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Economía
nuevo desplome bursátil

Buffet anticipa un nuevo crash bursátil: vende acciones por 400 mil millones y su indicador apunta a crisis

El Indicador Buffet marca máximos de 230% y Berkshire Hathaway acumula 400.000 millones de dólares

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

A principios de este año, el indicador de Buffet, la ratio entre la capitalización total del mercado de valores americano y el PIB de Estados Unidos, superó el 200% por primera vez en la historia. En los últimos días se ha situado por encima del 230%.

Este ratio señala una valoración muy exigente en la bolsa estadounidense, y más cuando la media del indicador ronda el 80%. Pese a no anticipar un desplome, sí sugiere que la rentabilidad esperada del S&P 500 en 2026 parte de una base mucho menos favorable que en ciclos anteriores.

Con estas cifras, Buffet sugiere que el mercado está muy por encima de su valoración histórica relativa al tamaño de la economía, aunque no indica directamente un crash bursátil. Eso sí, en su día el indicador Buffet ya reflejó que el mercado estaba sobrevalorado y anticipó la burbuja del 2000, cuando superó el 130% en 1999 y el S&P 500 cayó un 49% entre 2000 y 2002. 

Además, el propio hecho de que Berkshire Hathaway acumule casi 400.000 millones de dólares en caja refleja que incluso su presidente y principal accionista, Warren Buffet, está encontrando menos oportunidades atractivas a buenos precios e indica precaución ante la valoración del mercado.

Es la mayor cantidad de cash acumulado por el influyente inversor en su historia, lo que podría interpretarse como una preparación para una posible corrección o crisis del mercado, buscando comprar empresas a precios más bajos en el futuro.

Riesgo de burbuja

Sin embargo, Manuel Pinto, analista de mercados, cree que hay una diferencia muy importante respecto a la burbuja dot-com del año 2000: hoy sí existen beneficios reales, crecimiento de flujo de caja y una demanda tangible detrás de la inversión.

En 2000 gran parte del mercado descontaba expectativas prácticamente sin ingresos, ahora estamos viendo empresas que baten estimaciones de beneficios de forma histórica.

De hecho, esta temporada de publicación de resultados está siendo una de las mejores desde 2021. El crecimiento agregado de beneficios del S&P 500 ha pasado del 15% al 27,1% tras los resultados de las grandes tecnológicas, con Alphabet, Meta y Amazon explicando gran parte de ese avance.

Además, las previsiones de BPA para el segundo trimestre han sido revisadas al alza un 2,1%, algo muy poco habitual históricamente, ya que normalmente las revisiones iniciales suelen ser negativas.

El riesgo está en la IA

Otro punto importante es que, aunque las valoraciones son elevadas, el Nasdaq no está tan desanclado de beneficios como en el año 2000.

El PER forward del Nasdaq 100 se sitúa alrededor de 23-24 veces, cerca incluso de su mediana histórica. Es decir, las cotizaciones han subido mucho, pero también lo han hecho los beneficios esperados.

Ahora bien, Pinto señala que eso no significa que no existan riesgos. Y probablemente el mayor está en los cuellos de botella físicos de la IA.

El mercado empieza a entender que la inteligencia artificial no es solo software, sino infraestructura industrial. Semiconductores, cobre y energía necesitan de enormes inversiones, lo que puede generar tensiones inflacionistas y problemas de suministro.

De hecho, una parte importante del rally actual depende de que el crecimiento de beneficios siga acelerándose al ritmo actual.

Si los hiperescaladores empiezan a mostrar presión sobre márgenes por el enorme CAPEX necesario, o si la economía se desacelera, el mercado podría empezar a cuestionar múltiplos muy rápidamente.

Principal riesgo del mercado

Para los expertos, el gran riesgo actual no es tanto una repetición exacta de la burbuja dot-com, sino un cambio de política monetaria por parte de los bancos centrales, algo que poco a poco empieza a insinuarse con los últimos datos de inflación y con la prolongación del conflicto en Irán.

Mientras el mercado siga creyendo en un escenario de tipos relativamente estables y crecimiento sólido, las valoraciones elevadas pueden sostenerse gracias al fuerte crecimiento de beneficios.

«El problema aparecería si el petróleo continúa presionando al alza la inflación y los bancos centrales se ven obligados a retrasar recortes o incluso endurecer nuevamente el discurso monetario», añade el analista.

Y esto es especialmente importante para las grandes compañías ligadas a la inteligencia artificial. La carrera por la IA está exigiendo inversiones históricas en centros de datos, semiconductores, redes eléctricas y capacidad computacional.

Muchas de estas empresas necesitarán seguir aumentando CAPEX y, en algunos casos, emitir deuda para financiar parte de ese crecimiento.

Ahí es donde aparece el verdadero riesgo: un entorno con mayores tipos de interés y una oferta creciente de deuda podría elevar significativamente los costes de financiación y reducir la rentabilidad esperada de esas inversiones.

Es decir, el problema no sería únicamente la valoración de las compañías, sino la capacidad de mantener el ritmo de inversión sin deteriorar márgenes, flujo de caja o retorno sobre capital.

Para evitar el desplome bursátil que indica Buffet, los expertos confían en que los beneficios sigan creciendo con fuerza y que los bancos centrales no cambien radicalmente el escenario de liquidez que ha sostenido gran parte del rally tecnológico.