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El SEPE confirma la norma: hace oficial el subsidio para mayores de 52 años en 2026

Hay ayudas que pasan bastante desapercibidas hasta que uno las necesita de verdad. El subsidio para mayores de 52 años es una de ellas, ya que no es nuevo y lleva tiempo en funcionamiento, es ahora en 2026 cuando vuelve a estar en el foco porque cada vez hay más personas que dependen de él.

A cierre de 2025, más de 545.000 personas estaban dentro del conjunto de subsidios para mayores de 50 años, y la gran mayoría corresponde a esta modalidad concreta. Algo que no es casualidad si tenemos en cuenta que es una de las pocas ayudas que no tiene una duración limitada como tal y que, además, sigue cotizando para la jubilación. Eso explica por qué se ha convertido en una prestación tan relevante. Para muchos trabajadores, sobre todo a partir de cierta edad, es casi la única vía para mantener ingresos mientras intentan volver al mercado laboral o, directamente, hasta que llega el momento de retirarse.

El SEPE hace oficial el subsidio para mayores de 52 años en 2026

Lo llamativo es que este crecimiento no encaja del todo con la evolución general del empleo. Mientras el paro baja en términos globales, el número de personas que cobran este tipo de subsidios sigue subiendo. En concreto, el aumento ronda el 4,7% interanual. Y hay otro dato que explica bastante bien la situación: cerca del 70% de quienes reciben subsidios en España tienen más de 50 años.

Esto apunta a un problema bastante claro. No es tanto la falta de empleo en general, sino la dificultad que tienen las personas de más edad para volver a encontrar trabajo una vez lo pierden. De hecho, más de la mitad del paro de larga duración se concentra en este grupo. Es decir, son quienes más tiempo pasan buscando empleo sin éxito.

Por qué este subsidio es diferente al resto

No es sólo  una ayuda económica más, sino que tiene varias características que la hacen distinta. La primera, la duración, ya que diferencia de otros subsidios, este se puede mantener hasta la jubilación siempre que se sigan cumpliendo los requisitos, por lo que no hay un límite de meses como tal.

La segunda, que el SEPE sigue cotizando por el beneficiario mientras cobra la ayuda. Esto es clave, porque permite seguir sumando años para la pensión, algo que no ocurre con todas las prestaciones. Y la tercera, que está pensada para un perfil muy concreto: personas que ya han trabajado, han cotizado durante años y, aun así, se quedan fuera del mercado laboral en una fase complicada. Por eso, aunque la cuantía no es especialmente alta, sigue siendo una de las ayudas más solicitadas.

No basta con tener 52 años

Aquí es donde suelen venir las dudas. Porque hay cierta idea de que cumplir la edad es suficiente, y no es así. Para empezar, hay que estar en situación legal de desempleo. Lo habitual es haber agotado el paro, aunque también se puede acceder en otros casos si se cumplen determinadas condiciones. Además, se exige haber cotizado al menos 15 años a lo largo de la vida laboral. Y no sólo eso al menos dos de esos años deben estar dentro de los últimos periodos de actividad, y seis deben corresponder a cotización por desempleo. Es decir, no vale con haber trabajado de forma puntual. Se pide una trayectoria laboral mínima bastante clara.

El límite de ingresos sigue siendo clave

Para poder cobrar este subsidio, no se pueden superar ingresos propios por encima del 75% del salario mínimo. Este punto se revisa constantemente y puede dejar fuera a personas que, en principio, cumplen el resto de condiciones. Además, no basta con cumplirlo en el momento de solicitar la ayuda. Hay que mantener ese requisito durante todo el tiempo que se esté cobrando. Por eso, cualquier cambio en la situación económica puede afectar directamente al subsidio.

La obligación de seguir buscando trabajo

Aunque en la práctica muchas personas acaban enlazando este subsidio hasta la jubilación, no es una ayuda automática ni sin condiciones. Quien la cobra tiene que seguir inscrito como demandante de empleo, renovar la demanda y participar en las acciones que proponga el SEPE. Esto incluye cursos de formación, programas de inserción laboral o incluso aceptar ofertas de trabajo consideradas adecuadas. Es lo que se conoce como compromiso de actividad. Y su incumplimiento puede suponer sanciones o la pérdida de la ayuda.

Un subsidio en el punto de mira

En los últimos años, este subsidio también ha sido objeto de debate fuera de España. Organismos como la OCDE han planteado la necesidad de revisarlo o incluso reformarlo. El argumento es que, tal y como está diseñado, puede generar cierto desincentivo al empleo. Al garantizar ingresos, cotización y una duración indefinida, algunos expertos consideran que puede actuar como una alternativa estable al trabajo en los últimos años de la vida laboral.

También hablan de un efecto frontera a partir de los 52 años, en el que el comportamiento en el mercado laboral cambia. Sin embargo, este análisis no tiene en cuenta del todo la realidad de muchas personas que, simplemente, no encuentran empleo pese a seguir buscándolo.