Los psicólogos explican por qué las personas nacidas entre 1960 y 1980 tienen una ventaja que las nuevas generaciones han perdido
Los expertos destacan que esta generación aprendió a gestionar el aburrimiento, la frustración y las relaciones sociales sin depender de las pantallas
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Las personas nacidas entre 1960 y 1980 pertenecen a la última generación que vivió su infancia y adolescencia sin internet, teléfonos inteligentes ni redes sociales. Según cada vez más psicólogos y sociólogos, esta experiencia les proporcionó una ventaja psicológica que hoy resulta menos habitual, que se trata de la capacidad para tolerar el aburrimiento, resolver problemas de forma autónoma y desarrollar relaciones personales sin la constante mediación de la tecnología. No obstante, los especialistas también recuerdan que estas diferencias no dependen únicamente del año de nacimiento, sino de factores como la educación, el entorno familiar y las experiencias de cada individuo.
Crecer sin conexión
Durante las décadas de los 60, 70 y buena parte de los 80, el tiempo libre se desarrollaba de una forma muy distinta a la actual. Los niños pasaban más horas jugando en la calle, leyendo, practicando deporte o inventando actividades sin la ayuda de dispositivos electrónicos. Esa ausencia de estímulos constantes favorecía la creatividad, la paciencia y la capacidad para entretenerse sin depender de recompensas inmediatas.
Los psicólogos explican que aprender a convivir con el aburrimiento desempeña un papel importante en el desarrollo emocional. Cuando el cerebro no recibe una estimulación continua, pone en marcha procesos relacionados con la imaginación, la reflexión y la resolución de problemas, habilidades que pueden verse limitadas cuando cualquier momento de espera se llena automáticamente con una pantalla.
Mayor tolerancia a la frustración
Otra de las características que los expertos destacan es la capacidad para afrontar la frustración. Quienes crecieron antes de la expansión de internet estaban acostumbrados a esperar, ya que había que acudir a una biblioteca para buscar información, revelar fotografías o esperar varios días para recibir una respuesta a una carta o realizar determinadas gestiones.
Sin embargo, los investigadores también advierten de que no conviene caer en estereotipos generacionales. Estudios recientes señalan que muchas diferencias atribuidas a la edad responden, en realidad, a la etapa vital o al contexto social, y no exclusivamente a haber nacido en una determinada década. Por ello, no puede afirmarse que una generación sea mejor que otra, sino que cada una ha desarrollado habilidades adaptadas a su tiempo.
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