Liga EA Sports: Real Madrid-Alavés

El Madrid gana por pegada

Victoria angustiosa e insulsa del Real Madrid ante el Alavés en un Bernabéu desangelado con la peor entrada de la temporada

Mbappé y Vinicius, que pidió perdón al público, hicieron los goles del equipo de Arbeloa, que ganó por pegada

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Victoria angustiosa e insulsa del Real Madrid ante el Alavés en un Bernabéu desangelado con la peor entrada de la temporada. Mbappé y Vinicius, que pidió perdón al público, hicieron los goles del equipo de Arbeloa, que ganó por pegada. Los de Quique Flores, que estrellaron sendos balones en los postes, no le perdieron la cara al partido pero sucumbieron víctimas de su falta de contundencia en las áreas. El gol postrero de Toni Martínez no llegó a tiempo.

Arbeloa iba con todo, incluidos los 110 millones en defensas que se dejó en el banquillo en Múnich. O sea, Huijsen y Carreras. Sin Copa ni Champions y con la Liga perdida por mucho que Pitágoras diga lo contrario, al Real Madrid le espera una travesía del desierto de siete partidos incómodos que sólo servirán para que el personal incremente su nivel de mosqueo. El del Bernabéu, por cierto, fue entre leve y moderado en la previa. Eso sí, la imagen del estadio en cuanto a afluencia fue la peor de la temporada.

El público apenas chufló bajito a Vinicius cuando el speaker gritó su nombre en las alineaciones. El resto se fueron ilesos. Cierro paréntesis. Arbeloa recuperaba a Tchouaméni, sentaba a Rüdiger, Mendy y Brahim y salía con todo. Allí estaba Fede Valverde y la BMV (Bellingham, Vinicius y Mbappé) en pleno debate creciente sobre si son más incompatibles que Feijoó y Abascal.

Al Bernabéu llegaba el Alavés de Quique Flores, exigido por la clasificación pero sin nada que perder. Noche perfecta con un estadio anestesiado y a medio llenar para pescar en el revuelto río que es el Real Madrid. Y pronto empezaron los de Arbeloa a hacer regalos. Fue Carreras, bulto sospechoso y señalado por el Bernabéu, el que se comió el desmarque de Ángel Pérez, fue incapaz de despejar, y permitió que Toni Martínez rematara en el área. Menos mal que apareció Huijsen para abortar el disparo. Primera pitada del Bernabéu para uno de los fiascos de la temporada.

Pitos a Vinicius

El Real Madrid se hizo con la pelota y el Alavés invitó a los de Arbeloa a dominar. Vinicius era pitado cada vez que tocaba la pelota por un Bernabéu que está hasta las ídems de él. Repitió susto Toni Martínez en el minuto 8 con un tiro muy lejano que Lunin no fue capaz de atajar y se la quitó de encima como pudo.

El Alavés se sacudió el dominio del Real Madrid y Antonio Blanco, otro de esos canteranos de Valdebebas, empezó a gobernar el juego. Buen pelotero este. Muy bueno. Los de Arbeloa dibujaban un insulso 4-3-3 con Güler y Bellingham como escuderos de Tchouaméni y Fede Valverde como extremo diestro. Pero el ritmo de juego del equipo madridista era cadencioso y cansino.

Pasaron los primeros 20 minutos y el Real Madrid no había tirado a puerta. Hubo que esperar al 23 para que los de Arbeloa sacaran su primer córner. El Bernabéu se aburría tanto que apenas le entraban ganas de pitar a Vinicius. El gol sólo podía llegar a balón parado o de churro. Aceptamos churro. Lo marcó en el 30 Mbappé tras un disparo desde fuera del área que se envenenó y cambió de trayectoria tras tocar en Jonny. Al francés le entró tanta vergüenza que ni lo celebró.

El gol animó al Real Madrid y al Bernabéu, que se divirtió cinco minutos. Trent se animó a remontar la banda derecha y eso siempre es una buena noticia. El equipo blanco encerró a un Alavés, que acusó el gol. Vinicius se gustaba y se animaba cerca del área. En el 44 Militao a punto estuvo de de marcar un golazo a pase de Bellingham pero su remate se topó con el travesaño. El brasileño se echó la mano a la rodilla y se fue del campo por su propio pie. Contuvo el aliento el Bernabéu a la vista de los antecedentes del central y entró Rüdiger en su lugar. Otro que salió tieso.

Desatascador Mbappé

Tuvo un palo el Alavés ya en las postrimerías del primer tiempo en los pies de Toni Martínez, que después se topó con Lunin. Se libró el Real Madrid de milagro y en la contra posterior Mbappé se marcó un intento de vaselina de frivolité que el Bernabéu premió con una pitada. Fue la última jugada de un primer tiempo insulso y a ratos amistoso.

Reanudóse el juego con una ocasión en la que Tchouaméni se topó con Sivera. Había salido bien el Real Madrid y lo ratificó Vinicius con una acción individual abrochada por un grandísimo disparo ante el que nada pudo hacer el meta del Alavés. El brasileño, tan sobreactuado como siempre, no celebró el gol, se quedó parado, hierático, y pidió perdón a la grada. Fue un gesto preparado y nada espontáneo. Sabe lo que hay y esta vez ha hecho caso a los consejos de su (amplio) equipo de comunicación. Mejor eso que montar un numerito.

En el 55 Arbeloa llamó a Mastantuono, el tercer fichaje del verano, para que tuviera sus minutos de redención. Entró también Brahim. Se fueron Güler y Bellingham. El entrenador del Real Madrid se apresuró a explicarle al inglés el cambio para abortar un incendio antes de que se produjera. Quedaba media hora pero ya no había partido. El Alavés no podía y los blancos tampoco necesitaban hacer mucha más sangre.

Se gustaban Vinicius y Mbappé, que tuvo el 3-0 en sus pies. Arbeloa dio entrada entonces a Carvajal y Camavinga, pitadísimo, por Trent y Tchouaméni. Al filo del 70 el francés, desnortado y perdido, volvió a hacer su habitual camavingada y regaló un pase a un rival que casi le cuesta un gol al Real Madrid. Silbó el Bernabéu. Menos mal que ya no había partido porque Rüdiger estaba por darle emoción. Regaló una pelota que acabó en los pies de Toni Martínez. Su disparo lejano lo repelió con mano firme Lunin.

Otra vez se topó con el palo el Alavés en el 81 en un cabezazo de Toni Martínez que se envenenó. Lunin estaba teniendo todas las flores que le faltaron ante el Bayern. Al Real Madrid se le estaba haciendo muy largo un partido. Tanto que el Alavés acabó marcando en la prolongación aunque, por suerte para Arbeloa, el duelo acabó con una victoria (triste y gris) de su equipo que prácticamente descarta que haya pasillo en el Clásico.

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