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Según un psicólogo, las personas más inteligentes suelen aprovechar los fines de semana para dedicarse a este pasatiempo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los libros de no ficción suelen relacionarse con la productividad: economía, política, autoayuda o manuales prácticos. Son lecturas que permiten saber fácilmente qué conocimientos se han adquirido y justificar el tiempo dedicado a ellas. Las novelas, por el contrario, se consideran en determinados ámbitos un «entretenimiento menor», ideal para amenizar un trayecto en avión o desconectar después de una jornada laboral. Sin embargo, el psicólogo estadounidense Mark Travers, en un artículo publicado en Forbes, considera que esta percepción es errónea.

Según explica, la ficción desarrolla una de las habilidades cognitivas más importantes, razón por la cual puede ser «el pasatiempo de fin de semana número uno de las mentes brillantes». Travers recurre al científico cognitivo Keith Oatley, quien compara la novela con una especie de simulador de vuelo, aunque centrado en la vida social. Cuando leemos, pasamos horas dentro de la mente de otra persona y podemos explorar situaciones sociales sin enfrentarnos a las consecuencias reales de un conflicto.

El pasatiempo favorito de las personas más inteligentes

Travers advierte de que los beneficios de leer ficción se pueden perder cuando el lector busca en ella una utilidad inmediata. Quien abre una novela con la intención de extraer consejos prácticos o simplemente porque siente que «debe» leerla adopta una actitud mental diferente de la de quien se entrega por completo a la historia.

Los psicólogos Melanie Green y Markus Appel denominan «transporte» a ese estado de inmersión. Se trata de una experiencia frágil, que puede cambiar de un instante a otro y desaparecer ante cualquier distracción. Según sus investigaciones, este fenómeno combina tres elementos: la atención cognitiva, necesaria para seguir a los personajes y comprender la trama; el compromiso emocional, que hace que reaccionemos ante ellos como si fueran personas reales; y las imágenes mentales.

Cuanto mayor es la intensidad con la que interactúan estos componentes, mayor es el impacto de la historia sobre quien la lee. Sin embargo, el «transporte» se debilita cuando surge la necesidad de encontrar una utilidad práctica en cada página.

Travers relaciona esta idea con otro hallazgo procedente de la psicología. Un metaanálisis publicado en Motivation and Emotion estudió el rasgo conocido como «necesidad de cognición», que describe el placer de pensar simplemente por el gusto de hacerlo. La investigación, realizada con casi 38.000 participantes, concluyó que quienes disfrutan de la actividad mental presentan una mayor satisfacción con la vida y niveles más bajos de ansiedad y depresión. «Es el disfrute del pensamiento, no la cantidad, lo que marca la diferencia», resume Travers.

Travers hace referencia al científico cognitivo Keith Oatley, en un artículo publicado en la revista Trends in Cognitive Sciences, establece un paralelismo entre la lectura de ficción y un simulador de vuelo. Una novela permite al lector adentrarse durante un tiempo en la mente de otra persona y explorar diferentes situaciones sin tener que asumir las consecuencias de cometer un error en la vida real.

Teoría de la mente

La teoría de la mente, conocida como ToM por sus siglas en inglés, hace referencia a la capacidad de comprender y anticipar el comportamiento de otras personas a partir de sus estados mentales, como las emociones, deseos, intenciones o creencias. En las relaciones sociales no basta con interpretar qué dice alguien, sino que también es necesario comprender por qué lo dice y de qué manera lo expresa para poder anticipar sus posibles reacciones y entender su estado emocional.

Esta teoría, desarrollada en los años 80 por los académicos Wimmer y Perner, engloba diferentes habilidades que permiten interpretar y anticipar los estados mentales de otras personas:

Estudios en niños y adultos

Un metaanálisis publicado en 2025, basado en 21 estudios, encontró que los niños expuestos a más libros de cuentos presentaban mayores niveles de empatía. Además, una investigación de 2024 con más de 900 menores mostró una relación bidireccional entre comprensión lectora y empatía: entender mejor los textos favorece la empatía, lo que a su vez se relaciona con mejores habilidades lectoras.

Los beneficios de la ficción parecen mantenerse con el paso de los años. Un estudio de 2023 concluyó que los adolescentes que leían más por placer tenían posteriormente mayor facilidad para establecer vínculos sociales y mantener relaciones estables. Así, las novelas podrían ser no sólo un entrenamiento, sino también una herramienta para comprender mejor a los demás y desenvolvernos en sociedad.