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Japón abandona el yen gratis: por qué una subida de tipos japoneses puede sacudir al resto de los mercados

El Banco de Japón va camino de tipos más altos, deuda récord y el riesgo de desmontar el carry trade

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

Llevamos meses viéndolo de lejos pero empieza a ser una realidad. Japón está dejando atrás el dinero prácticamente gratis. Hasta ahora, los mercados financieros siempre se habían aprovechado de esta anomalía, pero el problema viene cuando el Banco de Japón toma otra senda distinta a la que nos tiene acostumbrados.

El BoJ elevó en junio su tipo oficial del 0,75% al 1% y lo mantuvo en ese nivel en julio. La institución justificó la subida por la necesidad de avanzar hacia su objetivo de estabilidad de precios del 2%. Para la reunión del 17-18 de septiembre, el mercado espera otra subida de 25 puntos básicos, hasta el 1,25%. 

No es un nivel elevado en términos internacionales, pero sí lo es para Japón ya que sería el mayor desde mediados de los años noventa. El cambio importante es que Japón está modificando simultáneamente el coste de financiarse en yenes, la presencia del BoJ en el mercado de deuda y los incentivos de los inversores japoneses para mantener capital fuera del país.

Los datos domésticos explican parte de la presión sobre el BoJ. El Statistics Bureau situó la inflación nacional en el 1,9% interanual en julio, mientras el desempleo se encontraba en el 2,4%.

Además, el índice de precios de producción aumentó un 7,6% interanual en agosto, según los datos publicados esta semana, mientras los precios de importación aumentaron un 24,8%. Detrás de la presión de los precios están el yen débil y el encarecimiento energético.

Por tanto, la normalización monetaria japonesa ya no responde únicamente a una cuestión de tipos extremadamente bajos. El propio BoJ ha señalado que debe evaluar si las presiones de precios pueden mantenerse y trasladarse a la economía doméstica.

Tipos y deuda japonesa en máximos

Pero el BoJ no solo está subiendo tipos, también está reduciendo progresivamente sus compras de deuda pública japonesa. Su calendario contempla aproximadamente 2,7 billones de yenes mensuales en abril-junio de 2026, 2,5 billones en julio-septiembre, 2,3 billones en octubre-diciembre y 2,1 billones en enero-marzo de 2027, para llegar posteriormente a unos 2 billones mensuales.

El problema viene cuando el tamaño del balance japonés se convierte en asunto en global. En este sentido, el Ministerio de Finanzas Japonés señala que a finales de 2025, Japón acumulaba 1.805,6 billones de yenes en activos exteriores, frente a 1.243,9 billones en pasivos. Su posición neta de inversión internacional era de 561,8 billones de yenes.

Dentro de esos activos había 768,7 billones de yenes en inversiones de cartera, 384,5 billones en inversión directa y 213,7 billones en reservas oficiales. Lo que demuestra que Japón tiene una capacidad extraordinaria para transmitir cambios domésticos de rentabilidad hacia los mercados internacionales.

Mirada puesta en Wall Street y Europa

Con todo esto, habrá que esperar a los siguientes movimientos del Boj ya que toda esta presión no implica directamente una subida de tipos ni la repatriación masiva de capital japonés. Los datos oficiales simplemente permiten analizar el tamaño del balance financiero exterior sobre el que pueden cambiar los incentivos de inversión cuando se modifica la rentabilidad relativa entre Japón y el resto del mundo.

Además, el propio BoJ está vigilando los canales de transmisión entre los mercados japoneses y los internacionales. Incluso advirtió de que un cierre global de posiciones en un episodio de estrés podría afectar a Japón a través de una menor liquidez en el mercado de deuda.

La cuestión, por tanto, no es asumir que Japón vaya a retirar de golpe sus inversiones del exterior. Es observar cómo un cambio en los tipos japoneses puede modificar los incentivos de financiación, inversión y cobertura de una economía que mantiene uno de los mayores balances exteriores del mundo.