El Manchester United necesita reforzar su centro del campo para cubrir la marcha de Casemiro a final de temporada y se ha fijado en Eduardo Camavinga como una de sus prioridades para el verano que viene. El Real Madrid, que necesita hacer una o dos ventas importantes para rehacer su plantilla, estaría dispuesto a sentarse a negociar aunque tasa al jugador en 75 millones de euros.
El futuro de Camavinga podría estar lejos del Real Madrid. El francés, que llegó en el verano de 2021 procedente del Rennes a cambio de 35 millones, no ha terminado de mostrar su tremendo potencial más allá de momentos puntuales de las cinco temporadas que lleva en la casa blanca. Todo el mundo en el Madrid coincide en que Camavinga “lo tiene todo” para ser un centrocampista de jerarquía mundial, pero entre su irregularidad, sus desconexiones en los partidos y sus reiteradas lesiones de las dos últimas temporadas, el francés ha frenado su crecimiento.
El Manchester United tenía informes de Camavinga, igual que el Real Madrid y otros grandes del fútbol europeo, desde que irrumpió con 17 años en el Rennes la temporada que se cortó de raíz por la pandemia. El francés, al contrario de lo que hizo Leny Yoro, eligió irse al club madridista y su premio ha sido, entre otras cosas, ganar dos Champions en cinco temporadas, la segunda de ellas ya consolidado como titular.
Caja con Camavinga
El Real Madrid pensaba que Camavinga iba a ser un centrocampista “generacional” y que, con las enseñanzas de los Casemiro, Kroos y Modric –que aún mandaban en el equipo cuando él aterrizó– se convertiría en un jugador diferencial y en un hombre de provecho. En seguida el Bernabéu descubrió a un futbolista con un potencial salvaje, pero igual de salvaje en su manera de entender el juego.
A Camavinga le costó asentarse como titular, pero Ancelotti le utilizaba siempre por la energía extra que aportaba al Real Madrid, amén de una polivalencia que le permitía jugar prácticamente en cualquier demarcación de mediocampo hacia atrás. El francés jugó de todo y ese mareo táctico tampoco le ayudó a asentarse en ningún puesto.

Tras el adiós de Casemiro, Kroos y Modric, Camavinga no ha terminado de dar el paso al frente que el Real Madrid le reclamaba. Las lesiones no le han ayudado ni tampoco sus habituales desconexiones en los partidos. Por eso en Valdebebas asumen que su salida podría ser una de las ventas importantes que el club blanco cierre este verano para costear parte de la necesaria reconstrucción de la plantilla.
Eso sí, el Real Madrid sabe que Camavinga es un jugador valiosísimo y que en el mercado le van a sobrar pretendientes. El Manchester United es sólo uno de ellos, aunque puede ser el destino más atractivo para el futbolista. El club blanco pretende sacar una cifra en torno a los 75 millones por un jugador que llegó a la casa blanca por menos de la mitad de ese precio, pero que, a pesar de su experiencia, todavía tiene 23 años.