PSC y ERC han disparado un 500% los impuestos al turismo y las patronales alertan de las pérdidas
Patronales y asociaciones turísticas alertan de que la escalada fiscal amenaza la competitividad internacional de Barcelona
La decisión del Ayuntamiento de Barcelona de elevar hasta 30 euros la carga fiscal sobre los cruceristas ha abierto un nuevo frente con el sector turístico y empresarial.
La Mesa del Turismo de España denuncia que la medida supone un incremento acumulado del 500% en menos de dos años y advierte de un posible impacto sobre el empleo, la inversión y la actividad económica.
Mientras, el alcalde Jaume Collboni, del Partido de los Socialistas de Cataluña, defiende la subida como una herramienta para combatir la masificación turística. La medida ha sido impulsada en el marco de un acuerdo político con Esquerra Republicana y Comuns, que conforman la mayoría municipal en Barcelona.
Además, las principales patronales del sector turístico catalán, entre ellas Foment del Treball, Pimec y el Gremi d’Hotels de Barcelona, han criticado en distintas ocasiones el incremento de la fiscalidad turística, al considerar que puede afectar a la competitividad de la ciudad y generar incertidumbre en la planificación empresarial.
Por su parte, Carlos Garrido de la Cierva, presidente en funciones de la Mesa del Turismo de España alerta de que esta medida podría reducir seriamente la competitividad de Barcelona como uno de los principales puertos de cruceros del Mediterráneo.
«Favoreciendo la desviación de itinerarios hacia otros destinos y generando un claro impacto negativo sobre la actividad económica, el empleo y la inversión vinculados al sector», añade Garrido.
Suben las arcas, bajan los barcos
Cabe señalar que, según un estudio reciente de la Universitat de Girona, presentado en Barcelona este mismo mes de junio, los pasajeros de crucero en tránsito representan únicamente el 2,5% de los visitantes diarios de la ciudad, mientras contribuyen de forma significativa a la economía local a través del comercio, la restauración, las excursiones, los servicios turísticos, las operaciones portuarias y la cadena de suministro.
La Mesa del Turismo también recuerda que la propuesta de incrementar esta tasa para cruceristas llega después de los acuerdos alcanzados entre el Ayuntamiento de Barcelona y el Puerto de Barcelona para gestionar ordenadamente el crecimiento de la actividad de cruceros y tras recientes incrementos ya aprobados en la fiscalidad turística.
«Entendemos que un nuevo recargo de la tasa turística para los cruceristas sería una medida meramente recaudatoria que menguaría el atractivo del Puerto de Barcelona en el competitivo mercado de cruceros europeo, sin contar con el impacto negativo sobre la economía local», añade Garrido de la Cierva.
Por todo ello, la Mesa solicita el respaldo de las Administraciones Públicas para frenar esta propuesta y preservar un marco regulatorio estable, predecible y basado en datos objetivos, que permita mantener la aportación económica y social del sector de cruceros a Barcelona y Cataluña.
En la misma línea, la asociación reitera la disposición al diálogo constructivo con la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y la Autoridad Portuaria.
También la Mesa hace un llamamiento a todos los actores de la cadena de valor para defender conjuntamente un modelo turístico equilibrado, sostenible y competitivo.
Tasas más altas de Europa
El debate sobre la fiscalidad a los cruceristas se produce en un contexto más amplio sobre el incremento general de la presión turística en Barcelona.
A la subida específica a los pasajeros de crucero se suma un encarecimiento progresivo de la tasa turística en la ciudad que afecta a todo tipo de visitantes y alojamientos.
En la práctica, el sector advierte de que ambas medidas forman parte de una misma estrategia fiscal que incrementa el coste global de visitar Barcelona, tanto a pie como en crucero.
En este sentido, el aumento del Impuesto de Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET) conlleva que un turista en Barcelona deba abonar entre 5 € y 12 € por noche, según el tipo y categoría del alojamiento, incluyendo la tasa de la Generalitat y el recargo municipal del Ayuntamiento de la ciudad.
El reciente incremento ha supuesto doblar el importe de este gravamen, equiparando Barcelona a las ciudades europeas que cobran una tasa más elevada por noche.
De hecho, la tasa turística ya es más cara en Barcelona que en Roma, cuyo importe oscila entre los 4 € y los 10 €, y que en París, donde se debe abonar entre 2,60 € y 11,38 €.
Por todo ello, las patronales advierten de que varias subidas de impuestos en poco tiempo están haciendo que visitar Barcelona sea cada vez más caro. Esto, según señalan, podría afectar a la posición de la ciudad frente a otros destinos europeos. Además, sostienen que el impacto no se limita al turismo, sino que también puede repercutir en la economía de la ciudad en general.