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La psicología y la ciencia coinciden: «Dominar un instrumento musical es la habilidad más poderosa para alcanzar la grandeza»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Muchas veces se buscan atajos, trucos o hábitos de productividad para destacar en el trabajo o en la vida, sin darse cuenta de que una de las herramientas más poderosas para el cerebro estaba disponible desde hace siglos. No se trata de tecnología ni de suplementos, sino de algo mucho más sencillo y accesible.

Stefan Falk, reconocido coach ejecutivo y experto en psicología en el trabajo, asegura que dominar un instrumento musical es la habilidad más poderosa para reconfigurar el cerebro y alcanzar la grandeza, y la ciencia respalda por completo esta afirmación.

Dominar un instrumento, la habilidad más poderosa para alcanzar la grandeza

Para Steve Jobs, el arte fue imprescindible para su empresa. Cuando lo entrevistaron para el documental «El triunfo de los nerds» en 1995, aseguró que lo que hizo grande al Macintosh fue que las personas que trabajaban en él eran músicos, poetas, artistas, zoólogos e historiadores, que también eran los mejores científicos informáticos del mundo.

Si se hace caso a la ciencia, el arte transformó sus mentes. Por eso hay una habilidad que Stefan Falk insiste en que los padres enseñen a sus hijos: a tocar un instrumento.

El autor del libro «Intrinsic Motivation» explicaba en la NBC que si hay una habilidad que un niño debería aprender cuanto antes es la de tocar un instrumento, y su recomendación tiene base científica, los niños que aprenden música tienen más probabilidades de tener un coeficiente intelectual más alto y un mejor desarrollo del lenguaje.

Falk ha descubierto a lo largo de más de 30 años de experiencia trabajando con personas de alto rendimiento en todos los sectores que dominar un instrumento musical es la habilidad más poderosa para reconfigurar el cerebro y alcanzar la grandeza. De hecho, el experto afirma que la música asegurará que un niño tenga éxito en «casi todo», y que lo mejor es que aprenda cuanto antes.

Cómo afecta a nuestro cerebro que aprendamos a tocar un instrumento

Aprender a tocar un instrumento estimula el cerebro de un niño para que funcione a plena capacidad, sentando las bases neuronales para dominar prácticamente todo. Podría decirse que es un entrenamiento intensivo a nivel cerebral, que provoca cambios estructurales en el cerebro y también modificación de las capacidades mentales.

Muchas regiones del cerebro de los músicos tienen un mayor volumen y grosor, y sus cerebros están mejor conectados. Tocar un instrumento se asocia también con una mejora de la memoria y la atención, potencia el rendimiento académico y aumenta las habilidades lingüísticas y matemáticas de los niños.

Para Falk, el hecho de aprender a tocar un instrumento prepara para el éxito porque «los músicos no solo practican, ven el escenario, escuchan las notas y sienten el resultado mucho antes de que suceda», lo que les hace aprender a reaccionar ante la realidad y a crearla previamente.

También aumenta la capacidad de concentración, según el experto, gracias a la disciplina que requiere esta práctica, y ayuda a regular las emociones. Según Falk, «la música es una forma de regular tu mundo interior, modificando tu estado emocional con el sonido, la respiración, el ritmo y tu preparación».

La conexión entre un instrumento musical y el desarrollo integral abarca principalmente el cerebro, la salud emocional y la capacidad de aprendizaje a cualquier edad. A nivel cerebral, estimula la neuroplasticidad, creando nuevas conexiones neuronales que mejoran la atención, el razonamiento lógico y la memoria a corto y largo plazo.

A nivel emocional, funciona como una herramienta de regulación, ayudando a reducir los niveles de estrés y ansiedad mediante la expresión creativa. Y a nivel de disciplina, desarrolla la paciencia y la constancia, enseñando al cerebro a enfocar la energía en metas a largo plazo en lugar de buscar gratificación inmediata.

Cuáles son los mejores instrumentos según el objetivo

Los mejores instrumentos dependen del objetivo personal de cada persona, ya que cada uno estimula el cerebro y el cuerpo de formas diferentes. Para el desarrollo cerebral completo, el piano es el mejor para la neuroplasticidad y la coordinación, ya que exige leer dos claves musicales distintas y usar ambas manos de forma independiente, mientras que la batería y la percusión son ideales para el control motor y el ritmo, desarrollando la disociación corporal total al hacer que cada extremidad realice una tarea diferente.

Para la salud emocional y social, la guitarra o el ukelele son los mejores por su capacidad de socialización y portabilidad, ideales para cantar en grupo, conectar con otros y aliviar el estrés de forma rápida, mientras que el canto, es decir, la voz, es el mejor recurso para la liberación emocional, ya que regula la respiración, reduce el cortisol y oxigena el cuerpo de inmediato.

Por último, para la concentración y la disciplina, el violín u otros instrumentos de cuerda frotada son los mejores para desarrollar el oído absoluto y la precisión, ya que al no tener trastes exigen una escucha extremadamente atenta para no desafinar, mientras que la flauta u otros instrumentos de viento son ideales para la capacidad pulmonar y el enfoque, al requerir un control estricto de la respiración para mantener la calidad del sonido.