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Economía
Pensiones

No hay que dramatizar aún, pero si has nacido entre 1960 y 1970, cobrar el 100% de la pensión será más difícil desde 2026

Durante mucho tiempo, muchísimos trabajadores pensaban en la jubilación al llegar a los 65 años. Un edad en la que retirarse y empezar a cobrar el 100% de la pensión después de toda una vida trabajando. Era la idea que existía en buena parte de España y también la referencia que tuvieron generaciones enteras mientras cotizaban. Pero ese escenario lleva años cambiando poco a poco y ahora empieza a notarse de verdad entre quienes nacieron entre 1960 y 1970 porque posiblemente no podrán cobrar su pensión del mismo modo que habían pensado.

No significa que no puedan jubilarse ni que vayan a perder la pensión, pero las personas nacidas entre 1960 y 1970 cada vez tendrán más complicado acceder al cobro íntegro si no cumplen ciertos requisitos muy concretos. Porque la Seguridad Social ya no se fija sólo en la edad que se tiene, sino que lo cotizado pesa cada vez más, así como el momento en el que el trabajador decide retirarse. Y aunque sorprenda, lo cierto es que muchos empleados que están ya cerca de la jubilación empiezan a descubrirlo al revisar su vida laboral. Algunos pensaban que con cumplir los 65 bastaba, pero la realidad es bastante distinta desde hace tiempo y seguirá endureciéndose durante 2026. De hecho, en numerosos casos la jubilación completa no llegará hasta los 67 años salvo que se alcance un mínimo de cotización bastante elevado.

Si has nacido entre 1960 y 1970, cobrar el 100% de la pensión será más difícil

Aunque todavía existe la posibilidad de jubilarse a los 65 cobrando el 100% de la pensión, hacerlo ya no es tan sencillo como antes. La Seguridad Social exige ahora haber cotizado durante muchos más años para permitir esa salida anticipada respecto a la edad ordinaria. En 2026, quienes quieran retirarse a los 65 años deberán acreditar al menos 38 años y medio cotizados. Y ahí es donde empiezan los problemas para muchos trabajadores. No todo el mundo consigue alcanzar esa cifra, especialmente personas que han pasado por etapas de desempleo, contratos temporales o periodos sin cotizar.

También influye mucho cómo ha cambiado el mercado laboral en las últimas décadas. Hay trabajadores que comenzaron tarde, otros que encadenaron empleos precarios durante años y muchos que tuvieron interrupciones laborales que ahora les pasan factura justo antes de la jubilación. En esos casos, si no se llega al mínimo exigido, no quedará otra opción que esperar hasta la edad ordinaria, que cada vez está más cerca de los 67 años.

La Seguridad Social da ahora más importancia a los años trabajados

El sistema actual busca entonces premiar las carreras laborales largas y estables. Esa es una de las grandes diferencias respecto a hace años. Antes mucha gente pensaba sobre todo en la edad de retiro, pero ahora lo realmente importante es cuánto tiempo se ha cotizado. Por eso muchos trabajadores están empezando a consultar con más frecuencia su informe de vida laboral. Quieren comprobar si realmente llegarán a los requisitos necesarios o si tendrán que retrasar sus planes de jubilación.

Además, las nuevas condiciones afectan especialmente a quienes tenían pensado jubilarse anticipadamente. Porque las penalizaciones económicas siguen existiendo y ahora tienen un impacto mucho más visible sobre la pensión mensual. Hace años algunos trabajadores asumían pequeños recortes para poder retirarse antes. Pero actualmente esos descuentos pueden ser bastante más duros y mantenerse durante toda la jubilación.

El problema está entonces en que muchas personas no calculan el efecto real de los coeficientes reductores que aplica la Seguridad Social si te jubilas antes de tiempo hasta que revisan las cifras. En algunos casos, adelantar la jubilación uno o dos años puede suponer perder varios cientos de euros al mes de forma permanente. Y claro, cuando se piensa a largo plazo, la diferencia acaba siendo enorme. Sobre todo teniendo en cuenta que la jubilación puede prolongarse durante más de veinte años o incluso más.

Por eso hay tantos trabajadores nacidos en los años 60 preocupados ahora mismo por saber cuánto llevan realmente cotizado y qué opciones tendrán cuando llegue el momento de retirarse. Y es que muchos de ellos crecieron pensando en un sistema distinto, con reglas bastante menos exigentes. Pero ahora descubren que alcanzar el 100% de la pensión requiere una carrera laboral muy larga y continua, algo que no siempre encaja con la realidad de muchas personas.

Además, hay sectores especialmente afectados por esta situación. Personas que trabajaron durante años con contratos discontinuos, autónomos con cotizaciones bajas o empleados que sufrieron largos periodos de paro pueden encontrarse con más dificultades para alcanzar esos 38 años y medio. Así que si bien en algunos casos todavía existe margen para completar cotizaciones o retrasar unos años la jubilación y mejorar la pensión final. Pero en otros muchos, la única solución será seguir trabajando más tiempo del que inicialmente pensaban.

No parece que el sistema vaya a suavizarse

Y todo apunta a que la tendencia seguirá siendo la misma durante los próximos años. La Seguridad Social mantiene su intención de reforzar el vínculo entre años cotizados y acceso al 100% de la pensión. El envejecimiento de la población y el aumento del número de jubilados siguen presionando el sistema público y las administraciones consideran necesario retrasar progresivamente la salida del mercado laboral.

Eso no significa que jubilarse a los 65 vaya a desaparecer por completo, pero sí que será una opción reservada sobre todo para quienes tengan carreras de cotización muy largas. Mientras tanto, miles de trabajadores que ya superan los 55 años empiezan a hacer cuentas con bastante más atención que antes. Porque ahora saben que cumplir años ya no basta. Lo verdaderamente importante es cuánto tiempo han conseguido cotizar durante toda su vida laboral.