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Economía
Autónomos

Lorena tiene una cafetería en España y esto es lo que gana después de impuestos: «En un año hemos hecho 138.000 euros y me queda en el banco un 8-9% de rentabilidad»

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

Dueña de una cafetería de especialidad en Viladecans (Barcelona), Lorena confesó cuáles son las cuentas de su cafetería Bristol Coffee. La facturación anual de la cafetería es de 138.000 euros, es decir, 11.500 euros al mes. Lorena ha declarado que sólo obtiene alrededor de un 8% de rentabilidad, por lo que al mes consigue rentabilizar 1.000 euros.

Para poder levantar su negocio, la joven autónoma tuvo que invertir 105.000 euros, sumando obstáculos que ha tenido, como transformar su negocio de panadería, que fue en un inicio, a cafetería. En su primer año y medio de apertura, Lorena ya ha liquidado por completo el préstamo bancario.

Aunque la deuda bancaria está saldada, todavía no ha sido capaz de recuperar sus ahorros personales invertidos. Lorena ha calculado que estima recuperar la totalidad de su inversión en un plazo de tres años desde su apertura.

Resultado de la factura

Mantener su negocio abierto mes tras mes le cuesta a Lorena entre 10.465 euros y 10.580 euros. La propia dueña abre el negocio a las 07:00 horas. Para ahorrar intermediarios y buscar una maximización de los márgenes de beneficio, ella misma hornea y elabora de forma artesanal toda la repostería, empleando su propia amasadora.

La clave de su negocio pasa por la propia repostería. Aunque el café es el producto más demandado, Lorena cuenta que le cuesta 0,55 euros y lo vende a 1,80 euros. Las galletas caseras y los croissants comerciales de su propia repostería son donde está el verdadero valor diferencial y la rentabilidad máxima en su negocio.

Lorena, como dueña de la cafetería, también se ha visto obligada a subirse a la ola de empresarios de «sólo pago en efectivo». Este cartel, aunque puede resultar incómodo para el cliente, es perfectamente legal. Este tipo de estrategias puede ser un problema para los empresarios del sector, ya que puede espantar a clientes que no ven la posibilidad del pago con tarjeta y la interpretan como una barrera de entrada. A día de hoy, cada vez la gente porta consigo efectivo que puedan usar para pagar el café o el pan.