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Economía
Calefacción

Expertos en climatización coinciden: este es el día para empezar a encender la calefacción en octubre

Con el mes de octubre y en marcha llega también una de las dudas habituales en muchos hogares y que tiene que ver con poner o no, la calefacción. Y es que está claro que todavía hay días en los que se puede salir a la calle en manga corta, especialmente en algunas zonas del sur y del Mediterráneo, pero dentro de casa la situación puede ser muy distinta. Las habitaciones empiezan a estar frescas por la mañana, la ropa tarda más en secarse y en algunas viviendas ya se nota un poco de frío. Aun así, son muchos los que prefieren no tocar el termostato hasta noviembre y el motivo está claro, y es evitar que la factura del gas o de la electricidad empiece a subir antes de tiempo.

El problema es que esperar hasta una fecha concreta tampoco tiene demasiado sentido. No es lo mismo vivir en el centro de España, o el sur ,que el norte, pero es que además, ni tan siquiera se comportan igual dos viviendas situadas en la misma calle. El aislamiento, la orientación y hasta las ventanas influyen en la temperatura interior. Además, mantener una casa demasiado fría puede favorecer la aparición de humedad y moho, especialmente cuando las paredes están mal aisladas. Entonces, ¿cuándo aconsejan los expertos encender la calefacción en octubre? La respuesta no está en el calendario, sino en los grados que marca el termómetro dentro de casa.

Este es el día para empezar a encender la calefacción en octubre

No hace falta esperar al primer gran episodio de frío para poner en marcha los radiadores. El periódico austriaco MeinBezirk ha recogido una serie de recomendaciones de klimaaktiv, una iniciativa centrada en el ahorro energético, que explica por qué retrasar demasiado la calefacción no siempre ayuda. Si la vivienda lleva varios días fría y las paredes empiezan a perder temperatura, encenderla puede ser más razonable que seguir esperando únicamente para ahorrar.

En España, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) considera que una temperatura de entre 20 y 21 grados es adecuada durante las horas en las que estamos en casa. No significa que haya que poner la calefacción cada vez que el termómetro baje a los 19 grados, pero sí es una referencia para comprobar si la vivienda necesita calentarse. En cualquier caso, habrá hogares que requieran calefacción ya en octubre y otros que puedan pasar varias semanas sin encenderla.

Los grados recomendados para cada habitación

Tampoco es necesario calentar toda la casa por igual. En el salón, donde normalmente pasamos más tiempo sentados, klimaaktiv aconseja mantener entre 20 y 22 grados, una temperatura que también puede utilizarse como referencia para las habitaciones infantiles. En los dormitorios, sin embargo, es suficiente con unos 16 o 18 grados para la mayoría de los adultos. La cocina puede mantenerse entre 18 y 20 grados y el baño admite algo más de calor, alrededor de 23 grados.

La diferencia entre poner el termostato a 20 o a 22 grados puede parecer insignificante, pero no lo es tanto cuando llega la factura. Según los cálculos de klimaaktiv, reducir dos grados la temperatura de la vivienda puede suponer un ahorro aproximado del 12% en calefacción. El IDAE también advierte de que cada grado adicional incrementa el consumo energético alrededor de un 7%. De ahí que resulte poco recomendable poner los radiadores a una temperatura excesiva, especialmente si después hay que abrir las ventanas para aliviar el calor.

Por qué poner el radiador al máximo no calienta antes

Hay una costumbre bastante extendida cuando llegamos a casa y encontramos las habitaciones frías: girar la válvula del radiador hasta el número cinco. Parece lógico pensar que así calentará antes, pero las válvulas termostáticas tradicionales no funcionan de esa manera. Lo que hacemos al seleccionar una posición más alta es pedir que la habitación alcance una temperatura mayor, no aumentar la velocidad a la que se calienta. En muchos modelos, el número tres equivale aproximadamente a 20 grados y el tres y medio a unos 22, aunque depende del fabricante. También merece la pena revisar los radiadores antes de utilizarlos después del verano. Si se escucha un gorgoteo o alguna zona permanece fría, puede haber aire en el circuito. En ese caso, quizá sea necesario purgarlos.

Qué hacer con la calefacción durante la noche

Otra cuestión que influye en el gasto es lo que hacemos con la calefacción al acostarnos. En condiciones normales, el IDAE recomienda apagarla durante la noche, aunque en casas que pierden calor rápidamente puede ser necesario mantener una temperatura reducida. Los termostatos programables permiten ajustar los horarios para evitar que los radiadores funcionen cuando no hay nadie en casa. Y hay un último detalle que no conviene descuidar: la ventilación. Aunque haga frío, hay que renovar el aire de las habitaciones. Es preferible abrir las ventanas unos minutos que dejarlas entreabiertas durante horas, porque de esta segunda manera también se enfrían las paredes. Bajar las persianas al anochecer puede ayudar a conservar mejor la temperatura interior.