El truco más increíble para limpiar las persianas por fuera sin correr peligro
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Es algo normal que las persianas de la casa se ensucian, y sobre todo si llueve y esa lluvia arrastra consigo polvo o calima. Siempre que queramos que vuelvan a lucir, tendremos que conocer cuáles son las mejores técnicas para remover la suciedad en ellas. Justamente por eso, y para que no pierdas tiempo, en este artículo te enseñamos cómo limpiar las persianas por fuera en segundos.
Evidentemente, esta tarea resulta mucho más fácil si se tiene acceso a las persianas por fuera, como cuando se encuentran en planta baja. Pero si estás en una buena altura y no puedes pararte cómodamente del lado exterior, este truco te permitirá dejarlas impecables sin sufrir riesgos.
Anota: cómo limpiar las persianas por fuera
Primero, debes familiarizarte con la persiana, entender cómo funciona el mecanismo enrollable que éstas incorporan. Para limpiarla por dentro no hace falta más que bajarla y pasarle un cepillo, pero para hacerlo por fuera hay que recurrir a este sistema.
Ahora echa un vistazo al cajón de la persiana, que debería estar cerrado a presión o sujeto a través de un conjunto de enganches. Asegúrate de abrirlo sin romperlo y, una vez que lo hagas, enrolla la persiana en su totalidad y ve limpiando todo lo que veas.
Cepillado tanto el interior como los detalles que aparecen al tenerla enrollada, prepara una mezcla jabonosa con vinagre o amoníaco. Recomendamos optar por el amoníaco para aquellos casos en los que las persianas llevan varios meses sin una limpieza profunda.
Baja la persiana del todo, y con un trapo mojado aplica la mezcla en toda la superficie de la persiana que tengas a tu disposición. Enjuagado el trapo, ve enrollando la persiana mientras la vas limpiando y, si lo necesitas, saca el brazo para esa última parte.
Mis persianas siguen sucias, ¿qué hago entonces?
Si continúan con mugre, deberías repetir el procedimiento que hemos descrito pero sustituyendo el trapo por un cepillo. Procura que sea un cepillo suave para no dañarla, y desplázalo lentamente por cada una de las lamas, hasta que queden intactas.
Si tus persianas no están demasiado sucias o no quieres usar amoníaco por sus contraindicaciones, reemplázalo por jabón o vinagre. Dichos productos no tienen tanta capacidad para remover los restos de polvo o calima, pero no generan ningún tipo de reacciones. Entonces verás que debes protegerte para no sufrir daño si estás en el exterior.
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