Curiosidades
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La psicología sugiere que las personas que hablan alto no lo hacen porque sean agresivas, en realidad es una forma de expresar sus emociones con intensidad

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

En reuniones familiares, charlas de amigos o discusiones cotidianas, algunas personas destacan por hablar en un tono más elevado que el promedio. Para quienes las rodean, se podría interpretar como señal de enfado, tensión o confrontación.

Los psicólogos señalan que el volumen de voz constituye uno de los elementos que intervienen en la comunicación. Al igual que él, se encuentran los gestos, la expresión facial, el contexto y el contenido del mensaje, que forman parte de la interpretación de una conversación. Sin embargo, los especialistas aseguran que las personas que elevan la voz lo hacen porque experimentan las emociones de forma más intensa y expresiva.

Los expertos señalan que esas personas poseen una forma de comunicación caracterizada por una alta carga emocional. Es por ello que el entusiasmo, la alegría o la sorpresa se pueden reflejar en el volumen de la voz sin que haya enfado de por medio. También está relacionado con factores culturales y familiares, en función de los hogares o las comunidades.

El papel de las emociones

Los psicólogos sostienen que las emociones intensas suelen influir en la forma en que las personas utilizan la voz durante una conversación. “Cuando las emociones aumentan, también puede hacerlo el volumen de la voz”, explica la psicóloga Lisa Damour, de la Asociación Americana de Psicología. Por tanto, la regulación emocional es importante.

Entre las claves a las que se suele asociar están la expresividad emocional, el entorno familiar (hábitos que se suelen aprender en la infancia), el entusiasmo (excitación o la alegría), el estilo de personalidad y los factores culturales que rodean a una persona. Por tanto, los especialistas afirman que el volumen de la voz no determina, por sí solo, si una persona es agresiva. Es necesario observar el contexto completo y la combinación de señales verbales y no verbales que haya en la interacción.