Vinicius Junior volvió a ser increpado antes de jugar al fútbol. El Real Madrid llegó a El Sadar para disputar el partido de Liga ante el Osasuna y el brasileño fue el más pitado en la bajada del autobús para entrar al estadio. Unas imágenes que llegan pocos días después del episodio racista que vivió en Benfica a raíz de los insultos de Prestianni. En cambio, Kylian Mbappé fue el más aclamado y no hubo ruido con el resto de la plantilla.
El delantero es titular en el conjunto de Álvaro Arbeloa y buscará con sus compañeros los tres puntos para meter más presión al FC Barcelona y defender una semana más el liderato en la clasificación. Vinicius llega en racha después de haber hecho doblete la pasada jornada ante la Real Sociedad y marcar un golazo en Champions. Un estado de forma que buscará mantener ante el Osasuna para confirmar que sigue camino de su mejor versión.
Sin embargo, lo ocurrido la última vez que jugaron en el Sacar les hace encender las alertas. El Real Madrid empató después de que no pitasen hasta dos penaltis en los que Vinicius estaba involucrado. El primero por una mano de Catena y el segundo por un rodillazo de Moncayola. Eso, sumado a la polémica expulsión a Jude Bellingham y un penalti tras revisión del VAR a Eduardo Camavinga sobre Budimir después de que el delantero rematase, hace que los blancos jueguen con ganas de revancha. El equipo está en buena dinámica y ganar este sábado será crucial para coger impulso para la vuelta contra el Benfica el próximo miércoles en el Santiago Bernabéu. Vinicius, de nuevo, estará en el foco de la afición rival para sacarle de sus casillas y descentrarse de lo que mejor sabe hacer, que es jugar al fútbol.