Ciudadanos aspira a quedarse con uno de los puestos de Vox en la Mesa del Congreso
Ciudadanos quiere aprovechar el río revuelto del cordón sanitario que PSOE, Podemos y el PNV quieren aplicar a Vox en la Mesa del Congreso para quedarse con una de las sillas que correspondería al partido de Santiago Abascal en el órgano rector de la Cámara Baja.
Ciudadanos sólo cuenta con 10 diputados, un número insuficiente para optar a uno de los nueve puestos de la Mesa, frente a los 52 de Vox, pero ha decidido presentar la candidatura de José María Espejo-Saavedra. No obstante, la endiablada aritmética parlamentaria de esta legislatura exige contar con apoyos muy heterogéneos para conseguir su objetivo. Sobre todo si el PP apoya al candidato de Vox.
La solución se conocerá el próximo 3 de diciembre cuando se constituya la Cámara y se forme la Mesa mediante una votación que no pocas veces ha deparado sorpresas de última hora.
Y es que se trata de una votación muy sui géneris. Tras la elección del presidente del Congreso, se votan en bloque los vicepresidentes, los secretarios. Los cuatro más votados en cada tanda son los que consiguen el puesto, por lo que para marginar a Vox y aplicar el cordón sanitario de los socialcomunistas hay que hacer auténticos equilibrios con los partidos nacionalistas e independentistas.
El realidad, la clave la tiene el PP, el único con sus 89 escaños que puede decantar la balanza y despejar la incógnita.
En teoría, socialistas y podemitas quieren asegurarse la mayoría y hacerse con cinco de los nueve puestos en juego, presidencia incluida. Su objetivo es que PP y Ciudadanos se repartan los cuatro restantes, dos de los cuales estarían garantizados para los populares, que en teoría sumarían al diputado de Foro Asturias y a los dos de UPN como mínimo, 92 en total.
Ciudadanos, por su parte, necesita mucho más de sus 10 diputados para superar los 52 de Vox. La portavoz de la dirección naranja, Lorena Roldán, no ha detallado cómo pretenden entrar en el órgano de gobierno de la Cámara, escudándose en que la negociación aún no ha empezado. «Vamos a pelear para que Ciudadanos tenga voz, para que esté representado en la Mesa», ha declarado.
Pero el hecho de que exista una candidatura de Ciudadanos en las votaciones puede ser utilizado por PSOE y Unidas Podemos para arrebatar al menos un puesto a Vox, según asegurar a Europa Press fuentes parlamentarias.
En teoría, a Ciudadanos les bastaría con los votos sobrantes de PSOE, Podemos y PNV, los tres partidos empeñados en el cordón sanitario antiVox. Es decir, podrían dedicar 60 de los 161 votos de que disponen a apoyar a Ciudadanos que, de esta forma, obtendría uno de los puestos. El restante sería para el PP. Pero esta ecuación sólo valdría para las secretarías.
La situación es más complicada en la votación de las Vicepresidencias ya que, si los partidos de la coalición de gobierno quieren reservarse la Vicepresidencia Primera de la Cámara, necesitarán reunir hasta 200 votos para excluir a Vox, ya que su primer candidato debe superar los 92 votos del PP y sus socios.
Lo último en España
-
La Guardia Civil intercepta un gigantesco alijo de cocaína en un carguero que navegaba de Sierra Leona a Libia
-
El PSOE impone mutismo total sobre la nacionalidad del asesino de una joven en plena calle en Esplugas: «Prudencia»
-
Saif Abu Keshek, el español detenido en la ‘flotilla’: Israel lo vincula a Hamás y Sánchez exige su libertad
-
El PSOE tacha de «inhumana e ilegal» la «prioridad nacional» de PP y Vox y anuncia una ofensiva institucional
-
26.000 policías y guardias civiles demandan a Marlaska para cobrar lo mismo que los mossos
Últimas noticias
-
Turistas alemanes borrachos cantando a pleno pulmón en Palma: los vecinos de Ca’n Pastilla ya no pueden más
-
Cazan a un joven rompiendo ventanillas de coches para robar en plena madrugada en Palma: «¿Qué te has llevado?»
-
Un hombre borracho discute con su amiga en Mallorca y la termina violando: «¡Eres una puta barata!»
-
Un joven drogado siembra el caos en Palma: toreaba a los coches y les tiraba piedras
-
Un ruso prende fuego a su propia casa de Palma para intentar quemar viva a su inquilina