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La crisis de crédito privado amenaza a Apollo, Blackstone y KKR: un mercado de 2 billones puede caer

Los analistas consultados por OKDIARIO creen que la situación puede ocasionar problemas a largo plazo

Los impagos de crédito privado se disparan y la banca teme el estallido de una burbuja por la IA

  • Benjamín Santamaría
  • Economista, analista, conferenciante y máster de educación con especialidad en Economía. Redactor de economía y empresas en OKDIARIO y autor de 'La economía a través del tiempo' en el Instituto Juan de Mariana. Miembro de la junta directiva del Centro Diego de Covarrubias.

La crisis del crédito privado que comienza de forma incipiente en Estados Unidos (EEUU) amenaza a firmas como Apollo, Blackstone o KKR, según los analistas consultados por OKDIARIO. Es más, este mercado abarca más de 2 billones de euros (trillones americanos), según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto muestra la enorme importancia que tiene este problema, pues puede llegar a poner en jaque a los sistemas financieros internacionales mientras todos miran hacia Irán.

Antonio Castelo, analista de iBroker, afirma a este periódico que «firmas como Apollo, Blackstone, Ares, KKR, HPS o Blue Owl no sólo han desarrollado plataformas de préstamo directo, sino que además han vendido esta clase de activo como una alternativa rentable y aparentemente estable frente a la deuda cotizada». Esto tras ocupar un vacío dejado por los bancos tradicionales en este tipo de préstamos.

Por otro lado, «Deutsche Bank ha cifrado su exposición al crédito privado en 26.000 millones de euros», según Pablo García, director de Divacons. Un mercado que «está bajo presión»: «No hay liquidez en los private equity, y las consecuencias son muy caras. Se va a restringir y encarecer el crédito».

«Vamos a ver cómo compañías que tienen un balance menos sólido empiezan a tener problemas de pasivo circulante», advierte García, que explica que el mundo se encuentra en un ciclo de subida de inflación, tipos al alza, spread de créditos al alza…». «Todo esto tiene una pinta muy fea», lamenta.

La crisis de crédito privado

El crédito privado «es, en esencia, financiación concedida fuera del circuito bancario tradicional, normalmente por grandes gestoras, fondos especializados o vehículos de inversión que prestan directamente a empresas», explica Cartelo.

Es este sector el que está sufriendo tres tipos de problemas. «El primero son los impagos», asegura el analista de iBroker, «Fitch ha situado la tasa de default del crédito privado corporativo en EEUU en el 9,2% en 2025, máximo histórico de su serie». «El segundo es la liquidez, porque algunos fondos han tenido que limitar reembolsos cuando han aumentado las peticiones de salida de los inversores», asegura.

«Y el tercero es la valoración de las carteras», detalla, «al tratarse de activos no cotizados, el mercado teme que algunos préstamos estén valorados por encima de lo que reflejaría un ajuste más realista». «Es decir, el problema no es sólo que haya más impagos, sino que el ajuste puede estar siendo más lento y menos transparente», sentencia el profesional.

En ese sentido, Castelo argumenta que «las grietas han aparecido sobre todo en EEUU, que es el gran centro de este mercado, y especialmente en el segmento del middle market, es decir, empresas medianas con menor capacidad financiera».

Oficina de Blackstone.

«Casos como First Brands o Tricolor funcionaron como toque de atención porque mostraron que los problemas suelen emerger antes en compañías más frágiles, más apalancadas o peor originadas», apostilla. «También ha aumentado la preocupación en sectores como software, donde el mercado empieza a temer que el impacto de la inteligencia artificial complique márgenes y refinanciación», afirma.

«En paralelo, han surgido dudas en vehículos semilíquidos, donde algunos inversores han pedido salir y los gestores han tenido que poner límites para evitar tensiones mayores», recuerda.

Con todo, el profesional considera que es mejor ser «prudentes con la palabra burbuja», aunque reconoce que «es evidente que el sector presenta rasgos que obligan a vigilarlo muy de cerca: crecimiento muy rápido, presión comercial, cierta opacidad en valoraciones y expansión hacia vehículos abiertos o semilíquidos».

«No parece, al menos de momento, una amenaza sistémica comparable a una gran crisis bancaria, pero tampoco conviene minusvalorarla», defiende. «El principal riesgo de contagio está en sus conexiones con la banca, porque los grandes bancos estadounidenses han aumentado mucho sus líneas de crédito y compromisos con fondos de private credit», asegura.

«También puede haber tensión en sectores concretos muy financiados por esta vía, como software, consumo subprime o compañías medianas con balances débiles», declara. «La clave ya no es si el negocio existe o no por una razón económica real, que la tiene, sino si puede atravesar un ciclo complicado sin que afloren más pérdidas y más dudas sobre su valoración», considera Castelo.

Por su parte, el director de Divacons opina que «el ciclo bancario se ha alargado muchísimo más de lo habitual», por lo que «los bancos están en unas valoraciones similares al que teníamos en la gran crisis financiera». «Todo apuntaba a que se iba a tensionar el crédito», asegura, «pero la guerra de Irán va a hacer que todo esto sea mucho más rápido y mucho más contundente», lamenta.