Con el regreso de Dani Carvajal y Trent Alexander Arnold, la idea de Álvaro Arbeloa es que Fede Valverde vuelva a ocupar la posición de centrocampista. Ante el Valencia se espera que ocupe esta demarcación, formando en el flanco derecho. Sin Vinicius y Bellingham, Rodrygo apunta al costado izquierdo, con el uruguayo atacando por la derecha. Sin duda, algo que celebra el uruguayo, Arbeloa y el propio Real Madrid.
La vuelta del jugador charrúa a la medular supone mucho más que un simple ajuste táctico. Significa recuperar equilibrio, energía y sentido del juego en una zona clave, algo que el equipo ha echado en falta en determinados momentos en los últimos tiempos.
En la cúpula del Real Madrid siempre han tenido claro que Fede Valverde debe ocupar su posición, que se sitúa en el centro del campo y no en la defensa. Agradecen su profesionalidad y compromiso, pero todos coinciden que debe formar parte de la medular y no en el lateral derecho, donde juega a un gran nivel.
De sobra es sabido que ese diagnóstico que hacen en las altas esferas del Real Madrid coincide con el sentimiento de un Fede Valverde que ha tenido que jugar como lateral derecho muchas más veces de las que hubiese querido. Sin embargo, las exigencias del guion han provocado que en los últimos 18 meses haya pisado en demasía esa demarcación que en su día inventó para él Carlo Ancelotti, fruto de las lesiones.
Valverde y la condena al lateral derecho
El italiano se vio empujado a poner a Valverde de lateral diestro la pasada temporada cuando Dani Carvajal sufrió una terrible lesión contra el Villarreal en su rodilla. El de Leganés se quedó fuera el resto de la temporada dejando su puesto a un veterano Lucas Vázquez que cumplió como pudo, aunque Carletto se terminó decantando por el uruguayo en los partidos decisivos de la temporada.
Con el fichaje de Trent Alexander Arnold y la recuperación de Dani Carvajal para esta temporada parecía casi imposible que Fede Valverde regresase a su particular ‘sala de tortura’. Las lesiones de ambos, sin embargo, han provocado que el uruguayo tenga que volver casi ininterrumpidamente a esa demarcación desde el mes de octubre.
La única vez que Valverde ha podido jugar como centrocampista en la era Arbeloa fue en el partido de octavos de final de la Copa del Rey ante el Albacete y que terminó con la eliminación de los blancos del torneo del K.O. Pese a aquel sinsabor, el técnico ni mucho menos ha perdido la fe en un Fede que ha demostrado ser un jugador de equipo adaptándose a todos los roles que se le han pedido.
Ahora el jugador está a punto de regresar al lugar que no debía haber abandonado por culpa de la plaga de lesiones en la zaga del Real Madrid. El Pajarito volverá a desplegar sus alas para disfrute de un madridismo que hace mucho tiempo que le espera como uno de los mejores todocampistas del mundo. Sólo hay que echar la vista atrás para cerciorarse de que Valverde es élite.