Liga EA Sports: Real Madrid-Levanta

Güler y Mbappé acallan los pitos

El Real Madrid sobrevivió a los pitos del Bernabéu gracias a un notable segundo tiempo subido a lomos de Güler y Mbappé

El equipo de Arbeloa, que acertó con los cambios, dormirá a un punto del Barcelona en la Liga

Pitada en el Bernabéu: sólo se salvaron Gonzalo, Mbappé y Arbeloa

El Real Madrid sobrevivió a los pitos del Bernabéu gracias a un notable segundo tiempo subido a lomos de Güler y Mbappé. La pitada fue gorda y sólo se salvaron el francés, Gonzalo y Arbeloa, que acaba de llegar. Igual de gorda que la reacción del equipo madridista tras una primera parte indecente. Mbappé y Asencio marcaron los goles que derrocaron la resistencia del Levante, dieron los tres puntos al Madrid y provocan que el equipo blanco duerma a un punto del Barcelona.

Arbeloa salía con todo. Y con todos. No cabía otra después del Albacetazo. Hasta Mbappé se apuntaba al día del juicio final en el Bernabéu. Se preveía pitada de las gordas. La hubo. Por lo de Albacete, sí, pero sobre todo porque la afición del Real Madrid está hasta el gorro de aburrirse. Y de Bellingham. Y de Vinicius. Y de perder. Y de que no pase nada. Bueno, volvamos a la alineación de Arbeloa. Como le siguen faltando piezas a cascoporro, sobre todo en defensa, el técnico madridista repitió la defensa de urgencia: Valverde, Asencio, Huijsen y Carreras. Con Courtois de portero, claro. Porque con Lunin, como cantaba Alejandro Sanz, no es lo mismo.

El centro del campo era puro músculo y color: Tchouaméni, Camavinga y Bellingham. Arriba, a falta de Rodrygo, se mantenía en el sitio Gonzalo y le escoltaban Vinicius y Mbappé, a falta de saber por dónde jugaría cada uno. Enfrente un Levante en plena resurrección después de un oportuno cambio de entrenador (no como otros) que le ha llevado a abandonar el puesto de colista y a mirar con cierto optimismo sus opciones de salvación. No contaba con los puntos del Bernabéu, pero ya saben lo del río revuelto.

Pasó el aperitivo de los (merecidísimos) pitos y a la nada habitual hora de las dos de la tarde comenzó el fútbol. Siguió pitando el Bernabéu, que demostró que hay vida inteligente en el madridismo, en el inicio del partido porque la gente está hasta el gorro por decirlo con cierta finura. Arbeloa lucía su triste figura y ponía cara de mártir. Vinicius y Bellingham, que no daban una a derechas, eran el centro de las iras.

El Bernabéu elige culpables

Sólo Mbappé parecía con suficiente talento y carácter como para atreverse a pedir la pelota. El juego del Madrid en el inicio del partido era tan malo como en Albacete. Lento, tedioso, atenazado. Un espanto previsible. El Bernabéu extendió sus pitos a Fede Valverde, Camavinga y Huijsen. Mientras, caminaban los de Arbeloa. El Levante, replegadito, se limitaba a esperar a que el Madrid perdiera la pelota por inanición o que le pitaran pasivo. El Madrid volvía a ser un tostón.

Los visitantes dieron el primer susto en una contra que cortó Bellingham con una falta sobre la frontal sobre Carlos Álvarez. La falta era peligrosísima. El Bernabéu enmudeció. El lanzamiento de Pablo Martínez, por suerte para Arbeloa, se fue a la barrera. Pasado el susto, el Real Madrid recuperó la pelota para hacer lo mismo que antes: pasársela con lentitud y sin peligro. La mejor noticia para los jugadores (y para el público) era que ya habían pasado 20 minutos. La mala, es que quedaban otros 70 por delante.

El contexto era perfecto para que el Levante sacara tajada. Lo intentó en el 22 Eyong en una acción en el área pero se dejó el balón atrás. El Bernabéu estaba perdiendo las ganas hasta de pitar. Tchouaméni vio en el 31 una amarilla que le privará de estar en Villarreal. Un minuto después Mbappé casi empala una volea tras un buen pase diagonal de Asencio.

Pitos, pitos y más pitos

Después otro aviso del Levante en un tiro lejano de Carlos Álvarez. Más pitos. Y se aproximaba el descanso. En el 41 otra vez Pablo Martínez rozó el gol en un libre directo lejano provocado por una estúpida falta de Vinicius. Y una pérdida de Camavinga provocó otra falta peligrosa en la frontal, la tercera del primer tiempo. Otra vez perdonaban los granotas.

Llegó el descanso. Hubo pitos. Muchos. Hubo pañuelos. Menos. Hubo gritos de ¡¡¡fuera, fuera!!!. Incluso alguno que otro se arrancó a pedir la dimisión del presidente. Pocos. Muy pocos. Pero el madridismo ya no aguanta más a estos jugadores egoístas, vagos, caprichosos y consentidos. Arbeloa hizo los dos cambios fáciles en el descanso. Fuera Camavinga y Gonzalo, dentro Güler y Mastantuono, otros dos de los que encallaron en Albacete.

De salida trató de dominar el Real Madrid pero no había cabeza. Ni piernas. Probó suerte Tchouaméni con un disparo lejano en el 50 que se fue alto. El Bernabéu había aplacado los pitos porque veía que el resultado estaba en serio peligro y que un pinchazo ante el Levante dejaría al equipo de Arbeloa tocado y casi hundido en la Liga. La intención del equipo blanco había mejorado algo. Güler y Mastantuono, aunque algo imprecisos, al menos la pedían.

Por fin Mbappé

En el 54 Güler se asoció con Mbappé y finalizó jugada con un tiro abajo que por fin provocó que Ryan se ensuciara los guantes. Despacito espabilaba el Madrid. Y Mbappé, que aparecería un minuto después, para dejar sentado a Dela, que le hizo un penalti clamoroso. El francés se lo guisó y el francés se lo comió. Por fin el Bernabéu sentía, si no alegría, sí un cierto alivio.

Fue entonces cuando Arbeloa metió a Ceballos por un tocadísimo (y silbado) Huijsen. Tchouaméni pasaba al centro de la defensa. El gol calmó los ánimos del Bernabéu y animó a un Real Madrid en el que Güler (por fin) las pedía todas. Hasta Mastantuono se animó a hace un par de regates. En los minutos de alegría el Madrid encontró el 2-0. Fue en un córner que botó con sutileza Güler y que atacó con violencia y precisión Raúl Asencio. La atacó con la máscara y con el alma y logró un golazo.

Se desató el Madrid y se hundió el Levante. Mastantuono encontró a Mbappé en el 67 con un gran pase filtrado pero el francés se topó con la buena salida de Ryan. El propio Mastantuono, más animado, tuvo en sus botas el tercero con un zurdazo venenosísimo que repelió el larguero. Se había animado el Madrid y hasta Bellingham, con un cabezazo a bocajarro, pudo marcar su golito. El Bernabéu ya no pitaba.

El resto del partido fue cuesta abajo. Bellingham, reventado a correr, volvió a perdonar el tercero. Raúl Asencio, muy aplaudido porque el Bernabéu quiere a los que luchan, fue sustituido por Alaba con el resultado ya en el bolsillo y con la grada más calmada. La gente comenzó a desfilar antes de tiempo por mor de la hora de comer y al final el Real Madrid salvó los muebles gracias al talento de Güler y Mbappé, que acallaron los pitos y dieron al equipo de Arbeloa tres puntos balsámicos que les mantienen en la pelea por la Liga.

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