`
Economía
Trabajadores

Los trabajadores más jóvenes están cambiando el panorama laboral: el 47% sólo quiere realizar tareas relacionadas con su puesto

Firmar un contrato ya no significa lo mismo para todos. Para una parte importante de los trabajadores más jóvenes, lo que aparece en ese documento no es orientativo sino que se convierte en el límite de lo que tienen que hacer y nada más. Es decir, ni más horas de las pactadas, ni tareas que no figuren en la descripción del puesto. Y ese cambio de mentalidad empieza a notarse en muchas empresas.

Los datos lo establecen en un 47% de los trabajadores de entre 18 y 35 años que afirman que sólo quieren hacer funciones que encajen con su puesto. La cifra sale de un estudio elaborado por la plataforma de empleo Intermediair junto a la agencia Motivaction, basado en más de 5.500 encuestas y que muestra una tendencia completamente alejada a como se veía el trabajo o las funciones hace años.

Los trabajadores más jóvenes están cambiando el panorama laboral

La diferencia con otros grupos de edad es clara. Entre los trabajadores de 36 a 45 años, ese porcentaje baja al 25%. Y en el tramo de 46 a 67 años, apenas llega al 19%. Pero no es algo que tenga que ver o que sea cuestión sólo de las tareas, sino que en realidad, cambia la forma de entender el tiempo. El 44% de los jóvenes asegura que se limita a cumplir su jornada laboral pero entre los mayores, esa cifra cae a la mitad. Durante años, lo habitual era lo contrario: quedarse un poco más si hacía falta, asumir funciones extra sin cuestionarlas demasiado y ahora, esa lógica empieza a discutirse.

Tijmen de Groen, portavoz de Intermediair, lo resume de forma directa: «si el contrato es de 32 horas, esa es la referencia. Para muchos jóvenes, no hay más interpretación».

A primera vista, puede parecer desinterés. Pero los datos apuntan a algo más matizado. Los jóvenes no rechazan el esfuerzo sino que lo seleccionan. El mismo estudio refleja de hecho, que la mitad estaría dispuesta a trabajar más horas si eso mejora sus perspectivas profesionales. Es decir, el esfuerzo extra se reserva para momentos concretos como una promoción, un cambio de puesto, o una oportunidad clara.

Con lo explicado en el estudio queda claro que existe un cambio de criterio en las nuevas generaciones de trabajadores. Ya no se trata de «hacerlo porque toca», sino de valorar si compensa. Esa misma lógica aparece en otro dato llamativo a partir de las encuestas realizadas, que tiene que ver con la disposición a cambiar de sector, incluso con una reducción salarial. Entre los trabajadores jóvenes, esta opción es más frecuente que en generaciones anteriores.

El peso del tiempo libre y el equilibrio personal

Detrás de este cambio hay un factor clave: el tiempo. O, más concretamente, cómo se reparte. El equilibrio entre vida personal y trabajo ha pasado a primer plano. No es una idea nueva, pero sí más visible. Cada vez más trabajadores ponen condiciones relacionadas con vacaciones, permisos o flexibilidad antes incluso de hablar de sueldo.

El estudio recoge algunos motivos concretos que empujan a cambiar de empleo: falta de días libres, dificultades para solicitar permisos no remunerados o ausencia de compensación por horas extra. También aparece otro elemento y que es el cansancio acumulado. La idea de «trabajar más ahora para estar mejor después» pierde fuerza frente a una visión más inmediata del bienestar.

Un mercado laboral que ya no es el mismo

Este cambio de mentalidad coincide con una ligera transformación del mercado laboral. Aunque sigue habiendo demanda de trabajadores, la percepción empieza a variar. El 14% de los encuestados considera que la situación actual es desfavorable para encontrar empleo. Hace sólo dos años, ese porcentaje era del 8%. No es un cambio radical, pero sí significativo.

Aun así, los trabajadores más jóvenes mantienen sus condiciones. No parecen dispuestos a volver a dinámicas que consideran superadas, incluso en un contexto menos favorable.

Cómo están reaccionando las empresas

Las empresas ya están notando este giro. Sobre todo en sectores donde atraer talento joven es clave. Algunas están revisando cómo definen los puestos de trabajo, intentando concretar mejor funciones y responsabilidades, mientras tras ponen el foco en la flexibilidad, los horarios o la conciliación.

También empieza a cambiar la conversación interna. Pedir que alguien asuma tareas fuera de su rol ya no se da por hecho. Y las horas extra, cuando existen, tienden a justificarse más. No es sólo una cuestión de adaptación generacional sino que es un ajuste más amplio. Porque, en realidad, muchas de estas demandas no son exclusivas de los jóvenes sino que simplemente, ellos las expresan antes.

Un cambio que va más allá del dato del 47%

El 47% es sólo una cifra, pero apunta a algo más profundo. Una forma distinta de entender el trabajo. Durante décadas, la implicación se ha medido en disponibilidad: quedarse más tiempo, asumir más tareas, estar siempre localizable, etc…pero ahora empieza a valorarse de otra manera. Cumplir con lo pactado, hacerlo bien y mantener un equilibrio fuera del trabajo. Para muchos jóvenes, ese es el objetivo y no significa trabajar menos, sino que significa trabajar de otra forma.