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Juan Jesús Vivas (73 años), sobre Marruecos: «¿Cómo este país puede organizar un Mundial y tener tan desatendida a su gente?»

Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, ha vivido de forma directa la llegada de miles de migrantes procedentes de Marruecos desde el pasado verano. Algo de lo que ha hablado en varias entrevistas con declaraciones bastant claras. Una de ellas, comparaba la ganas que tiene Marruecos de organizar el Mundial de fútbol de 2030 junto a España y Portugal, mientras numerosos menores marroquíes cruzaban la frontera y quedaban bajo la atención de las autoridades españolas. Sus críticas se centraron en la responsabilidad de Rabat y en las dificultades de Ceuta para asumir, prácticamente de un día para otro, la acogida de miles de personas.

Vivas expresó estas quejas en agosto, durante una comparecencia junto a Alberto Núñez Feijóo, y volvió a abordar el asunto el pasado mes de septiembre en El Hormiguero. En su conversación con Pablo Motos también criticó la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez, al que reprochó no haber respondido adecuadamente a las advertencias previas. La atención a los menores, el control de la frontera y el papel de la Unión Europea ocuparon buena parte de sus intervenciones. Su mensaje fue claro: Ceuta necesitaba soluciones y Marruecos debía asumir las responsabilidades que le correspondieran.

Juan Jesús Vivas (73 años), sobre Marruecos: «¿Cómo este país puede organizar un Mundial y tener tan desatendida a su gente?»

El pasado mes de agosto, tras la llegada de los migrantes irregulares, el presidente ceutí relacionó directamente el campeonato de fútbol con la atención a los menores que habían llegado desde Marruecos. «Si Marruecos es un país válido para suscribir convenios en materia comercial, si es un país válido para organizar conjuntamente un Mundial de fútbol, también tendrá que ser un país válido para atender a sus menores», declaró.

Para Vivas, la capacidad de Marruecos para participar en proyectos internacionales debía tener su correspondencia en la protección de sus ciudadanos. La cuestión adquiría especial relevancia en Ceuta, donde los dispositivos de acogida y los servicios públicos estaban sometidos a una presión excepcional. Semanas después, en El Hormiguero, insistió en esa contradicción. «Es imposible que nos haga lo que nos ha hecho y al mismo tiempo vayamos a organizar un Mundial», afirmó. También reclamó firmeza en la relación bilateral: «A Marruecos hay que ponerle las cosas claras». Vivas pidió hablar con claridad, contar con el respaldo europeo y evitar que la gestión de la frontera dependiera de decisiones tomadas fuera de España.

El regreso de los menores marroquíes, en el centro del debate

El presidente de Ceuta defendió que los menores que habían llegado desde Marruecos pudieran regresar a su país cuando existieran garantías para hacerlo. Durante su comparecencia el pasado verano, sostuvo que la primera opción debía ser la reunificación familiar y que las autoridades marroquíes tenían que colaborar para hacerla posible. «No existe mejor solución que el reagrupamiento familiar en Marruecos y, si no es en familia porque la familia está desestructurada o no sea recomendable, la acogida por los servicios asistenciales y sociales de Marruecos», manifestó. Con esta propuesta, Vivas reclamó alternativas a una acogida indefinida en Ceuta, cuya capacidad asistencial había quedado desbordada.

El retorno de menores, sin embargo, exige estudiar cada situación individualmente y garantizar su protección. En paralelo, el Gobierno central planteó el traslado de alrededor de 500 menores a la Península, una medida que generó discrepancias con el Partido Popular. Feijóo defendió priorizar el regreso a los países de origen con garantías, mientras que Vivas insistió en que la ciudad no podía afrontar sola aquella emergencia.

Las críticas al Gobierno 

La intervención televisiva de septiembre incluyó reproches al Ejecutivo español. Vivas resumió su valoración de la respuesta del Gobierno con tres términos: «Irresponsabilidad», «indolencia» y «un manifiesto intento de no molestar a Marruecos». Según sostuvo, las advertencias anteriores a la crisis no recibieron la atención necesaria y la respuesta posterior tampoco estuvo a la altura de la gravedad de lo sucedido.

El dirigente cuestionó las explicaciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y calificó de decepcionante la actuación de Pedro Sánchez. También describió Ceuta como «una olla a presión que en cualquier momento puede estallar», por la presión sobre la seguridad, la sanidad y la convivencia. Eran sus valoraciones sobre una crisis cuya gestión enfrentó a distintas administraciones. Vivas reclamó además una mayor presencia europea en Ceuta y Melilla, con participación de Frontex y de los organismos de asilo. Consideró que España debía contar con instrumentos suficientes para gestionar sus fronteras y responder a futuras emergencias sin depender exclusivamente de la cooperación marroquí.

Sus declaraciones sobre el Mundial resumieron ese desacuerdo. Marruecos mantiene su papel como coorganizador de la cita de 2030, pero Vivas aprovechó ese compromiso internacional para exigir una implicación concreta en la atención de los menores y en la gestión de la frontera. El debate, para el presidente ceutí, no terminaba en el fútbol: afectaba directamente a la vida cotidiana de su ciudad.