España
Ley de Nietos

La instrucción de la hermana de Puente permitió nacionalizar a «familias enteras» con «la partida de nacimiento del bisabuelo del siglo XIX»

La instrucción de Sofía Puente, hermana del ministro y en 2022 directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública del Ministerio de Justicia, amplió la Ley de Nietos por la puerta de atrás y permitió nacionalizar a los descendientes de españoles que emigraron entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955 sin acreditar la razón de su salida de España. Pero los efectos de la ley se extienden mucho más allá. También han accedido a la nacionalidad los descendientes de emigrantes del siglo XIX, que salieron de España por razones fundamentalmente económicas, como demostró documentalmente OKDIARIO. El cónsul de Rosario, una demarcación de Argentina que sorprende por su ritmo de nacionalizaciones -más de 1.000 al mes-, reveló  la simplicidad de los trámites para obtener la nacionalidad española.

«Con cuatro documentos»

«No es complicado. Esta ley es para aquellos que tengan un abuelo o abuela originariamente español, en ocasiones incluye a los bisabuelos. Lo difícil de conseguir es la partida de nacimiento. Una vez que se localiza, a partir de ahí es presentar la línea española, los documentos de tu padre o madre, abuela o abuelo, y con cuatro documentos organizamos el expediente que resolvemos en unos seis u ocho meses», afirmó el cónsul Pablo Platas, en una entrevista en el canal argentino Santa María de las Misiones, hace dos años.

El cónsul se jactó de haber multiplicado las nacionalizaciones -«antes de la entrada en vigor de la ley había 40.000 españoles y mi previsión es que haya 120.000»- y explicó en qué consistían las llamadas «misiones consulares» para facilitar que los ciudadanos que residían en localidades más alejadas del consulado realizasen los trámites consulares, fundamentalmente el acceso a la nacionalidad por la Ley de Nietos.

Según Platas, «el 95%» de los solicitantes de nacionalidad «tenían todo muy bien preparado». «Les hemos enviado un correo personalizado diciendo qué documentos necesitamos, para que tuviesen tiempo para prepararlo y rellenar formularios», explicó el cónsul, asegurando también que la gente se lo había «tomado muy en serio» y «trabajado duro para tenerlo preparado» en el momento de la «misión».

«Toda la familia junta»

Preguntado por el perfil de los ciudadanos que solicitaban la nacionalidad, Platas fue claro: «Estamos hablando de familias, de varias generaciones, el nieto o bisnieto de un emigrante que quizás vino a finales del XIX o principios del XX y las siguientes generaciones. Vienen juntos, permitimos tomar los trámites de toda la familia junta, viene la abuela, con sus hijos, con sus nietos, todos mayores de edad, en grupos muy extensos». «Con ello cerramos el círculo de la emigración, es un derecho, es lo más bonito de las nacionalidades», enfatizó el cónsul.

El Supremo ha solicitado ahora que los consulados acrediten que las personas que obtuvieron la nacionalidad lo hicieron acreditando el exilio de sus antepasados.

Sin embargo, como ha demostrado este periódico y confirman los propios cónsules y beneficiarios, en muchas ocasiones la nacionalidad se amplió a descendientes de españoles que emigraron antes de la Guerra Civil. Por tanto, no tenían relación alguna con el exilio franquista. 

Ello, pese a que la autodenominada Ley de Memoria Democrática, en su disposición adicional octava, establece que son «los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles, y que, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española» quienes «podrán optar a la nacionalidad española».

En el desarrollo de esta ley, el Ministerio de Justicia -a través de Sofía Puente- determinó que podrían obtener la nacionalidad «los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles». Es decir, sin relación con el exilio.

Según los últimos datos facilitados por el Gobierno, 600.700 solicitudes para la concesión de la nacionalidad habían sido ya aprobadas hasta el pasado 31 de agosto, y cerca de 370.000 personas ya han sido inscritos en el CERA.

Posible prevaricación

Un juzgado de Madrid ha admitido a trámite una querella de HazteOir contra Puente por un posible delito de prevaricación al dictar esta instrucción.

OKDIARIO ha venido revelando las órdenes complementarias de la alto cargo de Justicia a los consulados para extender las nacionalizaciones. Por ejemplo, el consulado de Montreal (Canadá) rechazó una solicitud de acceso a la nacionalidad por la Ley de Nietos por parte de un descendiente cuyo abuelo no era exiliado y ni siquiera había nacido ni residido en España.

El interesado solicitó la nacionalidad en mayo de 2023, alegando que su abuelo materno -hijo de español y brasileña y nacido en 1942 en São Paulo (Brasil)- había recuperado hacía cuatro años la nacionalidad española por el Código Civil.

Unos días después, y tras una consulta de este consulado, Puente ordenó nacionalizar a los descendientes incluso «sin necesidad de presentar documentos acreditativos de la expatriación o salida del territorio español».