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La psicología afirma que las mujeres 65 años que visten como jóvenes no es por coquetería: pueden sufrir un trastorno patológico

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Salir a la calle y ver a una mujer de más de 65 años vestida con pantalón de cuero ajustado, camiseta corta o zapatillas idénticas a las de su nieta adolescente ya no resulta tan extraño. Cada vez más psicólogos detectan detrás de esta imagen un patrón concreto, al que han puesto nombre: midorexia.

La midorexia no es un diagnóstico médico. Psicólogos y medios de comunicación acuñaron el término para describir un patrón de conducta que va mucho más allá de la ropa: la obsesión por borrar cualquier señal del paso del tiempo, tanto en el vestir como en las relaciones, el ocio o el cuerpo.

Así se manifiesta la midorexia más allá del armario

La persona con midorexia no se limita a comprar prendas juveniles. Busca activamente reproducir el estilo de vida de generaciones mucho más jóvenes en varios frentes a la vez. Frecuenta discotecas, festivales o bares donde el público es mayoritariamente universitario o de veinte años, y en el terreno afectivo busca parejas sentimentales con una diferencia de edad muy amplia.

La estética se convierte en otro frente, recurre de forma repetida a cirugías, bótox o rellenos para eliminar cualquier rasgo que delate la edad real, mientras adopta jergas, memes y redes sociales de moda imitando de forma estricta el comportamiento de los usuarios más jóvenes. A esto se suma, en muchos casos, un entrenamiento físico muy exigente, no por salud, sino con el único objetivo de mantener una fisonomía adolescente.

Detrás de estas conductas, los psicólogos que estudian la midorexia describen una ansiedad de fondo. La persona no disfruta de la moda por placer, sino que necesita evitar a toda costa que los demás la perciban como mayor.

Cómo detectar la midorexia en una persona cercana

Un familiar o un amigo puede detectar la midorexia si observa la frecuencia, la intensidad y el sufrimiento emocional que hay detrás de estos comportamientos, no solo el deseo puntual de verse bien.

Ningún indicador aislado confirma la midorexia. La suma de varios de estos patrones, mantenidos en el tiempo, es la que preocupa a los psicólogos clínicos.

Cómo hablar de la midorexia sin que la persona se sienta juzgada

Un familiar que quiere abordar el tema debe elegir el momento y las palabras con cuidado. La psicología recomienda centrar la conversación en el bienestar de la persona, no en su ropa ni en sus conductas.

La doctora en psicología clínica Elena Martínez, especialista en trastornos de identidad en la edad adulta, resume la clave del abordaje: «El objetivo no es que la persona deje de vestirse como quiera, sino que dejemos de exigirle una versión de sí misma que ya no existe

La terapia cognitivo conductual es, según los especialistas, la herramienta más eficaz para trabajar la raíz de esta ansiedad. El apoyo familiar, sin críticas ni burlas, determina en gran medida si la persona acepta pedir ayuda o refuerza su negación del paso del tiempo.