La Supercopa de España supuso un punto de inflexión importantísimo para Fede Valverde. El momento en el que volvió a levantar el vuelo un jugador que lo ha pasado «muy mal» en los últimos meses. Lo demostró con su celebración tras el golazo de falta que marcó ante el Atlético de Madrid en la semifinal. El charrúa salió corriendo sin rumbo fijo, golpeándose la cabeza, para terminar lanzándose al césped. Una imagen que resumió a la perfección todo lo que ha sufrido.
«Ha pasado meses muy duros y esa celebración fue la explosión de todo lo acumulado», aseguran quienes mejor le conocen. «Este 2026 va a ser mejor al cien por cien”, añaden. Valverde ha sufrido por el devenir del equipo. El Real Madrid está atravesando una temporada complicada y eso le ha afectado especialmente a un futbolista que siente como pocos el escudo del conjunto blanco y que ahora, además, porta el brazalete de capitán. “Es mi primer gol. Después de tantos partidos sin marcar, era un buen partido para volver a hacerlo y que el equipo ganara», aseguró.
Valverde busca su sitio
Valverde no se ha encontrado cómodo en el centro del campo este curso y quiere empezar a hacerlo. El uruguayo siente que no termina de localizar su sitio. Está incómodo y enfadado consigo mismo, porque sabe que esta situación no le permite mostrar su mejor versión y le lleva a pasar desapercibido en los partidos, pero también porque nadie parece capaz de darle una solución.
Valverde necesita encontrar su posición. Es cierto que donde más brilló en el Real Madrid fue cayendo a la banda derecha en la temporada 2021-2022, pero cuando se desplazó más al centro también creció. Sin embargo, ahora no logra sentirse cómodo. Así las cosas, espera volver a ser determinante más pronto que tarde, como ante el Atlético. Nadie duda de su nivel ni de su entrega, pero el equipo necesita que sea más protagonista.
Mientras, está jugando de lateral derecho, donde sigue respondiendo. No es su posición favorita, pero es plenamente consciente de que en situaciones de emergencia debe sacrificarse por el bien del equipo. Y es que, además, lo hace miuy bien.
Idilio con la Supercopa
Del sacrificio individual -con una patada a Álvaro Morata y una expulsión que alejó al Atlético de Madrid del título en la prórroga de la Supercopa de 2020, conquistada por el Real Madrid en la tanda de penaltis-, Fede Valverde pasó a ser de nuevo protagonista gracias a un gran golpeo de falta, a lo Roberto Carlos, que extendió su idilio con la Supercopa de España.
Es su torneo. Pieza decisiva en dos conquistas, 2020 y 2022. Clave de nuevo en un derbi madrileño con un gol que dinamitó la semifinal de 2025 y empujó al Real Madrid hacia la final. Valverde se volvió loco en la celebración. Se golpeó la cabeza con ambas manos en su carrera, en pleno éxtasis, y se lanzó al césped para soltar toda la rabia acumulada con un grito imponente.
Acababa de firmar uno de los goles de su carrera, recurriendo a su gran golpeo lejano. En esta ocasión, de falta directa, «disfrazándose» de Roberto Carlos con un impacto de tres dedos, con el exterior de la bota derecha, para dibujar un efecto imparable por fuera de la barrera que sorprendió a Jan Oblak.
Era la segunda semifinal de la Supercopa de España en la que Fede se citaba con el gol. Ya lo había hecho para decidir un clásico de semifinales tres ediciones atrás, enloqueciendo también en el minuto 97, quitándose la camiseta tras un contragolpe letal en el que marcó a pase de Rodrygo, castigando una pérdida de Dembélé para lanzar al Real Madrid a una final que acabaría conquistando ante el Athletic Club.
Su relación especial con el torneo había nacido incluso antes. En el minuto 115 de su primera final, cuando Álvaro Morata encaraba solo a Thibaut Courtois con todo a favor para sentenciar un derbi siempre igualado en los días señalados, el delantero español recibió una patada por detrás de Fede. Una acción que el uruguayo sabía que le costaría la tarjeta roja directa. No tuvo otra elección a cinco minutos del final de la prórroga. Se sacrificó por el bien del equipo y su acción tuvo recompensa en la tanda de penaltis, que decantó el título hacia el Real Madrid con el último lanzamiento de Sergio Ramos.
Valverde se había convertido en el gran protagonista sin necesidad de hacer gol en el King Abdullah Sports Center de Yeda, donde seis años después, volvió a lograrlo encontrando el premio tan deseado, el gol, a su esfuerzo de jugar como lateral derecho.