El Fulham logró este pasado sábado su primera victoria a los mandos de Álvaro Arbeloa. Un gol en la primera mitad de Iwobi firmó el único tanto de un partido que los ‘cottagers’ dominaron por completo. El entrenador español comenzó la temporada sembrando más dudas que victorias, pero los tres puntos conseguidos ante el Hull City prometen convertirse en el punto de inflexión que necesitaba el equipo londinense.
El Fulham llegó al encuentro con apenas dos puntos en seis partidos. La presión alrededor del ex entrenador del Real Madrid no hizo mella en su propósito de juego, que seguía buscando consagrar una identidad propia a través de la posesión.
El propio técnico lo explicó a la BBC: «Los jugadores llevaban tiempo buscando este triunfo. Nos lo merecíamos en otros partidos, pero no lo conseguimos; hoy por fin ha llegado el día. Teníamos la misma sensación que en otros partidos, controlando el juego durante largos tramos y creando buenas ocasiones, pero sin marcar. Controlamos el partido, tuvimos muchas ocasiones y no concedimos ninguna clara al Hull».
Los datos del partido respaldan al técnico español. El Fulham logró cerca de un 80% de posesión (76,54%), logrando además el tercer registro más alto en cuanto a pases completados con éxito. (90.09%). Es llamativo que, a pesar de contar solo con una victoria en siete partidos, el equipo de Arbeloa ocupa el puesto número cinco de todos los equipos de la Premier League con mayor media de posesión por partido (57,4%).
Únicamente es superado por City, Arsenal, Brighton y Tottenham, todos, menos éste último, en puestos de Champions. A raíz de esta victoria, el equipo de Arbeloa sigue consolidando poco a poco una identidad propia dentro de la exigente liga inglesa y los rivales empiezan a tomarle la matrícula.
El entrenador del Hull City, Sergej Jakirovic, fue tajante al hablar de la derrota de su equipo: «Es fácil analizar este partido; estuvimos fuera de todo. El Fulham fue muy superior a nosotros en todos los aspectos, con y sin posesión, en los primeros y segundos balones, en los duelos. Nos pasaron por encima. Fue un partido de hombres contra niños. El Fulham ha jugado bien; deberían tener más puntos».
El único ‘pero’ al que se enfrenta Arbeloa es la poca efectividad de su equipo de cara a puerta. El Fulham registró 18 disparos, seis de ellos a puerta, y solo ganó 1-0. Este problema se repite en cada derrota y empate anterior: mantienen posesión en campo rival, pero no logran materializar el gol.
Esta victoria es un soplo de aire fresco para el entrenador español, que logra ganar tiempo y muestra a Craven Cottage señales de una filosofía de juego que es efectiva a la hora de sumar tres puntos. William Bitibiri lo explicaba en ‘Sky Sports’: «Se observaron señales alentadoras de que se estaba forjando una identidad, e incluso la actuación suscitó la idea de un ‘Arbeloa-ball’ en Craven Cottage. Que esto suponga un punto de inflexión dependerá de lo que suceda después. Por ahora, ha ganado tiempo y ha demostrado de lo que es capaz su equipo».
Arbeloa ha logrado esa primera victoria que tanto se le resistía a base de aplicar una filosofía de juego marcada. En el próximo partido, se enfrentarán al Coventry fuera de casa. Esta será la oportunidad para demostrar si la victoria resultó en un punto de inflexión en el vestuario del Fulham o en una recompensa puntual al trabajo bien hecho.