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Economía
Alquiler

El Gobierno confirma la norma y la ley te avala: si llevas más de 5 años de alquiler puedes pedirle ésto a tu casero

El alquiler de vivienda lleva meses siendo uno de los temas que más preocupa en España dado que los precios no dejan de subir, pero no sólo eso, sino que los pisos duran poco en el mercado y las condiciones para poder firmar un contrato son cada vez más exigentes. En ese escenario, muchos inquilinos sienten que tienen poco margen de negociación una vez que entran en una vivienda aunque parece que ahora, si ya llevas 5 años de alquiler puedes pedir algo al casero que muchos desconocen, pero la ley te ampara.

Cuando se vive de alquiler, y además ya llevamos varios años, hay aspectos del contrato que sí se pueden revisar, aunque no siempre se conozca. Y uno de los más importantes tiene que ver con el dinero que se entrega al principio, es decir, la fianza. Lo curioso es que no se trata de ninguna novedad reciente ni de una medida puntual. Está recogido en la ley desde hace tiempo, pero pasa bastante desapercibido. Y en un momento como el actual, donde cada gasto cuenta, puede marcar una diferencia importante existe la posibilidad de que pidas una rebaja en la fianza a tu casero, aunque para ello, debes llevar al menos 5 años de alquiler.

Qué puedes pedir a tu casero si llevas más de 5 años de alquiler

Cuando se firma un contrato de alquiler, lo habitual es entregar una fianza equivalente a un mes de renta. Es la cantidad mínima que establece la Ley de Arrendamientos Urbanos para viviendas habituales y funciona como una garantía básica para el propietario. A partir de ahí, pueden sumarse garantías adicionales, algo que por otro lado es bastante frecuente, sobre todo en ciudades donde la demanda es alta. Pero estas también tienen límites. De hecho, desde el año 2019, el arrendador no puede exigir más de dos mensualidades extra como garantía complementaria. Esto significa que, en la práctica, lo normal es pagar entre uno y tres meses al inicio del contrato. Una cantidad considerable que muchas veces se asume sin plantearse si en el futuro se podrá modificar, pero es aquí donde entra en juego el detalle que muchos desconocen.

Durante los primeros cinco años de contrato, esa fianza no se puede tocar. Se queda tal cual se firmó, independientemente de si el alquiler sube, baja o cambia el mercado, ya que es una forma de dar estabilidad al inquilino y evitar que el propietario pueda exigir más dinero sin motivo. Si el propietario es una empresa o una sociedad, ese periodo se amplía hasta siete años. Es decir, durante todo ese tiempo, la cantidad entregada al inicio permanece intacta.

Qué es lo que pasa cuando se supera el plazo

Cuando el contrato entra en prórroga, se abre la posibilidad de revisar la fianza. Y aquí es donde muchos se llevan la sorpresa dado que no sólo el propietario puede pedir un ajuste, también el inquilino. La ley permite que esa cantidad se adapte a la renta actual de modo que se puede renegociar.

Esto es especialmente importante en casos donde se entregaron varias mensualidades como garantía. De este modo, si en su momento se pagaron dos o tres meses, el inquilino puede plantear que se reduzca esa cantidad y ajustarla a las condiciones actuales. No es algo automático ni obligatorio para el casero, pero sí es un derecho que se puede poner sobre la mesa. Y en muchos casos, se llega a acuerdos porque también interesa mantener estabilidad en el contrato.

Además, hay un matiz que no siempre se tiene en cuenta que tiene que ver con el hecho de que la fianza no se queda en manos del propietario sin más. Está obligado a depositarla en el organismo correspondiente de la comunidad autónoma. Esto da cierta seguridad al inquilino, ya que ese dinero queda regulado y controlado. Aun así, en la práctica, muchas personas no revisan estas condiciones cuando pasan los años, sino que siguen con el contrato tal cual, sin plantearse si podrían mejorar algo. Y ahí es donde está la oportunidad.

Así, y en un contexto donde el alquiler sigue subiendo en muchas zonas, cualquier ajuste puede ayudar, ya que reducir una mensualidad de fianza, por ejemplo, no cambia el precio del piso, pero sí libera dinero que puede ser clave en la economía diaria. También influye el momento del mercado. Hace unos años, las condiciones eran distintas y se aceptaban garantías más altas sin demasiada negociación. Ahora, la fianza ya no es sólo una garantía (que también), sino algo que puede negociarse si ya se llevan varios años de alquiler.

En definitiva, saber que, después de cinco años, se puede revisar la fianza no va a cambiar por completo la situación del mercado, pero sí puede mejorar la de muchos inquilinos a nivel individual. Es una de esas cosas que no se suelen comentar al firmar, pero que conviene tener presentes con el tiempo, si tenemos en cuenta que al final, en el alquiler no todo depende del precio mensual. También influyen esas pequeñas condiciones que, sumadas, pueden hacer que el contrato sea más llevadero o más complicado.