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Economía
Aire acondicionado

Los expertos coinciden: el modo «seco» del aire acondicionado consume menos electricidad

El aire acondicionado se ha convertido en el elemento esencial en muchas casas este verano en el que las temperaturas parecen batir todos los récords. De hecho, seguro que muchos al llegar a casa lo primero que hacen es coger el mando del aire para encenderlo, pero puede que nunca te hayas fijado en que entre los distintos botones, hay uno cuyo símbolo suele ser una gota. Tiene que ver con el modo «dry» o «seco»,  también llamado modo seco o de deshumidificación, y si no lo has usado nunca quizás haya llegado el momento ya que puede ayudarnos a pasar menos calor sin obligar al aparato a trabajar continuamente para bajar la temperatura.

Una opción que además puede ser de gran ayuda en las zonas costeras donde incluso sin llegar a los 30 o los 35, se puede estar todo el día sudando debido a la humedad, y a esa sensación pegajosa que convierte una temperatura soportable en un día sofocante. Ahí es donde el botón de la gota nos va a servir ya que cuando se activa, retira parte del agua presente en el aire y hace que la estancia sea más agradable. Además, el aparato suele trabajar con menor intensidad que cuando intenta enfriar la habitación.

Qué hace el modo «seco» del aire acondicionado

Al seleccionar el modo «Cool», es decir «frío», representado normalmente mediante un copo de nieve, el aire acondicionado intenta alcanzar la temperatura indicada en el mando. Para conseguirlo, extrae el calor de la habitación y lo expulsa al exterior. En cambio, el modo «seco» tiene otro cometido. Su objetivo principal es retirar parte del vapor de agua presente en el ambiente. Para ello, el equipo hace pasar el aire por la batería fría de la unidad interior, donde la humedad se condensa y acaba saliendo por el tubo de desagüe.

El proceso también enfría ligeramente la estancia, pero no permite controlar la temperatura con la misma precisión en todos los modelos dado que algunos aparatos fijan automáticamente la velocidad del ventilador e incluso limitan las opciones disponibles en el mando. Sin embargo, al bajar la humedad relativa, el sudor se evapora con más facilidad y el cuerpo puede liberar mejor el calor. Por eso una habitación puede resultar más agradable aunque el termómetro apenas haya variado.

Por qué el modo «seco» puede consumir menos electricidad

El compresor concentra buena parte del consumo eléctrico de un aire acondicionado. En el modo «cool» o «frío» puede tener que trabajar durante más tiempo o con mayor intensidad, sobre todo si la diferencia entre la temperatura de la habitación y la seleccionada es considerable. En cambio en la opción «dry», muchos equipos reducen la velocidad del ventilador y hacen funcionar el compresor de forma intermitente o a menor potencia. Como no intentan provocar un descenso rápido de la temperatura, el gasto puede ser inferior.

Ahora bien, no existe un porcentaje de ahorro aplicable a cualquier aparato. Depende del modelo, de la tecnología del compresor, del aislamiento de la vivienda y de las condiciones que haya tanto dentro como fuera. Un equipo con tecnología inverter que ya ha alcanzado la temperatura deseada puede mantenerla con un consumo reducido. Por otro lado, el modo «seco» tampoco ahorra por el mero hecho de permanecer seleccionado. Si se utiliza durante muchas horas cuando apenas hay humedad o cuando la habitación necesita enfriarse de verdad, puede dejar de ser la opción más conveniente así que el manual del fabricante permite conocer cómo actúa exactamente esta función en cada modelo.

Cuándo merece la pena activar el modo «seco»

Su mejor escenario es una jornada calurosa y húmeda, pero sin temperaturas extremas. De este modo nos puede resultar especialmente práctico en viviendas situadas en zonas costeras, durante una noche bochornosa o después de varios días de lluvia. En estos casos, la sensación de agobio no procede sólo del calor sino del exceso de humedad que dificulta la evaporación del sudor y hace que la temperatura parezca más elevada. Retirar una parte permite ganar comodidad sin convertir la habitación en una nevera.

Y el  modo «seco» también puede ser útil en estancias propensas a la condensación ya que al mantener la humedad bajo control se dificulta la aparición de moho y ayuda a proteger paredes, textiles y muebles. Eso sí, tampoco significa que el aparato vaya a solucionar una filtración ni que sustituya a una ventilación adecuada.

Cuándo hay que utilizar el modo «Cool»

Si la habitación está a una temperatura muy elevada y se necesita enfriarla con rapidez, el modo «Cool» continúa siendo la elección correcta. La opción «dry» no está diseñada para combatir por sí sola una ola de calor y tampoco suele aportar ventajas en zonas de clima seco. Además, retirar más humedad de un ambiente que ya tiene poca puede provocar sequedad en la piel, los ojos o la garganta sin proporcionar una mejora apreciable.

Cómo utilizarlo para ahorrar en la factura

Antes de seleccionar la gota de agua, conviene comprobar las condiciones de la habitación. Si hace un calor moderado, pero la humedad es alta y el ambiente resulta pegajoso, «Dry» puede ser suficiente. Cuando el termómetro se dispara, tiene más sentido enfriar primero con «Cool» y valorar después si puede mantenerse el confort con otro modo.

Por último además, cerrar puertas y ventanas, limpiar los filtros y evitar temperaturas demasiado bajas también ayuda a contener el consumo. No olvidemos que al margen de elegir o no el sistema «seco» del aire acondicionado, un filtro cubierto de polvo reduce el flujo de aire y obliga al equipo a trabajar en peores condiciones.