Según la psicología, las personas que nacieron entre 1960 y 1970 desarrollaron una especie de resiliencia que hoy pasa desapercibida
La salud emocional apenas se tenía en cuenta y los niños crecían en entornos donde la exigencia era la norma.
La reflexión de Iósif Stalin que conmueve: "La educación es un arma cuyo efecto depende de quién la tenga en sus manos y de a quién apunte"
Usando una simple botella reciclada: Aragón instala una poderosa y sólida trampa para capturar avispas asiáticas
La psicología dice que las personas que colocan la silla al levantarse no lo hacen porque sean ordenadas, sino porque tienen atención social y son disciplinadas
La sociedad no siempre ha sido como la conocemos hoy. En la actualidad, muchos expertos coinciden en que se ha pasado a un modelo de crianza más permisivo, donde prima el bienestar inmediato y la protección constante de los menores. De hecho, algunos estudios apuntan a que este tipo de crianza podría estar favoreciendo conductas poco respetuosas o una menor tolerancia a la frustración.
Sin embargo, décadas atrás el enfoque era radicalmente distinto. En los años 60 y 70, la educación estaba marcada por la disciplina, la dureza e incluso por ideas como que “la letra con sangre entra”.
La salud emocional apenas se tenía en cuenta y los niños crecían en entornos donde la exigencia era la norma. Aquella forma de entender la vida dejó huella: quienes crecieron en ese contexto desarrollaron una resiliencia notable, no tanto por elección como por necesidad. Hoy, los expertos insisten en que ni un extremo ni otro son la solución: el equilibrio entre comprensión y límites claros sigue siendo la clave.
Una resiliencia nacida de la necesidad
Según diversos análisis en el ámbito de la psicología, las personas criadas en los años 60 y 70 desarrollaron una fortaleza mental difícil de encontrar en generaciones posteriores. Lo llamativo es que esta resiliencia no fue fruto de una educación planificada, sino de un contexto en el que la autonomía era prácticamente obligatoria.
Era habitual que los niños pasaran gran parte del día sin supervisión adulta, resolvieran conflictos por sí mismos o asumieran responsabilidades desde edades tempranas. Lo que hoy podría interpretarse como falta de atención, en aquel momento formaba parte de la normalidad.
Aprender a base de experiencia
Este tipo de infancia favoreció el desarrollo de habilidades clave como la capacidad para resolver problemas, la tolerancia a la frustración o la autorregulación emocional. Los expertos explican que este proceso encaja con el concepto de “inoculación al estrés”, según el cual enfrentarse a dificultades moderadas fortalece la adaptación a largo plazo.
Volver solo a casa, gestionar discusiones sin la intervención de adultos o simplemente aprender a convivir con el aburrimiento fueron experiencias que contribuyeron a construir esa fortaleza psicológica.
El contraste con la crianza actual
El modelo actual es muy diferente. Hoy, los menores crecen en entornos más controlados, donde los adultos intervienen con rapidez para evitar el malestar. Aunque esta protección parte de una intención positiva, algunos especialistas advierten de sus posibles efectos.
La ausencia de desafíos reales puede limitar el desarrollo de habilidades emocionales fundamentales. Cada vez es más frecuente observar dificultades para aceptar un “no”, gestionar la frustración o respetar figuras de autoridad como los profesores, algo que preocupa tanto a familias como a educadores.
Una fortaleza que también tuvo un coste
A pesar de sus ventajas, esta resiliencia no está exenta de sombras. Muchas personas que crecieron en esa época presentan dificultades para expresar emociones o pedir ayuda. La idea de “arreglárselas solo” se convirtió en una norma que, en algunos casos, derivó en una tendencia a reprimir sentimientos.
Esto demuestra que la dureza de aquella educación tampoco era ideal. La fortaleza mental se desarrolló, sí, pero a menudo a costa del bienestar emocional.
Lo último en Curiosidades
-
La reflexión de Iósif Stalin que conmueve: «La educación es un arma cuyo efecto depende de quién la tenga en sus manos y de a quién apunte»
-
Usando una simple botella reciclada: Aragón instala una poderosa y sólida trampa para capturar avispas asiáticas
-
La psicología dice que las personas que colocan la silla al levantarse no lo hacen porque sean ordenadas, sino porque tienen atención social y son disciplinadas
-
Paco de Lucía, músico y premio Príncipe de Asturias 2004: «La guitarra me permite poder expresarme con el resto del mundo sin utilizar la palabra»
-
Cuando las personas que ahora tienen setenta años miran hacia atrás, los años que describen como los más felices no suelen ser los que sus yo más jóvenes habrían predicho
Últimas noticias
-
Resultado Portugal – RD Congo: resumen, goles y última hora del partido del Mundial 2026 hoy
-
Cristiano no sigue la estela de Messi en un decepcionante debut en el Mundial
-
RD Congo frena a Portugal en el Mundial de las sorpresas
-
La reflexión de Iósif Stalin que conmueve: «La educación es un arma cuyo efecto depende de quién la tenga en sus manos y de a quién apunte»
-
Un estudio revolucionario avala que las pirámides de Egipto posiblemente se construyeron con un sistema hidráulico