robo de varios vehículos en un concesionario. Fue la última víctima mortal de la banda. El cese definitivo de la violencia llegó en enero de 2011, y la disolución completa de la organización se produjo en mayo de 2018. Hoy, en 2026, ETA no mata, aunque varios de sus antiguos militantes se han integrado en la política: en 2023, EH Bildu incluyó en sus listas electorales a 44 personas con pasado en ETA, siete de ellas condenadas por delitos de sangre.

Otegi, de la cárcel a socio de Pedro Sánchez

Al principio de la década pasada, Arnaldo Otegi estaba en prisión, condenado por su vinculación con ETA, y su papel político quedaba completamente marginado de la vida institucional española. Salió de la cárcel en 2016 y desde entonces ha liderado la reconversión de la izquierda abertzale hacia una vía institucional. Hoy, Otegi es la cabeza visible de EH Bildu, una de las fuerzas con más peso en el Congreso y un interlocutor habitual en las negociaciones que sostienen la gobernabilidad de Pedro Sánchez, un giro impensable hace dieciséis años.

Pablo Iglesias, de profesor a vicepresidente y ahora tabernero

En 2010, Pablo Iglesias era un joven profesor de Ciencia Política en la Complutense y tertuliano habitual en televisión, completamente ajeno a la política institucional; Podemos ni siquiera existía. El partido nació en 2014, al calor del 15-M, y en apenas un año Iglesias pasó de eurodiputado a secretario general de una fuerza que llegó a formar gobierno de coalición con el PSOE en 2020, con él como vicepresidente segundo. Dejó la política en 2021 tras perder las elecciones madrileñas frente a Ayuso, y hoy, en 2026, se dedica a la comunicación digital con su proyecto Canal Red y a la hostelería con su Taberna Garibaldi, en el centro de Madrid.

Puigdemont, de alcalde a exiliado

En 2010, Carles Puigdemont era alcalde de Gerona, cuando el independentismo catalán todavía era minoritario. Su salto llegó en 2016 al convertirse en presidente de la Generalitat, cargo desde el que lideró el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y la declaración unilateral de independencia. Tras la aplicación del artículo 155, se fugó a Bélgica, donde continúa exiliado. La Ley de Amnistía de 2024, pactada entre el PSOE y Junts para la investidura de Sánchez, buscaba abrirle la puerta del regreso, aunque su aplicación sigue recurrida. Hoy, en 2026, sigue siendo la figura de referencia de Junts pese a llevar casi una década fugado de la justicia.

Abascal, de diputado del PP a líder de Vox

En 2010, Santiago Abascal era un dirigente del PP en el País Vasco, conocido sobre todo por su activismo contra ETA y su escolta permanente por las amenazas de la banda, pero sin proyección política a nivel nacional. Partidos como el de Le Pen eran entonces prácticamente inexistentes como fuerza electoral en España. Todo cambió cuando en 2013 fundó Vox tras romper con el PP, un partido que despegó electoralmente a partir de 2018. Hoy, en 2026, Abascal lidera la tercera fuerza del Congreso, con Vox convertido en un actor decisivo en varias comunidades autónomas y en el debate político nacional, algo impensable hace dieciséis años.

La Casa Real, de Juan Carlos I a Felipe VI

En 2010, Juan Carlos I era un jefe de Estado indiscutido, con un enorme respaldo popular y una imagen prácticamente intachable tras más de tres décadas de reinado. Todo cambió con los escándalos financieros que salieron a la luz años después: abdicó en 2014 en favor de su hijo Felipe VI y terminó exiliado en Abu Dabi, alejado de la vida pública española. Hoy, en 2026, Felipe VI reina consolidado como jefe de Estado.